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Un juzgado de Torrent ha exonerado a un hombre que administró dióxido de cloro a su hija menor de edad como método de prevención de coronavirus, aunque este químico, que en algunos casos se utiliza como desinfectante, es muy recomendado por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios. Depende del Ministerio de Salud desde septiembre del año pasado.

La agencia gubernamental advierte de sus “graves riesgos para la salud” luego de que pusiera a Covid en redes sociales y en sitios web de supuestos beneficios. Y “a pesar de que no existe evidencia científica de que sea eficaz para su tratamiento o prevención o cualquier otra patología”.

Fue el año pasado cuando la madre de la niña denunció estos hechos y entendió que el comportamiento del padre había puesto en peligro la salud de la menor. El tribunal de Torrent abrió un caso e investigó al padre por un presunto delito contra las relaciones familiares. Como es habitual en tal situación, el juez solicitó al Instituto Valenciano de Medicina Legal (IML) que decidiera sobre la ingesta de dióxido de cloro, sus consecuencias y la sustancia química en cuestión.

Un forense señala que los médicos lo utilizaron para el tratamiento, pero no hace referencia a la advertencia del Departamento de Salud.

Lo hizo en noviembre y el forense descubrió que la niña no tenía ninguna herida “después de ingerir” el compuesto. Además, se pronunció exactamente así: “Algunos médicos han utilizado el dióxido de cloro para tratar infecciones virales como la malaria o Covid”.

Sin embargo, hubo un punto muy relevante que el IML no abordó en su informe. Y es que casi dos meses antes de esta valoración, el Ministerio de Sanidad emitió su advertencia sobre el principio activo con unas palabras muy claras: “No se recomienda en modo alguno su consumo”. Y va más allá: “Varias autoridades sanitarias vienen advirtiendo de los riesgos de su consumo desde 2010 y están tomando medidas para evitarlos”.

El gobierno cita estos peligros, entre otros: “Es un oxidante fuerte y el riesgo para la salud de algunos pacientes puede ser grave y requerir hospitalización”. Su consumo directo “puede provocar dolor abdominal, náuseas, vómitos o diarreas”.

Casos de envenenamiento

El forense tampoco mencionó que el Instituto Nacional de Toxicología “ha informado de varios casos de intoxicación por consumo de dióxido de cloro”, según destacó la Agencia de Medicamentos. O que a nivel internacional “diversas autoridades sanitarias han advertido de los riesgos para la salud del consumo de este producto y la falta de evidencias de su utilidad terapéutica”.

A pesar de las advertencias públicas del gobierno frente al sitio, el fiscal a cargo del caso tampoco acusó al padre y solicitó que se archivaran las actuaciones. Ya en febrero de este año, el tribunal de Torrentino cerró el caso “en vista del informe emitido por el forense”.

El abogado que confirmó la acusación apeló la decisión, creyendo que la explicación forense ignoraba fuentes médicas acreditadas y, por lo tanto, estaba muy equivocada. El abogado incluso pidió un nuevo informe médico que detallara “los diversos aspectos de la ingesta de dióxido de cloro”. Sin embargo, el juez de Torrentina desestimó la apelación a principios de marzo y confirmó su determinación inicial de archivar el caso.

El juez opina que no se requiere un nuevo informe. Simplemente aprecia que el médico forense haya incluido en su evaluación “que algunos médicos utilizaron dióxido de cloro para el tratamiento”. El abogado ahora tiene la intención de llevar al Ministerio de Salud Pública una advertencia sobre el vínculo con la justicia.


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