Madrid afronta este año la campaña de prevención de incendios: 500 militares diarios para la extinción y 22.000 cabezas de ganado para la prevención

Como en el resto de España, el pasado fue un año complicado en cuestión de incendios en la Comunidad de Madrid. En total ardieron en la región 3.781 hectáreas, de las que un 17%, alrededor de 660, fueron de superficie arbolada. Más del 76% de los fuegos que se declararon fueron conatos, es decir, afectaron a menos de una hectárea, pero hubo uno especialmente grave, el que se desató del 11 al 13 de agosto en la zona limítrofe entre los términos de Tres Cantos y la propia ciudad de Madrid, con una víctima mortal, el empleado de una hípica que trató de salvar a los caballos de las llamas, casi 1.200 hectáreas calcinadas y afección a 263 de las 308 hectáreas, el 85%, del Monte de Viñuelas, de gran valor ambiental.
El mayor episodio de lluvias registrado en la región en 135 años entre febrero y marzo favoreció la abundancia de lo que los técnicos conocen como combustible fino y medio, esencialmente pasto y matorral, que al secarse facilita la rápida propagación del fuego. “Con esa gran cantidad de combustible, la velocidad que adquirían los incendios no era la habitual”, explica Pedro Ruiz, director de la Agencia de Seguridad y Emergencias Madrid 112. “En algunos momentos en Tres Cantos se alcanzó un avance de llama de entre 8 y 10 km/h, que es el ritmo al que va alguien cuando hace algún tipo de deporte por el campo, una velocidad altísima. Eso y el viento, con rachas por encima de los 70 km/h, provocó que la labor de los equipos de extinción fueran muy difíciles”.
“Aunque la sensación que se tiene es que este año también ha llovido mucho, la realidad es que cuando comparamos los datos con los del año pasado las precipitaciones han sido mucho menores. Es algo atrevido adelantarlo, pero por observación y a la altura del año a la que estamos, por la altura y la densidad de los pastos, es difícil que se llegue al nivel de combustible que se acumuló el año pasado”, opina Ruiz.
¿Cómo se prepara Madrid frente al verano de 2026?
Para hacer frente a los incendios se mantendrán los mismos medios que el año pasado, en torno a los 500 efectivos diarios de personal de extinción entre los integrantes de los 22 parques de bomberos de la región, 19 puestos adicionales con dotación y con bomba forestal pesada, como se conoce a los camiones para apagar fuegos, 25 retenes de brigadas forestales, con entre cinco y siete integrantes cada uno, y el personal que ocupa las 34 torres de vigilancia distribuidas por el territorio de la Comunidad de Madrid. A ello se suman hasta 10 helicópteros, dos de ellos disponibles todo el año y el resto que se van incorporando conforme se acerca la temporada alta de riesgo de incendios, entre el 15 de junio y el 30 de septiembre.
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, el pasado mes de marzo durante una visita a las obras de reconstrucción del Monte de Viñuelas tras el incendio de Tres Cantos (Madrid) en agosto de 2025. / COMUNIDAD DE MADRID
A lo largo del año, además, se ha venido trabajando en labores preventivas en el monte. Hasta un 53% del territorio de la Comunidad de Madrid es terreno forestal. Este año se ha actuado en más de 5.000 hectáreas. Las brigadas forestales han operado con maquinaria pesada en tareas de desbroce y para despejar líneas de defensa, cortafuegos y pistas para que los vehículos puedan acceder y anclar los medios de extinción y que sirvan también para retener el avance del fuego. Pero la mayor parte de la superficie sobre la que se ha intervenido, hasta un 70%, más de 3.500 hectáreas, ha sido en aplicación de programas de pastoreo preventivo. La Comunidad de Madrid viene desarrollando desde hace más de una década esta iniciativa mediante la que se dirige a los rebaños a pastar en puntos considerados más sensibles. Hasta 90 ganaderos y 22.000 animales entre vacas, ovejas, cabras y caballos participan de este plan, al que se destinan 800.000 euros en ayudas.
En total, según las cifras del reciente Plan de Impulso Forestal 2026-2030, se prevé destinar más de 10 millones de euros anuales a lo largo del periodo a prevención de incendios y sanidad forestal, la mayor parte de ellos a la creación y mantenimiento de áreas de ruptura de combustible, siegas estivales y cortafuegos. Además, se apuesta por la gestión forestal, entre otras medidas con el fomento del aprovechamiento maderero. Ya se han licitado tres aprovechamientos. Las previsiones son llegar a la explotación de hasta 350.000 metros cúbicos de madera con unos ingresos para las arcas regionales de unos cuatro millones de euros.
Entretanto, continúa el conflicto laboral de los bomberos de las brigadas forestales con Tragsa, la empresa estatal con la que la Comunidad de Madrid contrata los retenes. Los trabajadores mantienen una huelga indefinida desde el pasado agosto con desigual seguimiento. Denuncian que el convenio colectivo está caducado desde 2008 y que en algunos casos los salarios se quedan en 1.300 euros.
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