LUCHA CONTRA EL FUEGO | “Los mejores bomberos de Madrid” son los bisontes: evitaron que el fuego arrasara un parque natural en Robledo de Chavela y lo convirtieron en un “oasis” para otros animales

Fueron horas de angustia y de miedo, de "mucho miedo". Hace poco más de un año, a Raúl Rodríguez y a su socio Víctor se les ocurrió recuperar una escena que no se veía en la Comunidad de Madrid desde hacía miles, y no es una exageración, de años. Para ello, destinaron cerca de un tercio de sus terrenos en los montes de Robledo de Chavela y Colmenar del Arroyo a la conversión en una reserva natural que busca traer de vuelta a los bisontes europeos, esperando convertir la zona en una especie de santuario de la fauna salvaje. Un "aula viva" llamada 'Bisonte Park' y que, por suerte, pronto podrá ver la luz para el público. Por suerte, o más bien porque la naturaleza, con su sapiencia, evitó el pasado viernes que el recinto fuera devorada por el incendio que ha calcinado la Sierra Oeste de Madrid.
Habitado también por especies autóctonas como ciervos, corzos, muflones, gamos, jabalís y por caballos de las razas Przewalskii y Konik, ambas descendientes de las que se pintaban en las cuevas durante el Paleolítico, la reserva estaba en el camino del fuego y abocada a la desaparición conforme las llamas se acercaban hacia él. De hecho, ante su voracidad y la velocidad con la que avanzaban las llamas, Raúl, su padre y todos los que les acompañaban tuvieron que desistir en su intento de montar en camiones a todos los que pudieran para evacuarlos, "porque casi no lo contamos", y optaron salir huyendo por "un camino por que nos mostró un vecino llamado Javier" . Y confiar, no le quedaba otra, en el trabajo de los que denomina "los mejores bomberos de la Comunidad de Madrid".
"60 kilos de pasto al día"
Raúl había puesto agua en diferentes lugares y había abierto varias verjas para que los animales pudieran escapar por los prados si lo necesitaban, pero no hizo ni falta. En toda la zona donde habitan, el pastoreo y la cantidad de fauna hizo que se formara un cortafuegos natural que incluso "hizo que la densidad de incendio disminuyera al pasar por la reserva". Todo gracias a una especie, precisamente la que va en el nombre del santuario, fue la gran protagonista del 'milagro'.
Uno de los bisontes del “Bisonte Park” pastando. / Bisonte Park
"El bisonte pasta y mantienen su territorio limpio casi por su instinto. Y hace una labor preventiva de incendio que es casi inimitable. Come hasta 60 kilos solo de pasto al día, yque además come lo que otros animales no consiguen comer: los bajo de las encinas, las ramas, la corteza.... Eso es un trabajo que nada más que se podría hacer con un desbroce, que serían unos 1.200 euros por hectárea", explica Raúl. "Un precio inasumible", apostilla, agradeciendo la labor de sus colegas.
"Un cortafuegos natural"
"Crearon, sin buscarlo, un cortafuegos natural, un primer cinturón digamos, y eso no dejó pasar el fuego a donde estaban los caballos, ni el resto de los animales", cuenta sobre las seis hembras y el macho que, junto al trabajo de la UME, los Bomberos de la Comunidad de Madrid y los agentes forestales salvaron alrededor de 60 de las 240 hectáreas de la finca, justo la zona correspondiente a la que será la futura reserva. Como él mismo documentó luego en un vídeo, se puede ver que el fuego llegó justo hasta el límite que marcan las vallas de la reserva, generando un contraste difícil de creer si no fuera porque está precisamente documentado.
"Ya nos habían mandado un vídeo por la noche y habíamos visto que habían sobrevivido, y nos quedamos más tranquilos. Pero el fuego seguía ahí al lado. Cuando volvimos al día siguiente, estaba todo como si hubiese pasado una ola de fuego, todas las cunetas, los prados... Mira, recuerdo que había jabalís chillando, que estarían quemándose, animales salvajes que chillaban, y de repente llegamos a la reserva y estaba casi intacta la parte de los animales", recuerda.
El bisonte del Parque Bisonte. / Bisonte Park
"Fue una enorme felicidad dentro de todo lo malo, porque nos ha quemado los cuadros de luz, tubos e instalaciones que ya estaban puestas pensando en la inauguración. Pero lo más importante, que eran los animales, se salvaron", comenta aliviado, antes de contar en lo que ha derivado que su parcela sea la única 'sana' en varios kilómetros a la redonda.
"Ha sido como una isla, como un oasis para conejos, liebres, perdices, conejos... Como si fuera un reservorio de la naturaleza de la Sierra Oeste de Madrid", reflexiona sobre el hecho de que muchos animales de fuera hayan acudido a la reserva. "Hoy por ejemplo hemos visto un ciervo con el lomo quemado, que se había refugiado allí, habrá saltado o se habrá metido con la gatera, y estaba por allí con un trozo de lomo quemado, no es mucho, ha sobrevivido y ha entrado con los demás animales", añade.
De quedarse, dentro de poco recibirá aún más compañía. Porque, a falta de las últimas licencias, Bisonte Park espera abrir sus puertas este otoño, y sigue trayendo, como no puede ser de otra forma, más bisontes. "Tenemos un convenio con Polonia y en octubre llegarán otras cuatro hembras y un macho más", avanza Raúl. Con ellos ya serán una decena los ejemplares de este animal que, tras miles de años fuera de la Comunidad, a su regreso ha dado a los humanos una lección de qué hay que hacer para luchar contra el fuego.
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