Emilio Delgado: “Si los de izquierda no conectamos con la fibra del pueblo, no importa qué partidos metas en la caja”.

Portavoz adjunto de Más Madrid en la Asamblea madrileña y cada vez más habitual en tertulias televisivas, Emilio Delgado agitó el debate en la izquierda nacional la semana pasada cuando anunció que este miércoles mantendría una conversación pública en Madrid con Gabriel Rufián bajo el título Disputar el presente para ganar el futuro. El anuncio llegaba después de que el portavoz de ERC en el Congreso de los Diputados lleve meses defendiendo la conveniencia de articular una suerte de frente de izquierda plurinacional y apenas hora antes de que Izquierda Unida, Movimiento Sumar, Comuns y Más Madrid, hiciesen pública la fecha del acto con que pretender dar un primer impulso a su alianza, el próximo sábado en el Círculo de Bellas Artes de la capital, con el lema Un paso al frente.
Delgado insiste en que su encuentro con Rufián, mañana en el Teatro Galileo Galilei de Madrid, moderado por Sarah Santaolalla, es ante todo una reflexión sobre cómo puede la izquierda conectar con mayorías sociales, perfectamente compatible, incluso complementario con la cita del sábado. De hecho, afirma, estará en los dos. Desde su partido, Más Madrid, la portavoz en la Asamblea, Manuela Bergerot, aseguraba este lunes que el partido acompañará a Delgado en la charla con el portavoz de los republicanos catalanes. “Estoy segura de que toda la gente que acuda va a salir motivada y debate fructífero”, aseguraba tratando de limar cualquier aspereza.
¿Cómo se gestó la idea de su acto con Gabriel Rufián?
Surge porque yo veo que Gabriel Rufián está poniendo una serie de ideas sobre la mesa que sintonizan bastante con lo que pienso en torno a las dificultades que tiene la izquierda a veces para conectar con mayorías sociales. Él hace una reflexión de ese tipo, la veo, consigo su teléfono, le llamo y le planteo que estoy preocupado porque creo que lo que tenemos delante no es solo un par de partidos de derecha que vienen a hacer lo de siempre, a privatizar más, atacar los derechos de los trabajadores, dejar la vivienda en manos de especuladores, sino que hay, cualitativamente, algo distinto y superior, más siniestro.
¿A qué se refiere con algo más siniestro?
Tenemos un bloque histórico delante que excede lo que son los partidos: fundaciones, universidades privadas, una coordinación institucional de fuerzas reaccionarias, financiación internacional…, que ha condicionado al conjunto de la derecha en España. Y lo que pretenden hacer va mucho más allá de lo habitual. Están aplaudiendo un genocidio, están aplaudiendo políticas que en Estados Unidos están llevando a una confrontación social enorme con detenciones masivas de niños de 5 años... Y ante eso, yo lo que veo es que la conversación pública de la izquierda gira exclusivamente sobre la fórmula con la que nos vamos a presentar a las elecciones. Creo que la situación amerita una conversación más en profundidad sobre las dificultades que está teniendo la izquierda para imponer su agenda, que tiene que ver con la redistribución de riqueza, de tiempo, de trabajo. En torno a eso, quiero tener una conversación con Gabriel, él me dice que sí, que sin problema, que está dispuesto y montamos el acto del día 18.
¿Cuándo le llamó?
Hará un mes.
¿Y lo comentó con su partido?
No. Pero por una razón muy sencilla: yo hago política en las instituciones, otras veces en tertulias, otras veces en un pódcast, y otras en un teatro, como ahora. No voy comunicando todos los días cada vez que voy a un sitio. Entiendo que forma parte de mi trabajo, que es útil para el partido, que es útil para la izquierda y es a lo que me dedico. Por supuesto, toda la dirección de Más Madrid, todos los cargos públicos, todos los militantes están más que invitados.
¿Qué es lo que van a abordar en esa conversación?
La paradoja de que la izquierda pone sobre la mesa propuestas que objetivamente benefician a una mayoría social, como facilitar el acceso a la vivienda, trabajar menos, cobrar más, proteger los servicios públicos… y, sin embargo, cada vez cuesta más que la mayoría social a la que van dirigidas esas propuestas las avalen en las urnas. Esa contradicción hay que resolverla, más allá de la fórmula de partidos, da igual que metamos cinco partidos que cuatro, que tres. Si no somos capaces de conectar con la fibra de la gente, de hacer que la gente se sienta interpelada, que estás hablando de su vida personal, va a dar igual la cantidad de partidos que metas en la caja. De eso es de lo que vamos a hablar.
Cada vez que se apuesta por tener un discurso transversal en el que interpeles a los raperos de mi barrio y a una señora mayor que cobra una pensión de viudedad, y por el camino a profesionales liberales, a trabajadores manuales…, eso funciona
¿Cómo entiende usted que se debe hacer?
Para empezar, recuperando la idea de transversalidad. Cada vez que se apuesta por tener un discurso transversal en el que interpeles a los raperos de mi barrio y a una señora mayor que cobra una pensión de viudedad, y por el camino a profesionales liberales, a trabajadores manuales…, que pongas a mucha gente de acuerdo, gente muy distinta que tiene intereses distintos pero que en lo fundamental está de acuerdo, eso funciona. Funcionó en 2015 con Podemos y volvió a funcionar con Más Madrid en 2019, somos la primera fuerza de la de la oposición en Madrid ahora mismo. Hay que recuperar esa idea de transversalidad. Y hay que recuperar también prácticas concretas que la izquierda ha abandonado y espacios populares que la izquierda ha abandonado.
¿Por ejemplo?
La demanda de vivienda. Históricamente, la gente que necesitaba una casa se organizaba para tener más opciones a la hora de negociar con las promotoras a través de asociaciones de vecinos, de sindicatos... Eso se ha dejado de hacer. Y se han abandonado también muchos espacios populares. Históricamente, a la derecha se la vinculaba, qué sé yo, a la ópera, y a la izquierda, a los campos de fútbol o a los bares. La derecha ha penetrado totalmente en esos espacios populares y se ha encontrado que no tenía resistencia, porque no había una izquierda organizada ahí. Hay que recomponer y reconstruir esa comunidad y prestar atención a esos espacios. Hay que hacer muchas cosas a la vez, y es un planteamiento de medio plazo, que no está reñido con lo que se va a hacer el día 21 de febrero de cómo nos presentamos a las elecciones [el acto en el que IU, Más Madrid, Movimiento Sumar y Comuns presentan su alianza de izquierdas]pero eso lo complementa.
Rufián viene tiempo hablando de la conveniencia de una suerte de frente de izquierda plurinacional. ¿Coincide con él?
Creo que es una propuesta honesta, valiente, con muchas dificultades para que salga adelante, porque ya han dicho que no, por ejemplo, Bildu o el BNG, pero creo que merece la pena hacerla. Si hacemos lo de siempre vamos a tener los resultados de siempre. Los partidos que hasta ahora han compuesto el espacio de Sumar están haciendo algo similar: “Rearticulemos esto de otra manera para maximizar los resultados electorales”. También me parece una propuesta honesta. ¿Son compatibles? Pues habrá que ver, tendrán que hablar las direcciones de los partidos, yo ahí no estoy. Pero me parece que merece la pena intentarlo.
¿Dónde cree que debe estar Más Madrid?
En Madrid. Se habla mucho de Madrid en los grandes medios, pero se habla muy poco desde Madrid: desde Carabanchel, desde Móstoles, desde el corredor del Henares… Más Madrid nació para eso, para asegurarnos de que los intereses de los madrileños y madrileñas, los de la gente común, los de los barrios, estén en las instituciones, estén en la Comunidad de Madrid y estén en el Congreso. ¿Cómo se articula eso, en qué espacio se va a inscribir Más Madrid? De momento, en el que se presenta el día 21. Y creo que está haciendo un papel fundamental a la hora de poner de acuerdo a otras formaciones políticas y de aportar todo el capital político que tiene. Ojalá se terminen sumando más organizaciones.
¿Va a ir al acto de este sábado?
Sí, quiero ir. Me interesa todo lo que está sucediendo y voy a prestar atención a todo. No veo exclusiones, no entiendo que sea incompatible con la conversación de este miércoles. De hecho, creo que son cosas complementarias, y voy a estar el día 18 y voy a estar el día 21.
El vicepresidente de Más Madrid en la Asamblea Regional, Emilio Delgado. / Alba Vigaray
Hace unos meses le preguntaron en una entrevista si se planteaba dar batalla a Ayuso como cabeza de cartel de Más Madrid y dijo que era una posibilidad que se tomaba “muy en serio”. ¿Cómo se encajó eso, cómo está ahora?
Bien. Más Madrid no es una secta, Más Madrid es un partido donde cualquier militante puede postularse a cualquier tipo de cargos. Sí que creo, humildemente, que estoy consiguiendo tocar algunas teclas que ayudan a ampliar la capacidad de Más Madrid. Hasta ahora hemos sido capaces de ser la primera fuerza de la oposición. Yo creo que no nos podemos conformar con eso, que tenemos que aspirar a conquistar el gobierno de la Comunidad de Madrid, y si yo puedo aportar ahí algo para ampliar un poco más la capacidad que tenga Más Madrid de tener presencia e influencia en la sociedad madrileña, estoy dispuesto. ¿Desde dónde lo voy a hacer? Lo va a elegir la gente. Depende mucho de las condiciones que se den, las circunstancias en Madrid, cuándo sean las primarias, de qué manera, de las conversaciones que vayamos teniendo dentro del partido, si a lo mejor es más útil que esté en el Congreso o en la Comunidad…, lo va a decidir la gente, no lo voy a decidir yo.
¿Está a gusto en el partido, mantiene buena relación con la dirección?
Tengo una relación personal magnífica con toda la gente de mi partido, estoy a gusto, y si hago contribuciones o pongo ideas sobre la mesa que contribuyan, en mi opinión, a que sea un partido más fuerte y más robusto, entiendo que no le puede molestar a nadie.
¿Por dónde cree que se puede ampliar esa capacidad de la que habla?
Creo que hay muchos madrileños y madrileñas que no tienen un problema con las propuestas de la izquierda, tienen un problema con los enfoques, con que a veces hacemos enfoques que les dejan fuera. Siempre pongo el mismo ejemplo, pero me parece relevante. Mi hermana es recortadora de toros, es la primera chica que recortó toros. Ella misma tiene dos hijos y me plantea: “Antes van los pediatras que los toros, yo entiendo que no dediquéis dinero público a los toros. Ahora, si lo que tú me estás diciendo, es que yo soy una especie de asesina o maltratadora o que los servicios sociales me tendrían que quitar al niño por llevarle a una capea, entonces tenemos un problema”. A veces desde la izquierda se oyen discursos que culpabilizan a quien lleva a su hijo a un colegio concertado o privado o porque se ha sacado un seguro sanitario. “Hay que estar en la pública, lo privado es malo…”. Igual de lo que se trata es de decir que a esa gente la están coaccionando, que nadie voluntariamente paga más para tener el mismo servicio, que si hubiera unos buenos servicios públicos, mucha gente no se sentiría en la obligación de tener que contratar un seguro de salud privado. De esa manera, yo creo que consigues conectar con esa gente sin culpabilizarla, por ejemplo.
Es un momento para ser patriota europeo y patriota español en el sentido de defender nuestro estilo de vida vinculado a los derechos laborales, a los servicios públicos, al estado de bienestar...
¿En qué gente piensa, abstencionistas, gente que vota a otras siglas...?
Creo que esa gente está en todos los lados y que la sociedad es mucho más dúctil de lo que era hace 40 años. Hace 40 años, si tú vivías en Fuenlabrada y trabajabas en la Coca-Cola, tenías un 90% de posibilidades de votar a la izquierda. Eso ya no es así, ya no hay un voto asegurado por ese lado. Lo que nos tenemos que plantear es cómo conseguimos que nuestra agenda, que nuestra propuesta de libertad, de emancipación, de justicia, sea la dominante en la conversación pública. Ahora mismo no lo es. Cuando la derecha dice: “La inmigración pone en peligro nuestro estilo de vida”, lo dice porque sabe que la gente siente que su estilo de vida está en peligro. Y les están explicando por qué, bajo su punto de vista. Nosotros tenemos que hacer lo mismo. Tenemos que decir que nuestro estilo de vida está en peligro, efectivamente, pero no por los migrantes. Está en peligro porque hay dos bloques de poder, por un lado, tenemos a Putin y, por otro lado, tenemos a Donald Trump, influyendo directamente en Europa. Hemos visto cómo Elon Musk intervenía a favor de fuerzas abiertamente fascistas como AfD en Alemania, por ejemplo, cómo Rusia interviene a favor de fuerzas fascistas, por ejemplo, en Rumanía, hemos visto los vínculos de Vox con esa internacional de derecha... Tenemos un virus troyano que quiere desestabilizar Europa porque quienes se están repartiendo el mundo ahora mismo consideran que Europa está de más. Y creo que es un momento para ser patriota europeo y patriota español en el sentido de defender nuestro estilo de vida vinculado a los derechos laborales, a los servicios públicos, al estado de bienestar... Eso es lo que nos toca hacer ahora, y ser capaces de imponer eso en la conversación pública.
¿Qué situación, en ese sentido, ve en Madrid?
Me duele mucho cómo está la situación en Madrid. Ayuso no para de decir que todo el mundo quiere venir a vivir a Madrid. Yo lo que sé es que hay 200.000 madrileños cada año que se tienen que ir de aquí: 100.000 se van al extranjero y 100.000 se van a las provincias limítrofes con Madrid porque no pueden permitirse vivir donde trabajan. Ese es el gran reemplazo, no el que dice la derecha con los migrantes. El gran reemplazo tiene que ver con la renta. Madrid se está convirtiendo en un sitio donde la gente no puede permitirse el lujo de vivir.
¿Cómo se explican los resultados electorales, entonces?
El Partido Popular lleva 30 años construyendo su propio pueblo, ha desarrollado una capacidad enorme de influencia en la sociedad madrileña a través de fundaciones privadas, medios de comunicación, grandes empresarios…, y tiene un dominio importante. Y otra parte tiene que ver con que la izquierda no se ha tomado en serio Madrid durante demasiado tiempo con sus candidatos, con sus propuestas. Creo humildemente que Más Madrid pone fin a eso, y de ahí el resultado electoral: en cinco años convertirte en la primera fuerza de la izquierda es algo histórico, no había sucedido nunca. Y yo creo que en ese camino hay que perseverar.
¿Qué cree que va a pasar en las elecciones de 2027?
Pues va a depender, no hay nada escrito, no lo pone en ningún libro. Va a depender de lo que hagamos. Si hacemos las cosas bien, creo que podemos tener el Gobierno de la Comunidad de Madrid y creo que podemos tener muy buen resultado. Y si no acertamos, perderemos. Es así de sencillo.
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