Ayuso cuestiona la estrategia del rey y el Gobierno de acercamiento a México: "Que la libertad nunca tenga que pedir perdón".

La visita se inició con atropellos y errores. El que debía ser uno de los primeros, y más polémicos, actos públicos con la presencia de Isabel Díaz Ayuso en Ciudad de México se canceló a último minuto. Se trataba de una misa de "celebración por la evangelización y el mestizaje en México", con particular mención a Hernán Cortés, que parecía perfecta para poner el dedo en la llaga. La presidenta de la Comunidad de Madrid inició este domingo una gira de 10 días por México, que incluye eventos públicos y reuniones con empresarios y políticos de oposición.
Su primer acto público, un breve discurso en una recepción en la Cámara de Comercio Española en México, fue interrumpido por una alerta sísmica que obligó a los asistentes a evacuar. El segundo, el polémico tributo, se convirtió en una versión diluida de lo que había anunciado inicialmente Nacho Cano, el organizador, en el marco de su polémico musical Malinche. Se tuvo que realizar en el Frontón México, donde se presenta la obra, y no en la catedral por falta de permisos para filmar, según informó el arzobispado.
El tributo no estuvo atado a ningún aniversario ni fecha célebre, tampoco se planificó en el Templo de Jesús Nazareno, donde descansan los restos del conquistador. Cano aseguró que había invitado al homenaje a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, y a la jefa del Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, aunque ninguna estuvo presente.
El productor musical Nacho Cano participa en la “Celebración de la Evangelización y el Mestizaje en México: Malinche y Cortés”. / JOSÉ MÉNDEZ / EFE
Ayuso aprovechó la ocasión para mostrarse, una vez más, contraria a la estrategia de acercamiento del Gobierno español en torno al espinoso asunto de la conquista. La visita se sucede tras una serie de gestos entre los gobiernos de ambos países, después de que el rey Felipe VI admitiera "abusos" durante la colonización, un reclamo de la izquierda gobernante en México. El gesto desató otros de parte de Sheinbaum y culminó en una visita de la mandataria a un foro de líderes progresistas organizado por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en Barcelona.
¿Provocación u ocurrencia?
Durante el evento, Ayuso, que sugirió que la cancelación del evento en la Catedral tuvo motivos políticos, no dejó pasar la oportunidad de lanzar dagas contra la posición del Gobierno frente a la conquista. La presidenta madrileña habló del mestizaje como el "mensaje de la esperanza y de la alegría" frente los "discursos del odio que dividen". "Que la libertad nunca tenga que pedir perdón por ser libertad", añadió, al tiempo que ensalzó la figura de Isabel la Católica como una mujer "libre y coherente que, desde su fe y amor profundo por España y por la Hispanidad, cambió la historia de Occidente".
Bertha Hernández, historiadora y periodista, califica el evento de Cano, y la gira de Díaz Ayuso, como una "ocurrencia". Sin embargo, le quita hierro al homenaje. Para Hernández, el tributo tiene más que ver con la producción musical del ex-Mecano que con un afán de resaltar la figura histórica.
Sin embargo, no se sorprende de que existan otros historiadores o personajes cercanos al partido oficialista que vean el evento como una provocación y emitan juicios exacerbados al respecto. Tampoco cree que sea posible para la presidenta Sheinbaum evitar una pregunta al respecto en su diaria rueda de prensa mañanera. El cambio de escenario amplió el margen de maniobra de la presidenta mexicana, pero ese no es el único anzuelo que la madrileña busca lanzar en su visita a México.
Carlos Ballesteros, internacionalista de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), califica la visita de Díaz Ayuso como una gira política en clave española. El analista José Antonio Crespo la cataloga más bien como una respuesta a la visita de Sheinbaum a España, como contraposición ideológica hacia los gobiernos de izquierda de ambos países.
Ballesteros advierte que la visita de la presidenta de la Comunidad de Madrid debe tomarse con la dimensión adecuada, considerando la diferencia de perfil entre ambas políticas. Sin embargo, le reconoce a la líder española una capacidad de generar "ruido" en un momento particularmente delicado para el Gobierno de Claudia Sheinbaum.
La Presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, durante el encuentro con la Alcaldesa de Cuauhtémoc, Alessandra Rojo de la Vega. / COMUNIDAD DE MADRID / EFE
El espejo de Orbán
La gira incluye una visita a la feria de San Marcos, en la que la Comunidad de Madrid es invitada de honor. El evento se lleva a cabo en el estado de Aguascalientes, bajo un gobierno conservador, que entregará además una medalla de honor y las llaves de su capital a la madrileña. La Comunidad de Madrid también anunció varias reuniones con gobernadores del derechista Partido Acción Nacional (PAN). Entre los opositores destaca la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, quien enfrenta presiones de Claudia Sheinbaum tras destaparse la presencia de agentes de la CIA en un operativo de la fiscalía regional sin autorización federal.
La reunión apunta a ser particularmente espinosa, especialmente en el marco de constantes puyas de parte de Ayuso, quien se ha referido al Gobierno de Sheinbaum como una dictadura de ultraizquierda y ha calificado a México de narcoestado. Se presenta, además, en un momento difícil para la presidenta, asegura Ballesteros, en medio de acusaciones estadounidenses contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, del partido oficialista, y otros nueve cargos locales por asociaciones con el cártel del mismo estado, encabezado en su día por El Chapo Guzmán.
Las decisiones de la presidenta madrileña no son casuales y buscan conectar con líderes conservadores. Sin embargo, se topa de este lado con una oposición débil, que no ha sido capaz de detener el crecimiento del partido del expresidente Andrés Manuel López Obrador. Para Crespo, los lazos trasatlánticos pueden representar una oportunidad positiva para hacer frente a los gobiernos de Sheinbaum y Sánchez. Ballesteros, por otro lado, lanza una advertencia: el PAN debería analizar mejor sus alianzas internacionales, a la luz de lo que le sucedió a Viktor Orbán en las últimas elecciones húngaras.
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