PAU CyL | Zhi Shan He Wu, la zamorana que obtuvo la máxima nota en el PAU de Castilla y León: “El servicio secreto tendrá algo que ver, pero el secreto es que yo soy trabajadora”.

"Zhi Shan He Wu es magnífica como estudiante y como persona. Lo que ha hecho tiene mucho mérito. Quedar la mejor de Castilla y León con una nota de 9,975, sobre todo, teniendo en cuenta que esta comunidad es de las más exigentes", cuenta Álvaro Gallego, profesor de biología y jefe de estudios de bachillerato en el Instituto Claudio Moyano.
Para lograr una de las mejores notas de la PAU no siempre hace falta una historia construida a base de grandes gestos. No siempre hay una rutina milimétrica, ni madrugones heroicos, ni jornadas interminables frente a los apuntes. A veces, detrás de un resultado extraordinario hay algo mucho más sencillo de contar, pero mucho más difícil de sostener: constancia, trabajo, confianza y una forma tranquila de enfrentarse a lo importante. Y eso, es lo que hay detrás de Zhi Shan He Wu, estudiante del Instituto Claudio Moyano, quien ha conseguido la mejor calificación de la PAU en Castilla y León: “Siempre me he esforzado mucho. He intentado sacar la máxima nota posible con esfuerzo y con dedicación, y al final se ha visto reflejado en esta nota”, cuenta.
Álvaro Gallego, catedrático de biología y director de estudios, Zhi Shan He Wu y Ana Prieto, tutora del alumno. / Víctor Garrido
La frase resume bien su manera de entender los estudios. No habla de suerte, ni de casualidad, ni de un golpe inesperado en el momento justo. Habla de esfuerzo. De ese trabajo constante que no siempre se ve desde fuera, pero que termina apareciendo cuando llegan los resultados.
Zhi Shan He Wu ha cursado la rama de Ciencias y tiene claro hacia dónde quiere dirigir ahora su futuro académico. Su intención es estudiar Ingeniería Biomédica, una opción para la que ya contempla varias posibilidades. Entre ellas, Madrid, con la Universidad Carlos III y la Politécnica como dos de los destinos que tiene en mente. Aun así, no cierra la puerta a otras ciudades ni a otras universidades.
La PAU
Antes de esa nueva etapa universitaria, sin embargo, ha tenido que superar una de las pruebas más decisivas para cualquier estudiante de Bachillerato: la PAU. En su caso, se presentó a Matemáticas II, Química y Física, tres materias vinculadas a la rama científica.
Esta zamorana terminó los exámenes globales de Bachillerato dos semanas antes de la PAU. A partir de ahí, la preparación se convirtió en una mezcla de repaso, ejercicios y exámenes de años anteriores. No hubo una obsesión desmedida ni una ruptura completa con la vida fuera del estudio. Al contrario: intentó mantener el equilibrio: “Terminé los globales de Bachillerato dos semanas antes de la PAU e intenté llevarlo todo un poco al día, pero tampoco sin obsesionarme en exceso”, señala.
Esa idea aparece una y otra vez en su forma de hablar: llevarlo al día. No dejar que todo dependa de la última semana. No convertir los días previos en una carrera desesperada contra el temario. Si el curso está trabajado, los últimos momentos pueden dedicarse a ordenar, reforzar y repasar: “Yo creo que lo llevaba bastante al día. Llevaba el curso trabajado, lo llevaba todo repasado más o menos, y los días de antes de la PAU fueron repasar y hacer exámenes de años anteriores solamente”, explica.
Su método no responde a una rutina rígida. No habla de horarios inamovibles ni de una disciplina marcada por horas exactas: “En época de exámenes, a lo mejor he estudiado algo más, pero tampoco diría que nada exagerado. Lo normal. Algo más sí que es verdad, pero nada extraordinario”, reconoce.
No había, por tanto, una fórmula cerrada. Su forma de estudiar pasaba más por adaptarse a cada momento y por conocerse. Saber cuándo rendía mejor, qué necesitaba cada asignatura y cómo debía afrontar cada tipo de contenido: “He intentado fluir, hacer lo mejor que he podido y, sobre todo, conocerme a mí misma. Saber cuándo he estudiado mejor una asignatura teórica o una práctica”, apunta.
Ese conocimiento personal también fue importante a la hora de preparar los exámenes. Para Zhi Shan He Wu, no todas las pruebas se estudian igual. No es lo mismo enfrentarse a un examen oral que a uno de desarrollo, ni preparar una prueba tipo test que una materia con ejercicios prácticos. Saber qué se tiene delante permite estudiar mejor: “Creo que es muy importante saber el examen al que te enfrentas y cómo prepararlo, porque no es lo mismo un tipo test que un examen de desarrollo”, afirma.
En el caso de la PAU, esa preparación se apoya en una ventaja concreta: la posibilidad de consultar exámenes de cursos anteriores. Para ella, esos modelos permiten conocer el formato, entender qué se puede esperar y preparar la prueba con mayor seguridad. “También ha sido mucho por mi parte, de preparármelo por mi cuenta en mi casa y de buscar los formatos”, añade.
Pero el camino no fue solo académico. También hubo una parte emocional, quizá menos visible, pero igual de decisiva.
El máximo título de la PAU de Castilla y León procede de esta zamorana. / Víctor Garrido
La PAU no es únicamente una prueba de conocimientos. También es una prueba de nervios. De confianza. De saber gestionar la presión cuando el resultado puede condicionar el acceso a la carrera deseada. Zhi Shan He Wu lo sabía y, por eso, durante las dos semanas de preparación intentó mantenerse lo más tranquila posible: “En las dos semanas que he estado estudiando para la PAU he intentado estar lo más calmada posible, porque al final los nervios te pueden jugar una mala pasada, y es lo que le ha pasado a mucha gente”, explica.
Su estrategia no consistió en aplicar una técnica concreta ni en seguir un método especial de relajación. Fue algo más sencillo: “Simplemente, trato de pensar que todo va a salir bien y no ponerme en la peor de las situaciones”, cuenta.
Esa calma, sin embargo, no significa que saliera de los exámenes convencida de haber conseguido un resultado excelente. De hecho, ocurrió justo lo contrario. Al terminar la PAU, sus sensaciones no fueron buenas: “Yo salí con bastante mala sensación, porque creo que este año han sido más o menos difíciles, rebuscados quizás. Entonces no tenía yo muchas esperanzas de los exámenes”, reconoce.
La noticia
Esa distancia entre las sensaciones y el resultado es una de las partes más llamativas de su historia. Zhi Shan He Wu no salió de las pruebas pensando que podía estar ante una de las mejores notas de Castilla y León. No imaginó, al menos en ese momento, la dimensión de lo que acababa de conseguir.
La noticia llegó después, y además lo hizo en un contexto poco habitual. No estaba en casa. Estaba en otro examen: el de los Premios Extraordinarios de Bachillerato: “Justo tenía otro examen. Estaba mi profesor Álvaro Gallego y, al terminar el examen, al entregarlo, me dio esta noticia”, recuerda.
El primer círculo en enterarse fue el de sus amigos, que estaban a la salida. Después llegaron sus padres y su familia. La reacción fue inmediata. Felicitaciones, orgullo y la sensación compartida de estar ante un logro importante.
También ella se siente orgullosa. Y lo dice con claridad. No desde la vanidad, sino desde la conciencia de haber trabajado mucho para llegar hasta ahí: "Estoy muy orgullosa de mí misma porque considero que me he esforzado mucho para esto y creo que me lo merezco”, afirma.
Cuando se le pregunta si se considera una persona inteligente, trabajadora o una combinación de ambas cosas, no niega que la inteligencia tenga su parte. Pero su respuesta vuelve al mismo punto de partida: el trabajo: “Yo creo que soy trabajadora. Algo ha tenido que ver la inteligencia, por supuesto, pero yo creo que más que nada soy trabajadora. Ha sido el esfuerzo”, sostiene.
Es una forma de explicar el éxito que encaja con todo lo demás. Con la constancia del curso, con la preparación de los exámenes, con la importancia de conocerse, con la tranquilidad buscada durante los días previos y con la confianza mantenida incluso cuando las sensaciones al salir no fueron buenas. Su profesor le trasladó, además, que podía ser la nota más alta de toda Castilla y León. Ella lo responde con prudencia. “Creo que sí”, dice.
Ahora, después de los exámenes, de la espera, de la noticia y de las felicitaciones, queda por delante una nueva etapa. La universidad aparece ya en el horizonte. Pero antes llega el verano, un paréntesis necesario después de meses de estudio y tensión: “Voy a intentar disfrutar este verano lo máximo posible. Y luego ya, a tope”, sentencia.
Suscríbete para seguir leyendo
Si quieres conocer otros artículos parecidos a PAU CyL | Zhi Shan He Wu, la zamorana que obtuvo la máxima nota en el PAU de Castilla y León: “El servicio secreto tendrá algo que ver, pero el secreto es que yo soy trabajadora”. puedes visitar la categoría Castilla y León.
Deja una respuesta
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.

Otras noticias parecidas