Cazadores de sarna en el municipio de Cortes de Pallás

Cazadores de sarna en el municipio de Cortes de Pallás


Muflón fue encontrado muerto de sarna en el desfiladero de Otonel en Cortes de Pallás la semana pasada. / LP

Desde 2019, la sociedad cinegética de este municipio se encarga del control de la población y enfermedad de la cabra montés fuera de la reserva de La Muela.

B. GONZÁLEZ Juzgados de Pallas

La semana pasada fue hallada muerta una muflona víctima de sarna en el Barranco de Otonel en la reserva La Muela del municipio de Cortes de Pallás. Una enfermedad que surgió en esta zona en 2019 debido a la superpoblación de cabras montesas y muflones. La protección que tienen estas especies y la falta de un enemigo natural crearon la falta de control.

A pesar de la aparición del cadáver de este muflón infectado de sarna, el Departamento de Agricultura lo minimiza y se encarga de que la situación esté bajo control y que esta muerte sea un caso especial. De hecho, afirman que la incidencia de esta enfermedad es muy baja según el balance de 2021.

Miguel Muñoz es el presidente de la Sociedad de Cazadores de la comunidad. Confirma la versión del Ministerio. Explica que tienen permiso para controlar la población de cabras montesas, pero fuera de la reserva. En particular, el que vive en el coto de caza del municipio que administran.

“Era un trabajo tedioso porque los seres vivos son muy impredecibles, pero la sarna ya está bajo control. Les dimos de comer pienso medicado para evitar que se contagiara y sacrificamos a los afectados ”, explica Muñoz, quien recuerda que no es un trabajo agradable para ellos.

“Es muy difícil ver animales infectados porque la sarna causa una muerte lenta y dolorosa, por eso cuando se les rompe la boca, dejan de comer y lo único que pueden hacer es beber, por lo que mueren junto a los humedales. Tuve que dispararle a una hembra infectada de sarna que estaba a punto de dar a luz. Como cazador, eso no es ni lógico ni agradable ”, enfatiza.

Los brotes en cabras montesas ponen en peligro a los animales salvajes

De hecho, también son responsables de deshacerse del cuerpo enterrándolo en cal viva y previniendo una mayor infección. Está denunciando todas estas víctimas al ministerio.

Pero no solo sufren al ver a los animales en esta situación, también están expuestos al contagio. Por lo tanto, deben estar muy bien protegidos con trajes de buceo y guantes.

Ahora, según Muñoz, el problema que les afecta es el de otra superpoblación, la de turistas y senderistas. “El número de visitantes se triplicó como consecuencia de la pandemia, lo que dificulta el control de los animales” e insiste en hacer todo lo posible para preservar el refugio de las cabras montesas.

Fauna importada

Pero hay vecinos, pero además de poder controlar la sarna o no, piensan que el hacinamiento no lo es. “Solía ​​ser difícil ver una cabra montés o un muflón. Ahora no. Van a casas y zonas habitadas en busca de alimento. Invaden los huertos y dañan los árboles frutales. Los ganaderos no pueden hacer nada contra estos animales porque la legislación los protege ”, dice Miguel Aparici, cronista oficial de las Cortes de Pallás.

Aparici cree que es un error mantener la reserva. “Hay poco espacio, pocos recursos y un clima que no es el ideal para estas especies, demasiado pobladas en la zona y mal mantenidas desde el punto de vista fitosanitario y forestal”, dice.

Y así el cronista recuerda que la cabra montés y el muflón son especies importadas a la Muela. Fue en la década de 1960 cuando se creó la reserva para mejorar la zona.

Hasta entonces, a partir de 1812, año en que se perdió la baronía, las tierras pasaron a manos de los vecinos y se convirtieron en campos de cereales. Más atrás en la historia, Aparici explica que la propiedad del Barón de Cortes era efectivamente una reserva de caza, pero que según la información bibliográfica solo había ciervos y corzos.

“La Muela no es lo suficientemente grande para tener esta población. Estas especies deberían encontrarse en los Picos de Europa o los Pirineos. En cambio, debería convertirse en una reserva geológica y forestal. Eso le daría vida a Cortes de Pallás ”, afirma el cronista.


Elena Resanes

Elena Resanes

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