Vox está tensando sus vínculos con el PP de Madrid mientras espera su “gran salto adelante” en la región en 2027

El pasado 21 de diciembre Vox pasó de haber cosechado el 8,12% de los votos en las elecciones autonómicas de Extremadura en 2023 al 16,9%, lo que se tradujo en un incremento desde los cinco hasta los 11 escaños. Mes y medio después, el domingo 8 de febrero, en las autonómicas de Aragón, la subida era del 11,24% al 17,88% en porcentaje de sufragios y de 7 a 14 asientos en las Cortes regionales. En un mes llegan los comicios en Castilla y León, donde también prevén una subida significativa y, más adelante, las andaluzas.
En ese contexto en el partido aventuran también un ascenso en Madrid de cara a 2027. "Un gran salto adelante", vaticinan. Aunque la presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso, ha capitalizado hasta ahora el voto anti Sánchez, en la formación creen que la ola de crecimiento en los territorios que experimentan llegará también a la Comunidad de Madrid. Y vienen tensando su relación con los populares y particularmente su discurso contra Ayuso.
"Después de Extremadura y Aragón llega Castilla y León, después Andalucía y muy pronto 2027. Tic-tac", interpelaba a la presidenta regional la portavoz del partido en el Pleno de la Asamblea regional, Isabel Pérez Moñino, este jueves. En el partido se jactan de no tener presupuesto para elaborar encuestas internas pero trasladan en público y en privado que son "imparables". "El Partido Popular decía que íbamos a desaparecer en Madrid, ya parece que asumen que hemos llegado para quedarnos, somos inevitables", aseguraba la propia Moñino esta semana.
En su confrontación con el PP de Ayuso, Vox empuja con el discurso migratorio y pasea el principio de "prioridad nacional" en el acceso a los servicios públicos. Cada vez habla más de vivienda, detectada como una de las principales preocupaciones de los madrileños. Y en los últimos meses ha lanzado una campaña para hacerse más presente en los distritos y municipios del cinturón sur de la región. "Compran las pancartas de segunda mano en las mismas tiendas que la izquierda", les reprochaba Ayuso esta semana.
Desde el PP regional insisten en apuntar en clave nacional, presentar sus siglas como "la única alternativa real al sanchismo" y reclamar a Vox que sea "un aliado y no un freno". Pero los de Abascal en Madrid están ahora en plena escenificación de firmeza. Le reclaman a Ayuso que visite "más Parla y menos Miami". Y frente a las acusaciones de servir de "muleta" a Pedro Sánchez, tratan de retratar a un PP tibio que "da la mano a la extrema izquierda" cuando vota rechazar propuestas suyas en la Asamblea como la prohibición del velo en las escuelas, el cierre de los centros de menores extranjeros no acompañados o la petición a Interior de que informe en los balances de criminalidad del origen de los infractores.
Reorganización interna

Al mismo tiempo, se reorganizan internamente. En octubre de 2024 José Antonio Fúster, portavoz nacional de Vox, sustituyó en la presidencia del Comité Ejecutivo Provincial del partido en Madrid a Rocío Monasterio, que semanas después decidió dejar de ser la portavoz del grupo parlamentario en la Asamblea de Madrid. En otras palabras, la que semana tras semana confronta con Ayuso en la cámara regional. En el seno del partido afirman que ese cambio sirvió para elevar la cohesión.
Esta misma semana ha habido nuevos movimientos orgánicos con el nombramiento de Íñigo Henríquez de Luna, durante años concejal y diputado autonómico del PP y en Vox desde 2019, como nuevo coordinador de acción política municipal "para preparar a nuestros grupos municipales para el gran salto adelante que aspiramos a dar en 2027", en palabras de Fúster.
Ahí reside otro de los frentes en la relación entre PP y Vox. Más allá de que ahora los populares controlen la Asamblea con mayoría absoluta, los dos partidos mantienen acuerdos de gobierno en más de una veintena de ayuntamientos de la región. Con Vox elevando la apuesta para apoyar las investiduras de Guardiola y Azcón en Extremadura y Aragón, respectivamente, en el PP madrileño asumen que cada comunidad autónoma y cada ayuntamiento tiene dinámicas propias y descartan un "efecto contagio". Los de Abascal lo dejan en el alero de los conservadores. "Si el PP cumple los acuerdos firmados y está dispuesto a cambiar las políticas, seguiremos sentados con ellos", afirman.
Se apunta en este sentido a Arganda del Rey, donde en mitad de legislatura ambas formaciones terminaron pactando la entrada en el gobierno de los tres concejales de Vox y los presupuestos. En otros municipios, como Móstoles, en cambio, Vox dejó los cargos ejecutivos sonadamente, y con el apoyo de la dirección provincial, después de algunas salidas de concejales de sus filas.
Madrid capital
La formación también busca tomar impulso en la capital. Durante la primera legislatura de José Luis Martínez-Almeida, pese a romper el acuerdo de legislatura con el PP y pasar a la oposición, Vox jugó un papel destacado en la política municipal con su apoyo o rechazo a distintas iniciativas de la coalición formada por los populares y Ciudadanos. La mayoría absoluta obtenida por Almeida en 2023 les dejó en fuera de juego. Durante lo que va de segundo mandato, el grupo municipal ha alternado entre remar a favor del equipo de Gobierno, pese a no necesitar este sus votos, y protagonizar sonados y agrios choques con el alcalde. Todos ellos con la firma de su portavoz, Javier Ortega Smith. El regidor madrileño ha llegado incluso a decir públicamente que "no debería ser concejal" del Ayuntamiento y que "no está a la altura" del cargo.
Está por ver si esta apreciación se convierte en realidad próximamente. Tras perder el apoyo de la dirección nacional de Vox, especialmente de su líder, Santiago Abascal, la reelección de Ortega Smith como candidato para los comicios municipales de 2027 parece improbable. Él mismo ha afirmado que estaría "encantado" y en "plena disposición" de asumir el reto, pero que la decisión final dependerá no tanto de que quiera, sino de que le dejen. "A la segunda tendrán que responder otros", deslizó en la rueda de prensa previa al último Pleno de Cibeles. Relevado como secretario general de Vox en 2022 y como vicepresidente en 2024, además de recientemente expulsado de la Ejecutiva nacional y de la portavocía adjunta en el Congreso, esa respuesta no ha sido oficializada todavía, pero se puede intuir por dónde irán los tiros.
Ortega Smith no ha dudado en criticar los últimos desplantes del partido, acusando a la directiva de cometer "injusticias y arbitrariedades" y poniendo en duda la "manifiestamente mejorable" democracia interna. También ha apuntado contra Abascal, a quien le reprocha de no ir de frente con estas decisiones, mandado a "otros" a comunicárselas. Por el momento, Vox ha decidido el nombramiento de Henríquez de Luna como máximo responsable de acción política municipal en la región. Un movimiento que, a falta de confirmación oficial, le perfila como probable candidato para 2027. En el partido dicen, no obstante, que no se hablará de nombres hasta que las elecciones no estén convocadas. Preguntado al respecto el pasado jueves, Almeida deseó "la mejor de las suertes, salvo en el caso de que sea candidato" a Henríquez, a quien guarda "respeto" y "afecto" de su etapa como concejal popular.
Si quieres conocer otros artículos parecidos a Vox está tensando sus vínculos con el PP de Madrid mientras espera su “gran salto adelante” en la región en 2027 puedes visitar la categoría Madrid.
Deja una respuesta
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.

Otras noticias parecidas