Las rotondas, la gran prueba de los robotaxis que Uber y WeRide probarán en Madrid

Una rotonda, un semáforo antes del cruce o la reacción imprevisible de otro conductor. Son escenas habituales en las carreteras españolas, pero también situaciones que los futuros taxis autónomos deberán aprender a interpretar. La Comunidad de Madrid será el campo de pruebas donde Uber, la tecnológica china WeRide y Avomo tratarán de adaptar esta tecnología al tráfico español y europeo.
La Dirección General de Tráfico (DGT) ha concedido a las tres compañías la primera autorización nacional para probar en vías públicas vehículos autónomos de pasajeros de nivel 4. El permiso comprende 20 robotaxis, con un especialista a bordo, para elaborar mapas y validar rutas. El Gobierno regional sitúa el inicio experimental en el último trimestre de 2026, en Madrid capital y Alcobendas. El proyecto durará inicialmente dos años y no implicará nuevas licencias de taxi ni autorizaciones VTC.
Para Manuel García, director del Máster en Big Data e investigador en Inteligencia Artificial y Conducción Autónoma de la Universidad Europea, el principal valor de estos primeros recorridos será obtener información local. “Me imagino que esta primera fase estará enfocada a tomar datos en carreteras europeas y españolas para poder refinar estos algoritmos de inteligencia artificial y adaptarlos desde Estados Unidos a España, a las particularidades urbanas españolas”, explica en una entrevista con El Periódico de España.
Algoritmos entrenados lejos de las carreteras españolas
Y es que buena parte de los datos empleados para entrenar estos sistemas procede de Estados Unidos y China, pioneros de los coches autónomos. Sus vías y hábitos de circulación, advierte García, no reproducen necesariamente lo que encontrará un robotaxi en Madrid.
“En Estados Unidos no hay rotondas; en Europa hay muchas”, resume a modo de ejemplo. La circulación por una glorieta sigue siendo, sostiene, un problema de investigación abierto. Hay también diferencias menores en apariencia, pero decisivas para las cámaras y los sistemas de percepción: “En Estados Unidos los semáforos están al otro lado del cruce, mientras que en Europa están antes del cruce. Todos estos pequeños detalles suman”.
Por lo tanto, los vehículos del ensayo piloto se dedicarán primero a registrar esas y otrras singularidades para ajustar los modelos. Después llegará la validación en tráfico real, todavía con una persona de seguridad preparada para tomar el control. La autorización otorgarda por la DGT no significa que el coche pueda viajar solo por cualquier carretera. El nivel 4 ofrece autonomía completa únicamente dentro de un ámbito y unas condiciones delimitados. “Dentro de esos condicionantes es plenamente autónomo”, precisa García. El nivel 5, por contraste, no tendría restricciones de recorrido.
El reto no consiste solo en detectar peatones o frenar. El vehículo debe decidir cómo esquivar un obstáculo mientras calcula la trayectoria de otros coches. “No es lo mismo un peatón que se te pone justo delante del coche y tener que clavar el freno que tomar una decisión compleja, como esquivar un obstáculo”, señala. Cada empresa desarrolla sus propios modelos y debe acreditar cómo toman sus decisiones. “La cuestión es cómo demuestras que todo esto es fiable”, resume.
“Será un plan a varios años”
El profesor de la UEM rebaja las expectativas de una implantación inmediata. “Yo no me imagino que dentro de un mes vaya a haber robotaxis autónomos en Madrid. Me imagino que será un plan a varios años”, afirma. A la dificultad técnica se suma la aceptación social. Tras viajar en un robotaxi en San Francisco, admite que “las primeras veces da un poquito de respeto”.
También anticipa resistencia entre taxistas y conductores de VTC por el impacto laboral: “Las tecnologías, en general, lo que generan es cambio social”. La convivencia con coches convencionales no tendría por qué elevar el riesgo. Más adelante, la comunicación entre vehículos y con la infraestructura sí podría mejorar la seguridad.
Desde las administraciones madrileñas también evitan hablar de un caledanrio concreto. Preguntado al respecto el pasado viernes, el alcalde, José Luis Martínez-Almeida, recordó que la Ordenanza de Movilidad Sostenible y la del sandbox municipal ya incorporaron la habilitación normativa necesaria, a la espera de la instrucción de la DGT. Ahora el Consistorio hablará con los interesados para crear el marco del ensayo.
“No queremos aventurar los plazos”, afirmó Almeida. La prioridad es conciliar “la seguridad y la garantía de los vehículos que puedan circular” con la de peatones y demás usuarios de las calles. El alcalde situó los vehículos autónomos entre las nuevas formas de movilidad, junto al transporte público y la renovación del parque, y aseguró que Madrid “está interesada en ser una ciudad pionera” en este terreno.
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