INCENDIO DE MADRID | Madrid vive su gran pesadilla ante el fuego, con más de 50.000 desplazados y atrapados y en medio de una disputa política

Es, ha dicho la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, "el peor incendio de la historia de la Comunidad de Madrid". Solo en la región han ardido ya 12.000 hectáreas y ha habido que confinar o desplazar a más de 60.000 personas. Unido al que viene devorando la limítrofe provincia de Ávila ha llevado a la declaración de emergencia nacional, situación que se da por segunda vez en la historia, y por primera en el caso de un incendio, y se ha pedido ayuda a la Unión Europea. "Estamos en una situación inédita, la tormenta perfecta, de altísimas temperaturas y un viento que no cesa, con el infortunio de que se han unido tres incendios. Nuestra prioridad es salvar vidas. Esa es la prioridad y no otra", ha asegurado Ayuso. Una tormenta perfecta en la que, pese a la magnitud del fuego, no han faltado los truenos políticos.
Ya en la noche del jueves, la Comunidad de Madrid, ante la magnitud de la catástrofe, solicitaba la declaración de emergencia de interés nacional, una solicitud atendida por el Gobierno en apenas un par de horas y que transfería el mando al Ministerio del Interior y la dirección operativa a la Unidad Militar de Emergencias. Ya en la mañana del viernes, el ministro Fernando Grande-Marlaska informaba desde el Puesto Avanzado de Mando de que los esfuerzos se concentraban sobre todo en tratar de que los frentes de los tres incendios activos en ese momento, los de Villa del Prado y San Martín de Valdeiglesias, en Madrid, y Burgohondo, en Ávila, confluyeran. Entretanto, el Gobierno solicitaba a Europa la activación del Mecanismo de Respuesta de Protección Civil. Cuatro aviones FOCA de extinción de incendios, dos de Italia y dos de Grecia, se movilizaban para poder intervenir desde mañana entre Ávila y Madrid para sumarse a lo siete del Ministerio de Transición Ecológica .
Con condiciones ambientales adversas, altas temperaturas y rachas de viento de hasta 60 km/h, parte de los peores pronósticos se confirmaban parcialmente hacia el mediodía. Los dos focos madrileños, el de Villa del Prado, y el de San Martín de Valdeiglesias, se fundían en uno y avanzaban hacia el norte. Si en un primer momento se habían evacuado dos municipios, Aldea del Fresno y Villa del Prado, y confinado Pelayos de la Presa y Sanmartín de Valdeiglesias, conforme avanzaban las horas y el fuego, las indicaciones de traslados o confinamientos se han ido sucediendo: Chapinería, Navas del Rey, Colmenar del Arroyo, Fresnedillas de la Oliva, Robledo de Chavela, donde amenaza el complejo de antenas de la NASA, Navalagamella, Zarzalejos…
Hacia las seis de la tarde, el delegado del Gobierno en la Comunidad de Madrid, Francisco Martín, ya cifraba en más de 40.000 personas los desplazados o confinados en la región y no descartaba que el número creciera, lo que ha ocurrido después para sumar más de 50.000. Poco antes su homólogo en Castilla y León, Nicanor Sen, había adelantado que quedaba “muy poco” para que ambos fuegos se uniesen. En Ávila también se ha procedido a evacuaciones en varios municipios, entre ellos el propio Burgohondo. En ese momento, el incendio en Ávila ya había calcinado más de 9.000 hectáreas; en Madrid, otras 6.000, aunque eran cifras muy provisionales, como el primer balance de daños materiales ofrecido desde la Comunidad de Madrid: 43 viviendas destruidas y 286 más con daños de diversa consideración en la localidad de Villa del Prado. No hay que lamentar, no obstante, ningún daño personal. Ayuso informaba esta mañana de alrededor de un centenar de atenciones sanitarias de carácter leve, fundamentalmente por inhalación de humo y crisis de ansiedad. Por la tarde actualizaba el número de hectáreas quemadas a 12.000, el doble que unas horas antes, lo que da medida del alcance.
La evolución del viento a lo largo de la tarde ha alejado momentáneamente, sin embargo, la posibilidad de que ambos fuegos confluyan. La situación, no obstante, continúa siendo muy preocupante. Según avanzaba el consejero de Medio Ambiente, Agricultura e Interior de la Comunidad de Madrid, Carlos Novillo, el incendio está “en su momento álgido” y su cabeza, en avance hacia el norte “fuera de capacidad de extinción”. “En esa zona no se puede atacar”, ha asegurado, “lo que se está haciendo son actuaciones de defensa de las poblaciones y consolidar el flanco derecho, que es el que más preocupa de cara al cambio de viento que se prevé en el día de mañana”.
El propósito, ha explicado, es defender poblaciones, atender a los ciudadanos evacuados y buscar “la ventana de oportunidad” que se espera dé la noche, cuando va a bajar la intensidad del viento. Para mañana se esperan, igualmente, mejores condiciones ambientales, con temperaturas más bajas, vientos de menor intensidad y una mayor humedad relativa del aire algo más favorable. Más de 1.100 efectivos de la Unidad Militar de Emergencias y otros 1.000 de Guardia Civil, Protección Civil, Brigadas de Refuerzo de Incendios Forestales (BRIF) y otros recursos del Ministerio de Transición Ecológica.
Choque político
Mientras las llamas devoraban la sierra oeste madrileña, otro incendio, el político comenzaba a extenderse a cuenta del hecho de que la Comunidad de Madrid haya solicitado que el Gobierno central asuma el control. En la noche del jueves, cuando Ayuso lo anunciaba, el delegado del Gobierno en Madrid, Francisco Martín, instaba a la presidenta madrileña a “explicar adecuadamente” qué justificaba esa solicitud. “No hay que quitarse a un lado y decir ahí la llevas”, señalaba en una entrevista en la cadena Ser.
Esta mañana era el ministro de Transportes, Óscar Puente, quien entraba sin ambages en el asunto con un tuit en la red social X. “Tenemos todos claro que la UME es ya el nuevo servicio de extinción de incendios de las comunidades autónomas gobernadas por el PP. Ellos reducen impuestos a los ricos, jibarizan los servicios públicos y luego le piden al gobierno que les resuelva la papeleta”, escribía, al tiempo que se hacían eco de las reivindicaciones de bomberos forestales de la Comunidad de Madrid.
Ayuso ha sido preguntada por las palabras de uno y otro en el Puesto de Mando Avanzado de Cenicientos. "Estamos hablando de un mecanismo que estipula la propia ley. Hablamos de tres comunidades autónomas y de riesgo para la vida", ha afirmado. "Al primer mamarracho que se ponga por medio a calentar el ambiente, allá él, allá su conciencia".
La polémica ha escalado. Mientras Puente ha replicado a Ayuso de vivir de caldear el ambiente, “si hay una mamarracha en España, esa eres tú”, le ha espetado, el jefe de gabinete de la presidenta madrileña, Miguel Ángel Rodríguez, se ha apresurado a tuitear tras él. “La palabra del día es ‘mamarracho’”, ha escrito.
El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha tratado de bajar un poco el perfil. “La emergencia nacional provocada por los incendios está ocasionando una situación muy difícil para decenas de miles de personas, que necesitan la única respuesta adecuada ante algo así: arrimar el hombro todos juntos”. Eso sí, sin mención al Ejecutivo central y agradeciendo “a los gobiernos autonómicos que están poniendo todos los medios posibles a disposición del dispositivo”.
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