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El diplomático políticamente activo ve mejoras en la reputación de la UE

04 de julio de 2021 . Actualizado a las 5:00 a.m.

Juan González-Barba (Sevilla, 1966) tiene una larga trayectoria como diplomático en diversas regiones del mundo y se incorporó al gobierno español en febrero de 2020 como Secretario de Estado de la Unión Europea. Llegó al cargo con algunas ideas y en pocas semanas encontró otro mundo, otra era que cambió por completo su agenda. Esta semana estuvo en Galicia intentando reconectar con los poderes legislativo y ejecutivo autonómico para reforzar su participación en las decisiones europeas.

– Aunque su departamento depende del Ministerio de Asuntos Exteriores, sospecho que ha recibido denuncias sobre la distribución de fondos europeos por parte de Moncloa.

-La ocupación no es mi competencia, pero también debo escuchar y transmitir los problemas. El presidente de la Xunta me dijo que está descontento y no me sorprende porque es un insulto generalizado entre todas las Comunidades Autónomas que no reciben todo lo que creen justificado por una serie de criterios, ya sea por ellos Efectos de la La pandemia tiene la población debido a algunos inconvenientes específicos … Todos tenemos expectativas de límites máximos, pero para cumplirlos necesitaríamos fondos tres o cuatro veces superiores al monto real. Por eso buscamos una ocupación con criterios objetivos, es decir, todos un poco insatisfechos, pero también un poco felices, para dejar un término medio.

—Galicia exige más recursos, pero también más participación en la toma de decisiones.

—El fin último es que la administración central ejecute el 50% de los fondos, al igual que los municipios y los entes locales. Ese propósito sigue ahí, intentaremos compartirlo con todos.

—¿Cómo negoció España los fondos?

—Creo que España presentó bien su caso. En los primeros meses hice campaña por un fondo de recuperación, que al principio parecía ciencia ficción. Nosotros y otros diputados apoyamos la idea de una estrategia común de vacunación porque estamos analizando los problemas que traería una guerra de vacunas y cuando hubo problemas de suministro en enero y febrero expresamos nuestra confianza en la Comisión. Ahora vemos que podemos obtener inmunidad de grupo a mediados de agosto, así que creo que compensó nuestra posición. Y se tuvieron en cuenta sus propios deseos, como el certificado digital para normalizar los flujos entre países. Nos contentamos con un consenso, perdemos el miedo al gasto o al déficit público para garantizar la supervivencia de la economía. Y todo con la voluntad, a pesar de la crisis, de mantener la agenda de la doble transición sin salir del territorio.

—La UE quedó profundamente conmovida por el Brexit y las crisis fronterizas, ¿ha mejorado su reputación como resultado de la pandemia?

—La opinión pública en España se ha identificado con las políticas de la UE, incluidos algunos sectores que han sido descontentos y ahora se han reconciliado. Sin descuidar la gravedad de la experiencia, creo que la situación habría sido peor si el enfoque europeo no hubiera sido el adecuado. Creo que Europa pudo mantener la esperanza, explicar la importancia de las vacunas y obtener los fondos de la próxima generación para responder al nivel de circunstancias. Si hemos mantenido la esperanza en esta crisis, es por la UE.

—¿Por qué Europa siempre necesita un profesor que explique sus posiciones?

– Existe la tentación en todos los países de tomar para sí el bien que pasa sin abandonarse a la UE, y cuando hay problemas la culpa es de Bruselas. A pesar de ello, españoles y gallegos gozan de una gran ventaja sobre otras regiones de Europa. Es que tienen un europeísmo muy adoptado.





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