La funcionaria penitenciaria de O Pereiro que tuvo relación con un preso enfrentará un castigo disciplinario, pero le será difícil perder su puesto

La funcionaria penitenciaria de O Pereiro que tuvo relación con un preso enfrentará un castigo disciplinario, pero le será difícil perder su puesto


Cárcel de O Pereiro de Aguiars de Ourense, en la imagen de archivo MIGUEL VILLAR

El tribunal de instrucción debe determinar si el comportamiento del empleado es apropiado para un delito.

22/09/2021 . Actualizado a las 5:00 a.m.

El funcionario penitenciario suspendido de la prisión de O Pereiro de Aguiar (Ourense) por relación con un preso Podría enfrentar una acción disciplinaria sin empleo o pago por un período de tiempo. Según las fuentes sindicales consultadas, la gravedad del trámite administrativo abierto determinará si será o no sancionada finalmente por demostrar que tuvo una relación afectiva que le impidió ejercer su cargo. Por ello, le resultaría más difícil perder su puesto de funcionaria, ya que esta sanción requiere una sanción severa con inhabilitación.

En primer lugar, debe aclararse en el tribunal de instrucción si el comportamiento del funcionario encaja en algún tipo de delito. Existe un artículo en el Código Penal que tiene como objetivo precisamente sancionar a los funcionarios de los establecimientos penitenciarios o centros de protección o mejoramiento de los menores que soliciten sexualmente a una persona a su cargo. La pena puede ser de uno a cuatro años de prisión y de seis a doce años por inhabilitación. Pero en este caso, por lo que se ha encontrado, no hubo intercambio a través del cual el interno administrado se hubiera beneficiado de la situación, ni hubo uso de su cargo por parte del oficial para ganarse el favor del interno. Parece que la relación que mantuvieron fue consensuada, aunque inadecuada por el lugar y las circunstancias en las que se desarrolló. Incluso el prisionero resultó lastimado por el momento, porque después de enterarse de lo sucedido Fue trasladado a otra prisión más alejada de su familia.

El caso llegó al público por una carta anónima. Uno de los puntos a los que alude este texto es que la mujer debió haber sido sacada del puesto de vigilancia interior porque, como se indica en esta carta, todos los agentes están viendo lo sucedido. Fuentes penitenciarias niegan esto y confirman que esta conducta inapropiada fue revelada solo unos días antes de que comenzara el juicio a través de entrevistas con el trabajador y el interno y una investigación documentada que incluyó visualización con cámara del módulo donde se conocieron. Luego se redactó un informe y se envió al centro penitenciario y al tribunal en el que se informó de lo sucedido. Los supuestos acercamientos a los internos, y en particular a aquel con quien se le ve diariamente durante los últimos cinco meses, al que se refiere la carta, no fueron comunicados ni comunicados a los superiores.


Elena Resanes

Elena Resanes

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