El nuevo bachillerato quiere acabar con los conquistadores de Extremadura

El nuevo bachillerato quiere acabar con los conquistadores de Extremadura

Prueba de selectividad, que se realiza en segundo curso de Bachillerato. / hoy dia

El plan del Ministerio de que este último estudie la historia de España solo a partir de 1812 genera opiniones encontradas

Antonio J. Armero

Hernán Cortés, Francisco Pizarro, Hernando de Soto, Pedro de Valdivia, Francisco de Orellana o Vasco Núñez de Balboa tienen las horas contadas en los libros de Bachillerato de segundo curso de los alumnos extremeños, si no las subsana el Ayuntamiento. Lo que sale del currículum es lo que plantea el último borrador del real decreto con la reforma educativa, el documento en el que el Ministerio de Educación sienta las bases sobre lo que quiere que estudien los estudiantes de secundaria y bachillerato. Y ese texto propone que la asignatura Historia de España en el último curso de bachillerato no incluye hechos anteriores al año 1812.

«Mientras no se publiquen los reales decretos puede pasar cualquier cosa», advierte José Manuel Chapado, catedrático de Historia y presidente del PIDE (Unión de Profesores de Extremadura). “Las autonomías -explica- están obligadas a respetar los mínimos establecidos por el Estado en esos reales decretos, pero pueden elaborar hasta el sesenta por ciento de los contenidos de los planes de estudio, para integrar criterios propios o conocimientos de su propio ámbito territorial, y de hecho el ‘Extremadura ya ha ejercido este poder de cara a anteriores reformas educativas ”.

Con esta premisa, sin embargo, Chapado tiene una opinión cristalina sobre la idea de que en el segundo año de bachillerato no se debe estudiar nada sobre lo ocurrido antes de la aprobación de la Constitución de Cádiz. «No tiene sentido», dice la maestra y dirigente sindical. «Para comprender el presente, necesitamos conocer el pasado», agregó. Somos hijos de nuestros padres y abuelos, pero también de nuestros bisabuelos y de todos nuestros antepasados. Y para comprender el momento presente es importante comprender lo que sucedió hace siglos, porque muchas de las claves del presente están en el pasado. En última instancia, está claro que «los estudiantes de segundo año de secundaria también deberían estudiar lo que sucedió antes de 1812».

La situación real

Actualmente, en el primer año de bachillerato se estudia la historia del mundo y en el segundo la historia de España desde la prehistoria hasta nuestros días. Eso es lo que dice el currículum, la teoría. Otro problema es la práctica. Porque «dar un período tan largo en un solo curso, con cuatro horas lectivas semanales, es imposible», aprecia Chapado. «Todo este tema no se puede dar en un año», coincide César Rina, que además de historiador, es profesor de Didáctica de la Historia en la Facultad de Ciencias de la Educación que la Universidad de Extremadura tiene en Badajoz. En otras palabras, ayuda a capacitar a quienes luego enseñarán lecciones de Historia. También es corrector en Selectividad, la prueba que corona el Bachillerato, para muchos jóvenes la última temporada antes de la universidad.

Pero, ¿por qué se reforma ahora el Bachillerato?

“Creo que la nueva reforma intenta corregir el problema de la inaccesibilidad de la actual asignatura de Historia de España en el segundo curso de Bachillerato, que abarca un período demasiado largo”, dice Rina. “En la práctica – amplía – en muchos centros no se han estudiado los siglos XIX y XX, que son importantes porque incluyen dos guerras mundiales y la guerra civil española”.

El testigo

«La materia, tal como se concibe hoy, es anacrónica y cubre un período demasiado largo»

CESAR RINA

Catedrático de Historia y Didáctica de la Historia en UEx

No tiene sentido. No se puede entender bien el presente sin conocer el pasado »

JOSÉ MANUEL CHAPADO

Catedrático de Historia y presidente del sindicato PIDE

Además, «en el bachillerato había un anacronismo», continúa Rina. “En la asignatura de Historia de España, estudiamos a Hernán Cortés o Colón cuando en ese momento no había España, solo los reinos de Castilla y Aragón”. «Estos anacronismos – abundan – intentan vincular a personas con un pasado mítico. No podemos hablar de Viriato como Extremadura cuando Extremadura no existía en época romana, ni podemos considerar los descubrimientos de Colón como una empresa española cuando España no existía entonces.

Según él, «si queremos estudiar la historia de España, debemos empezar a mediados del siglo XVIII, aunque también se acepta 1812». Para el historiador y maestro de Cáceres, “esta novedad que plantea el borrador del real decreto resuelve el problema de abarcar un período demasiado largo, y también el del anacronismo, limitando la historia de España al momento en el que el país ya existe como tal «.

Ahora también hay una parte negativa, especula Rina. “Como suele suceder, los cambios resuelven algunos aspectos y generan problemas en otros, y en este caso existe el riesgo de que los estudiantes crean que no hubo historia antes de los siglos XIX y XX”. “Al enfocar todo en el presente, los estudiantes pueden creer que el mundo surgió con la Revolución Francesa o con las Cortes de Cádiz, cuando no fue así”. “Otro posible problema – concluye César Rina – es que al concentrarnos en los siglos XIX y XX, corremos el riesgo de aumentar la presión para abrir la puerta de la docencia en estos niveles a los licenciados en Sociología, Antropología o Ciencias Políticas, que aún lo hacen. no pueden dar lecciones de historia ».

Las dudas de hoy se aclararán una vez que el ministerio haya publicado el real decreto y después de que el ministerio de educación decida en qué medida personalizar los planes de estudio educativos en la comunidad autónoma. Conforme llega ese momento, los conquistadores, protagonistas en los últimos tiempos de polémica al cruzar el Atlántico, ha surgido un nuevo frente, esto en clave nacional y regional.


Elena Resanes

Elena Resanes

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