Coronavirus: tres años de prisión por golpear a un anciano en Ceclavín que no salía de casa por miedo al virus

Coronavirus: tres años de prisión por golpear a un anciano en Ceclavín que no salía de casa por miedo al virus

Audiencia Provincial de Cáceres. / HOY DIA

El agresor, en estado de ebriedad en el momento del hecho, era vecino del hombre al que atacó para persuadirlo de que abandonara su domicilio

Tania Agúndez

Un vecino de la ciudad de Cáceres, Ceclavín, fue condenado a tres años de prisión por golpear a un anciano que no había salido con un palo por miedo a la crisis sanitaria provocada por el coronavirus. El atacante, que estaba borracho en el momento del incidente, era vecino del hombre al que atacó para persuadirlo de que abandonara su casa. El Juzgado de lo Penal número 1 de Cáceres también condenó al imputado a cuatro años de prisión, con prohibición de acercarse a 300 metros de la persona agredida. También tendrá que indemnizar a la víctima con 14.100 € y al Servicio Extremeño de Salud (SES) con 2.421 €.

Según la sentencia, el imputado se presentó hasta en tres ocasiones ante el ataque en casa de su vecino de Ceclavín, un anciano que se resistía a salir por temor a la situación generada por la pandemia de covid-19. Ambos se conocían “desde siempre” por estar cerca de sus padres. Durante estas visitas, trató de persuadir al anciano para que abandonara su hogar.

Según consta en el auto, el 8 de febrero del año pasado, entre las 17.30 y las 18.30 horas, el imputado optó por volver a casa del vecino y, en esa ocasión, sin otro motivo que el de encontrarlo en su casa y convencerlo para que saliera a la calle, terminó golpeándolo en la cabeza con un palo mediano, causándole numerosas heridas en el rostro.

Como consecuencia de este ataque, el hombre agredido sufrió numerosas fracturas con daños en los huesos. La curación tardó cuatro meses, específicamente 119 días, de los cuales cinco (5) fueron severos, 39 moderados y 75 básicos. La víctima requirió atención médica inicial y posterior tratamiento médico, en forma de cirugía, que le dejó secuelas como la caída del párpado inferior que obligó al uso de lágrimas artificiales. También causó cicatrices en la ceja y la nariz.

En el momento del incidente, el acusado estaba borracho. “Situación que, sin embargo, no le impidió tomar conciencia del carácter reprochable de su conducta”, especifica la sentencia.

La sentencia no es firme y contra ella cabe recurso de apelación.


Elena Resanes

Elena Resanes

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