Anécdotas fronterizas | Hoy dia

Anécdotas fronterizas |  Hoy dia

Hace unos días fui a Valencia de Alcántara a hablar de la frontera y, como siempre que voy allí, lo mejor llegó al final del discurso, cuando hubo muchas intervenciones interesantes. En Valencia de Alcántara, lo importante no es escuchar al ponente, sino a los espectadores. Nunca olvidaré que hace años, tras uno de estos actos fronterizos, dos familias valencianas de toda la vida iniciaron una divertida discusión sobre cuál de las dos sagas era más y mejor contrabandista.

Así que aquí estamos, en el magnífico auditorio instalado en el castillo, y, tras la conferencia, ha comenzado el punto de inflexión de historias, anécdotas y hechos. Toma la palabra un señor llamado Paco Sánchez, apodado ‘Pimentero’ porque su familia llegó a Valencia de Alcántara a finales del siglo XIX procedente de Santibáñez de Béjar trayendo pimentón para el matadero. La relación entre estas dos ciudades es curiosa por el pimentón y entre Valencia de Alcántara y Elche por la emigración de unos 800 vecinos a la ciudad de Elche para trabajar en la producción de calzado.

Sánchez recordó cuando se abrieron 120 comercios y comercios en Fernando Fragoso y las calles adyacentes, como la posada El Requeté o una armería que se conserva tal cual está. Aquellos fueron los días de auge del contrabando: en la tienda de su madre, el 80% de los clientes eran contrabandistas, trayendo botellas de brandy Fundador a Portugal (a veces se vendían mil en un mes y llegaban a la ciudad decenas de camiones de brandy al año), katiuska botas y caramelos de Viuda de Solano, uno de los productos más contrabandeados en La Raya, hasta el punto que la dueña de una tienda en Fuentes de Oñoro, que los vendía por toneladas, la casa Solano le regalaba un coche todos los años.

Las hijas de los guardias civiles dijeron que sus padres hicieron la vista gorda ante los traficantes. La madre del presentador del evento, el joven profesor de derecho Gabriel Moreno, dijo que nació en las Casas de la Duda, ese pueblo que se desconoce si es español o portugués, donde han venido a vivir 30 niños. Y hablando de niños, un señor contó cómo los portugueses están muy molestos por lo fuerte que hablamos los españoles y recordó que, yendo a comer a un restaurante portugués con sus hijas, hablaban en un tono normal, pero algunos portugueses comentaron que estaban molestos. Españoles desde pequeños.

May nos contó cómo el grupo de coros y bailes que dirige han recuperado los bailes típicos portugueses, que no son difíciles, pero sí muy agotadores, y descubrí que la alcaldesa de Valencia de Alcántara está muy unida: su padre tiene una taberna tradicional en As Almostñas. donde siempre se ha bebido vino portugués. Otra curiosidad que se ha comentado es el misterio de las laderas de Marvão, donde los canadienses compraron toda la tierra, la cercaron y se sospecha que es para plantar ‘marihuana’ legal.

Volví a encontrarme con Pili, una valenciana que conocí cuando ambos vivíamos en Vilagarcía de Arousa, y Conchi Viera, amiga de mi madre y luchadora por recuperar el cuerpo de su padre asesinado durante la guerra. Saludé a Ninfa Ávila, que bonito nombre, hermana de María Jesús Ávila, directora del museo Helga de Alvear, y el discurso, o mejor dicho, la post-charla fue inolvidable y conmovedora.


Elena Resanes

Elena Resanes

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