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Apenas un día después de que el problema de los grafitis provocara un debate en el pleno municipal, la Policía Local logró localizar a los autores de varios grafitis cuando se encontraban a toda velocidad en la Rúa Doutor Teixeiro del Ensanche. Como dijo a este diario el ayuntamiento de Seguridade, Gonzalo Muíños, se trató de una llamada telefónica de un vecino que advirtió a las fuerzas de seguridad que dos personas estaban pintando en postes, contenedores y papeleras en esta calle, especialmente en el nivel 12. 13 y 14, todos firmados por Cumplir 12-13.

No es fácil darles caza, explicó, porque además de la falta de videovigilancia y la falta de personal que afecta a todos los servicios municipales, también está el problema de que es necesario atraparlos como anoche en irrestricto. medidas para que las sanciones surtan efecto.

Esto no solo está sucediendo en Santiago, sino que todas las comunidades se enfrentan al problema de demostrar que el preso es en realidad quien pintó el cuadro y no quien pasó por allí. De hecho, por este motivo solo ha habido un preso en la capital gallega en los últimos años, a pesar de que innumerables calles están llenas de grafitis.

Ni siquiera tiene sentido recurrir a la colaboración de calígrafos para identificar al autor de la carta, tal y como se propuso en el pleno municipal de este jueves, ya que esta valoración sigue siendo una opinión técnica que puede ser impugnada por la parte contraria. Por ello, si bien el número de sanciones ha aumentado en los últimos años, sobre todo por atentados a bienes inmuebles, es por ello que pocas han podido entrar en vigor, ya sea porque no fueron capturadas en su momento o porque no lo fueron. t atrapado. podría probar que ellos eran los autores.

Baste decir que en los dos atentados más graves de la ciudad, ambos fuera de la catedral, no se pudo encontrar a ninguno de los responsables y que la restauración de la escultura dañada en la fachada de Praterias costó la friolera de 12.000 euros.

El importe de las sanciones se sitúa entre 100 y 600 euros para los menores y entre 601 y 6.000 euros para los delincuentes graves. Si el cuadro está pintado sobre un monumento, la cantidad ya aumentará de 6.000 a 150.000 euros, en función de los daños ocasionados y las posibilidades de restaurarlo a su estado original.

Además, en muchos casos, el problema no es solo el deterioro estético o hereditario, sino que el mensaje o dibujo resulta ofensivo, y es necesario eliminarlo, como en el caso en el que se han dibujado símbolos sexuales.

Una cantidad muy elevada, pero que se ha mantenido en cero por el momento, en contraste con los más de 25.000 euros que el Ayuntamiento de Santiago gastó el año pasado en la eliminación de todo tipo de grafitis y que supusieron un servicio de limpieza de más de dos mil horas de trabajo.

El pliego de condiciones del concurso del servicio de limpieza para los próximos diez años especifica cómo se mejorará la limpieza de una determinada cantidad de metros cuadrados de grafitis para evitar el importante deterioro del paisaje urbano provocado por estos atentados.


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