FORO NOROESTE | La industria defiende su valor estratégico y la importancia de la autonomía

Defender el valor estratégico de la industria y reclamar a las administraciones que tengan en cuenta sus necesidades. Es la petición que lanzaron José Francisco Fernández, secretario general de Pymar (Pequeños y Medianos Astilleros Sociedad en Reconversión); Francisco Puga, presidente de Delta Vigo, empresa del sector aeronáutico, automotriz y de defensa; y Eduardo Davila, presidente del Grupo Davila, referente en logística portuaria. Defendieron el peso de sus sectores en una mesa redonda moderada por Lara Graña, redactora jefa de FARO DE VIGO, en la que se abordó la importancia de aportar valor, de encaminarse hacia la autonomía productiva frente a las grandes potencias, como China, y de escuchar a los protagonistas antes de establecer normativas.
Davila se centró en este último punto: denunció las consencuencias de la «hiperregulación», derivada del sistema Catch. «Es un tema extremadamente candente en el puerto de Vigo, el importador y exportador más importante de Europa de pescado congelado. Se ha obligado a implantar un sistema que regula los procedimientos que debe haber en la sanidad española para que la mercancía pueda ser importada y despachada. Sin embargo, no se dispone de los procedimientos adecuados para hacer eso en tiempo y forma. Esto provoca que la mercancía quede retenida en el puerto muchísimo más tiempo del que debiera y aumenten los costes», explicó.
Añadió que, para que esto no suceda, «es muy importante tener la sensibilidad de conocer en qué momento se puede implementar algo y ayudar a que eso se implemente y sea efectivo desde el primer momento». Fernández, en cambio, puso en valor que la Comisión Europea haya considerado las opiniones del sector antes de aprobar hace aproximadamente dos meses la nueva estrategia para la industria marítima europea. «Un hito que se reclamó durante años. Se gestionó de forma inteligente», indicó, a la vez que puso en valor este marco normativo para orientar las políticas de Bruselas y los Estados miembros. «Reconoce el carácter estratégico de la industria marítima europea», aseveró.
«Hay un binomio inseparable: el conformado por el bienestar social y la productividad»
Fernández también subrayó que es esencial para la seguridad y autonomía de Europa y España apostar por la industria del mar, por el que «se transporta el 90% del comercio mundial». Añadió que es clave la capacidad industrial propia, cuya relevancia es más visible «en caso de guerra o pandemia». Puga inicidió en esta misma cuestión, pero se centró en la importancia de los procesos especialmente, así como de los productos, vehículos para lograr esa independencia industrial y económica, un reto amenazado por el problema demográfico o las dificultades del relevo generacional. Aseguró que China puede presumir de ello. Europa, en el sector aeronáutico, «también». En todo caso, defendió que hay un «binomio inseparable»: el conformado por el bienestar social y la productividad, ambos «muy necesarios».
Puga destacó que, «en un mercado global tan exigente, la industria es estratégica sin ninguna duda». Añadió que su éxito depende de la definición de «un buen modelo definido con claridad». «Desde el mundo de la industria, suministramos procesos y productos. Quien tiene los procesos tiene la clave, y no estoy demonizando la fabricación ni mucho menos», reflexionó antes de citar, además, la importancia de «aportar valor». «Todos los países que no lo hagan tendrán un futuro incierto: se trata de ofrecer mejor calidad, mayor seguridad industrial, mejor precio o algo exclusivo. Todo esto sale del conocimiento», explicó, a la vez que apuntó que la competencia se ejerce entre áreas geográficas, no entre empresas: «Dentro de la Unión Europea, los países no pueden dedicarse a la misma actividad».
Los desafíos
El secretario general de Pymar subrayó que el naval vive «un momento dulce», el mejor «de los últimos 15 años», algo impensable unos lustros atrás. Citó los tres pilares que han permitido al sector llegar hasta este punto, lo que considera «un logro». Reconoció el trabajo de las empresas, los astilleros, los trabajadores, la cadena de valor, el trabajo, la profesionalidad y la virtud, así como la implicación de las administraciones públicas y la colaboración público-privada, de la que «Pymar es buen ejemplo». Su objetivo: seguir esta senda de éxito.
Davila aprovechó la ocasión para pedir más espacio en la terminal olívica, el «suficiente para albergar los contenedores que genera la industria gallega». Lara Graña destacó la singularidad del Grupo Davila: la única firma con capital familiar que gestiona un puerto español, el de Vigo. Indicó que no hay motivos para preocuparse por el traspaso de poderes a alguna empresa china o turca: «Somos competitivas entre las grandes navieras que controlan las terminales de España. El truco es la ubicacion, no hay más. Estamos en Vigo y es puerto de origen y destino. El 98% de la mercancía que entra y sale de Vigo está exportada o importada por industriales de Vigo. Y damos un trato igualitario para que puedan competir entre sí».
Delta Vigo se marca como objetivo «mantenerse entre las empresas estratégicas» de los sectores en los que trabaja. «El reto es seguir aportando valor, trabajar mucho los procesos para que pueda mejorar la productividad», aseveró. Preguntado por la producción centrada en materia de defensa, Puga reconoció que se trata de una «migración lógica».
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