Asturias, Galicia y Castilla y León marcan el rumbo de la nueva economía

Asturias, Galicia y Castilla y León ocupan en conjunto algo más de un cuarto (el 26,6%) de la superficie de España, incluyendo Baleares y Canarias. La suma de las economías de las tres comunidades no representa ni el 12% del producto interior bruto (PIB) nacional. Esto se debe principalmente a factores comunes en sus territorios, como el predominio rural y una población envejecida. No obstante, en los últimos años están aflorando en el Noroeste español oportunidades en varios sectores económicos. Algunos más tradicionales y ligados a la propia tierra, como la agroalimentación, y otros que están repuntando al calor de las circunstancias geopolíticas, como la defensa o la minería de materiales críticos.
En 2025, la economía española creció un 2,8%. La de Castilla y León lo hizo una décima menos (2,7%), mientras que Galicia se quedó en un 1,9% y Asturias se descolgó con un 1,8%, el menor incremento del país, según los datos de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef). Por lo tanto, a pesar de las mencionadas características comunes, el comportamiento de sus respectivos tejidos económicos es dispar. Con todo, las tres comunidades registran niveles de paro inferiores al del conjunto de España (9,9%), a saber: tanto Asturias como Castilla y León tienen un 8,4%, mientras el de Galicia es una décima inferior (8,3%).
En buena medida, los territorios del Noroeste se toman su futuro económico como un reto compartido, funcionando, más allá de las diferencias de los partidos que gobiernan las distintas autonomías, como un bloque que necesita de la cooperación interna para competir con otros focos de alta intensidad en el país, como Cataluña, Madrid, Andalucía o el Levante.
Por eso, en determinadas actividades llamadas a ejercer un papel estratégico –defensa, minería, agroalimentación, infraestructuras de transporte...– Asturias, Galicia y Castilla y León trabajan en la forja de plataformas de colaboración público-privada. Por ejemplo, los corredores de la pujante industria de defensa, que en el Noroeste tienen un punto de unión entre el corredor del norte (con regiones como Galicia, Asturias o Cataluña) y el de la Plata, que vincula Asturias con Andalucía a través de Castilla y León y Extremadura.
Una empresa que en los últimos meses ha anunciado varias inversiones en las comunidades del Noroeste es la española Indra, elegida por el Gobierno para convertirse en la gran aglutinadora de la industria militar nacional. A pesar de la reciente y controvertida dimisión de Ángel Escribano como presidente, desde la compañía aseguran que los planes anunciados durante su mandato seguirán adelante bajo la dirección de Ángel Simón y José Vicente de los Mozos.
La española Indra prevé implantar fábricas de drones, blindados y chips en las tres comunidades
Una de las principales iniciativas de Indra en el Noroeste es la construcción de una factoría de vehículos blindados en Gijón, concretamente en el antiguo taller de calderería pesada de la ingeniería Duro Felguera, conocido en Asturias como el Tallerón.
La empresa está acometiendo una inversión de 130 millones de euros para adecuar las instalaciones a la fabricación de carros de combate, y estima que en el plazo de un año trabajen allí un millar de personas. Dado que el Ejecutivo de Pedro Sánchez ha adjudicado a Indra la producción de más de 500 obuses autopropulsados en el Tallerón, la empresa considera que necesitará una segunda planta en Asturias y está buscando terrenos para ello. Además, ha prometido establecer un centro de I+D en Oviedo.
La compañía también ha anunciado proyectos en Galicia, donde ya cuenta con 1.680 empleados. El principal será en Vigo, donde en 2027 se prevé la construcción de una fábrica de chips; pero también la ampliación de un centro especializado en guerra electrónica y el refuerzo del centro de ensayo de drones localizado en Rozas (Lugo). En conjunto, Indra prevé contratar a unos 170 profesionales en la comunidad gallega.
En lo que respecta a la castellano-leonesa, la multinacional planea implantar una fábrica de drones en Villadangos del Páramo (León), la cual creará 200 empleos; así como una planta de micro-motores en la ciudad de Valladolid para ese tipo de vehículos no tripulados. Ambas han sido declaradas Proyecto Industrial Prioritario por la Junta de Castilla y León.
En cada una de las tres comunidades del Noroeste, Indra está tratando de incorporar a pymes de distintos ámbitos –ingeniería, robótica, informática, logística, piezas mecanizadas..– a toda la cadena industrial que la multinacional espera generar con los programas de modernización de las fuerzas armadas que le adjudicará el Gobierno. Para engrasar la cooperación entre las compañías, los gobiernos autonómicos han impulsado alianzas sectoriales, como el Asturias Hub de Defensa.
Un vehículo blindado 8x8 “Dragón” en el taller de Indra en Gijón. | / LNE
En todo caso, la industria de defensa registra una notable actividad en el Noroeste más allá de Indra. Por ejemplo, Santa Bárbara Sistemas, filial de General Dynamics European Land Systems (GDELS), cuenta en Trubia (Oviedo) con una fábrica de blindados que da empleo –sumando a proveedores y auxiliares– a unos 800 trabajadores. Y la madrileña Escribano Mechanical & Engineering (EM&E) cuentan con un centro de I+D en Avilés y también está en busca de una fábrica en Asturias.
Respecto a Galicia, otro de los principales enclaves del sector militar son los astilleros del armador público Navantia en Ferrol y en Fene, ambos en A Coruña.
En el caso de Ferrol, uno de sus últimos hitos tuvo lugar el pasado septiembre con la botadura de «Bonifaz», la primera de las cinco fragatas F-110 que se construirán allí para la Armada española. Los cálculos estiman que la entrega de todos los buques finalizará en 2032 y que creará una media anual de 3.000 empleos directos y unos 6.000 indirectos en toda la cadena de suministro. El pico de actividad, no obstante, está previsto para este año 2026.
Los astilleros de Fene están atravesando más problemas que, además, afectan tanto a Galicia como a Asturias. Allí se desarrolla una alianza entre Navantia y la empresa avilesina Windar Renovables para fabricar los monopilotes en los que se sustentan los aerogeneradores marinos. La paralización de varios proyectos en Estados Unidos ha mermado la cartera de pedidos y provocado un expediente de regulación de empleo (ERE) en los trabajadores asturianos de Windar desplazados a las instalaciones coruñesas.
El crecimiento de la economía en 2025
- 2,7% en Castilla y León
- 1,9% en Galicia
- 1,8% en Asturias
Exploración
Además de la defensa, otro sector enmarcado en las aspiraciones europeas para intensificar la independencia industrial es el de la minería, en especial aquella que explota los llamados materiales críticos, esenciales para el despliegue de nuevas tecnologías y soluciones de almacenamiento energético, como litio, wolframio, estaño, cobre o tantalio.
El Gobierno español ha desarrollado el Programa Nacional de Exploración Minera 2026-2030, dotado con 182 millones de euros. Y, si bien menciona las posibilidades de extraer minerales en Galicia, Asturias y Castilla y León (entre otras regiones de lo que el texto denomina «Macizo Ibérico»), no apunta a explotaciones concretas. Los defensores de estas iniciativas sostienen que este resurgir minero podría combatir la despoblación en las comarcas donde se ubican los yacimientos.
Mina a cielo abierto en Barruecopardo (Salamanca), única mina de tungsteno en España. / LNE
Algunas explotaciones ya están en marcha. Una de las más destacadas es la mina a cielo abierto de Barruecopardo (Salamanca), operada por Saloro, filial de la empresa australiana EQ Resources. Es la única mina activa de wolframio de de España y actualmente está en máximos de producción. Tiene una alta relevancia estratégica, ya que en ciertos escenarios cuenta con capacidad para cubrir hasta un 13% del suministro mundial de wolframio que no proceda de China.
También se quiere extraer este mineral en Galicia, donde ya han comenzado los trabajos para construir la explotación de San Juan, situada en A Gudiña (Orense) y promovida por una filial de la sueca Eurobattery Minerals, que aspira a crear 150 puestos de trabajo y generar un impacto de 500 millones de euros.
También en Orense, en el municipio de Beariz, se encuentra el proyecto de explotación de litio de Mina Doade. Los promotores, el grupo aragonés Samca y el consorcio Recursos de Galicia (participado por la Xunta), aspiran a sacar 500.000 toneladas al año del mineral y alumbrar hasta 320 puestos de trabajo entre directos e indirectos. Doade está considerado proyecto estratégico por Bruselas, aunque se ha topado con la contestación de grupos ecologistas, que buscan tumbar el proyecto en los tribunales europeos.
En Asturias, antaño tierra carbonera por antonomasia, el gran proyecto minero que despunta en el horizonte, si bien con algunos nubarrones, es el de la explotación de oro de Salave, en Tapia de Casariego, que promueve la australiana EMC Gold. Al igual que sucede en Doade, movimientos ecologistas se oponen al proyecto.
Una actividad atomizada
La industria agroalimentaria también despunta como pilar económico del Noroeste, si bien se trata de un sector más atomizado y donde los proyectos concretos transformadores tienen menos peso que en las actividades hasta ahora mencionadas. Las empresas sectoriales han recibido el impulso de herramientas públicas como el PERTE Agroalimentario y los productos del campo procedentes de las tres autonomías tienen cada vez más relevancia en los mercados internacionales.
Castilla y León es la segunda comunidad de España en el sector, con unos ingresos anuales superiores a los 14.000 millones de euros, y con especial presencia en cárnicos, lácteos, alimentación animal, vinos y legumbres. Las exportaciones rondan los 3.500 millones de euros anuales, con énfasis en la Unión Europea.
Galicia, por su parte, destaca en lácteos, productos del mar y conservas, con unas ventas exteriores superiores a los 4.000 millones. Se ha consolidado entre las cinco primeras comunidades exportadoras de España, junto a Cataluña, Andalucía, Valencia y Murcia.
Asturias tiene un sector agroalimentario más pequeño y orientado a productos de calidad diferenciada (lácteos, sidra, quesos, cárnicos...), si bien también cuenta con compañías líderes en el sector como Central Lechera Asturiana o ILAS-Reny Picot. Estas y otras compañías del mismo ámbito están enfocándose cada vez a la producción de quesos como la mozzarella, cuyo uso está cada vez más extendido en formatos de consumo al alza como las ensaladas o los platos precocinados individuales.
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