“Parece un apocalipsis”: la historia de un bombero del GERA tras una noche protegiendo casas de los incendios en Madrid

La noche dio una tregua, pero no calma. Los incendios que golpean la región de Madrid avanzaron "poco" durante la madrugada y redujeron "mucho la intensidad", según la Delegación del Gobierno, gracias a la bajada del viento, el aumento de la humedad y el descenso de las temperaturas. Sin embargo, la previsión para este sábado sigue siendo "compleja" por el nuevo incremento del viento.
Los servicios de emergencia han centrado sus esfuerzos en la defensa de viviendas en Fresnedillas de la Oliva y Robledo de Chavela, dos de los municipios desalojados junto a Navalagamella, Valdemaqueda, Aldea del Fresno, Zarzalejo y Peralejo. Además, continúan los confinamientos en San Martín de Valdeiglesias, Pelayos de la Presa, Villa del Prado y también recientemente en Valdemaqueda.
La situación ha vuelto a agravarse con el desalojo de Cadalso de los Vidrios, Rozas de Puerto Real y Cenicientos, cuyos vecinos han recibido un aviso ES-Alert y están siendo trasladados a Majadahonda en cinco autobuses interurbanos del CRTM. La evolución del fuego ha obligado también a trasladar el Puesto de Mando Avanzado de Cenicientos a Navalcarnero.
Vista del humo provocado por el incendio forestal de Ceniientos, Madrid, este viernes. / Daniel Gonzalez / EFE
El delegado del Gobierno en Madrid, Francisco Martín, ha descrito el momento como "extremadamente complejo". El fuego afecta también al Valle del Tiétar, en Ávila, donde se ha decretado la evacuación de unas 30.000 personas. En total, los evacuados ascienden ya a 35.000, mientras otras 20.000 permanecen confinadas.
Desde dentro del operativo, la noche se cuenta de otra manera: como una sucesión de frentes, casas amenazadas, vecinos que no quieren marcharse, dotaciones moviéndose de un punto a otro y bomberos intentando ganar tiempo donde ya no es posible atacar directamente al fuego.
Uno de ellos es Carlos Ramos Kraemer, bombero del parque de Navacerrada e integrante del GERA, el Grupo Especial de Rescate de Montaña del cuerpo de Bomberos de la Comunidad de Madrid. Aunque su unidad está especializada en rescate en montaña, la magnitud de la emergencia ha obligado a movilizar recursos de toda la región. "Nos han tenido que movilizar a todos los parques", explica a El Periódico de España. "Nosotros somos los únicos bomberos de la Comunidad de Madrid que hacemos rescate de montaña, entonces nos hemos relevado porque no podemos dejar nunca el parque vacío".
M501 cerca del parque de bomberos de San Martín de Valdeiglesias, km 55.500 de la M501. / Cedida
Ramos entró en el operativo sobre las nueve de la noche y ha trabajado hasta la mañana siguiente, durante unas 13 o 14 horas seguidas. Su equipo comenzó en Fresnedillas de la Oliva, donde permaneció varias horas protegiendo chalés y viviendas hacia las que avanzaba el frente. Después, tras desplazarse a repostar combustible, se encontró con un incendio importante en unas naves de un polígono de Chapinería y se detuvo para apoyar a otra dotación. Más tarde fue enviado a una urbanización de la zona de San Martín de Valdeiglesias, donde el frente que venía desde Ávila amenazaba nuevas viviendas.
"Ahora mismo el frente es tan grande y más de noche no se está realizando un ataque directo al fuego porque no hay medios suficientes ni capacidad para extinguir ese incendio", relata. "Lo que estamos haciendo es intentar proteger las zonas de viviendas donde tiran los frentes de fuego: quedarnos en las zonas cercanas a la población y esperar el frente ahí para defender las viviendas y las casas de las personas".
Incendio en la localidad de Fresnedillas de la Oliva. / Cedida
"Es un macroincendio y genera su propio viento"
Ramos, con 20 años de servicio, reconoce que se ha enfrentado a fuegos grandes, pero sitúa este entre los más complejos por sus dimensiones y por la proximidad a zonas habitadas. "El problema que tiene Madrid es que hay mucha población", explica. En un incendio forestal alejado de núcleos urbanos, los equipos pueden buscar cortafuegos, apoyarse en maquinaria o intentar un ataque directo en determinadas condiciones. En este caso, la prioridad ha sido proteger viviendas y evitar daños personales. "Este incendio ha cogido tantas dimensiones que está fuera de control", señala. "Se están uniendo los frentes entre ellos y al final es un macroincendio. Y no solo es un macroincendio, sino que está generando su propio viento dentro del propio incendio. Es tan fuerte que genera vientos convectivos y el incendio va más rápido".
Imagen de los bomberos regresando al Parque de Navacerrada – M501 dirección Brunete. / Cedida
La madrugada ayudó algo. Bajó la temperatura, subió ligeramente la humedad y el viento perdió fuerza. Pero, según Ramos, esa mejora no basta cuando el incendio tiene tantos metros lineales de frente. "La noche es un buen momento porque baja la temperatura, sube un poquito la humedad y baja el viento, pero cuando es tan grande hay veces que no lo puedes apagar", explica. Además, las pavesas que saltan por delante del frente principal pueden generar focos secundarios que terminan uniéndose al incendio.
Por eso, aunque la noche haya dado una tregua, el aumento del viento durante el día vuelve a complicar el escenario. "Ahora ha aumentado mucho y ha rolado el viento", advierte. "Si se dirige a zonas que no han sido quemadas puede coger más intensidad".
El trabajo de los bomberos se cruza también con el drama de los vecinos. En Fresnedillas de la Oliva, Ramos y su equipo encontraron a varias personas que seguían recogiendo pertenencias de sus vehículos o intentando apurar los últimos minutos antes de marcharse. "El frente estaba allí, estaba al lado del pueblo", recuerda.
Aunque las evacuaciones corresponden a Guardia Civil y Fuerzas de Seguridad, los bomberos también han tenido que pedir a algunos vecinos que se fueran cuanto antes. "La gente está muy afectada, obviamente. Es normal. Se te están quemando todos tus recuerdos y llevas toda la vida a lo mejor en una casa", relata.
En Chapinería, durante el incendio de las naves, se encontraron con un propietario desesperado. Según cuenta Ramos a este periódico, el hombre les explicó que se le había quemado el negocio y también su vivienda. "El pobre, imagínate, estaba allí desesperado", recuerda.
Polígono Industrial Chapinería junto a la M501. / Cedida
El bombero insiste en que entienden perfectamente la angustia de quienes no quieren abandonar sus casas. "Nosotros también tenemos nuestras casas, nuestras familias, nuestros perros; el que tenga ganado, también ganado", dice. "Somos súper empáticos y nos ponemos en la piel de cualquier persona que tiene un frente de llamas y su casa expuesta a perder todos sus recuerdos".
"Todo lo que se pueda hacer en nuestras manos, vamos a hacerlo"
En ese punto, Ramos lanza un mensaje directo a los vecinos afectados: los equipos van a hacer todo lo posible, pero sin poner en riesgo vidas. "Que estén tranquilos, que todo lo que se pueda hacer en nuestras manos, vamos a hacerlo", afirma. "Hemos estado toda la noche trabajando y protegiendo las viviendas".
La prioridad, insiste, es clara: evitar víctimas y reducir al máximo los daños materiales. "Ya nos gustaría tener capacidad de poder extinguir el incendio y que no se quemara zona forestal, pero ahora de momento la prioridad es que no haya ninguna víctima y que quemen lo menos posible los bienes".
También defiende las evacuaciones preventivas, aunque sean dolorosas para quienes dejan atrás sus casas. "En un incendio no solo te mata el fuego en sí, las llamas. También puedes morir por intoxicación del humo", explica. Por eso, añade, se evacúa a la población antes de que el humo entre en las viviendas o pueda afectar a quienes permanecen cerca del frente.
Por el momento, según su testimonio, no le consta que haya habido daños personales graves entre vecinos o bomberos, más allá de algunos golpes de calor o pequeñas quemaduras entre compañeros por las condiciones extremas de las jornadas anteriores. "A las dos o tres de la tarde te está dando un frente de llamas importante y con todo lo que sudas y el calor que generas, algunos compañeros han tenido que ser atendidos por pequeñas consecuencias de un golpe de calor o una quemadura pequeña", explica.
Todos los parques movilizados
La magnitud de la emergencia ha obligado a reorganizar recursos en toda la Comunidad de Madrid. Ramos recuerda que cuando todos los parques envían medios a un gran incendio, el resto de la región no deja de necesitar bomberos para otras emergencias. "Los parques están todos vacíos, todos los bomberos están en el incendio", resume. "Pero siguen sucediendo cosas en las zonas donde tú desproteges".
A esa movilización se ha sumado además un refuerzo extraordinario de personal. Según explica Ramos, la Comunidad de Madrid, a través del servicio operativo y del sindicato de bomberos, ha convocado a efectivos que estaban fuera de guardia, en días libres e incluso de vacaciones para incorporarse al dispositivo. El objetivo es doble: aumentar la presencia en el incendio y, al mismo tiempo, reforzar los parques que deben seguir atendiendo cualquier otra emergencia en la región. "Hay bomberos que se han incorporado fuera de sus días libres y en sus vacaciones al operativo para completarlo y aumentarlo", destaca.
Ramos apunta también a una limitación que, a su juicio, debería revisarse en emergencias de esta magnitud. "La pena es que no pueden venir bomberos de otras comunidades a ayudar por su cuenta propia", señala. Según explica, efectivos de provincias cercanas como Toledo o Guadalajara, algunos de ellos residentes en Madrid, se han ofrecido para colaborar, pero no pueden incorporarse libremente al operativo. "Eso cambiaría si tuviéramos una ley nacional al respecto, que no distinguiera entre servicios públicos de las diferentes comunidades autónomas", plantea.
Su dotación estaba formada por cinco personas: un mando, un conductor y tres bomberos que ahora descansarán un día entero tras un turno de 24 horas para volver al día siguiente a seguir apagando fuegos. En Fresnedillas de la Oliva, según explica, había cinco o seis camiones como el suyo, con sus respectivos equipos y mandos, coordinados a través de un jefe de sector y en contacto con la Unidad Militar de Emergencias.
Polígono Industrial Chapinería junto a la M501. / Cedida
La noche dejó una imagen que resume la dimensión del operativo: vecinos intentando salir por carreteras habilitadas en un único sentido, Guardia Civil abriendo paso y vehículos de emergencia avanzando en dirección contraria hacia el fuego. "La gente estaba muy nerviosa", cuenta. "Te ven ir en dirección contraria, todo el mundo quiere salir y huir, y tú vas entrando. Parece aquello como el apocalipsis".
Mientras la meteorología marca la evolución de las próximas horas, los equipos de extinción seguirán trabajando sobre una prioridad que Ramos repite varias veces: defender las viviendas, evitar víctimas y contener un incendio que, pese a la tregua nocturna, continúa marcando una jornada crítica en la región.
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