¿Cómo resultarían unas elecciones generales con los votos de las Comunidades Autónomas de Andalucía, Castilla y León, Aragón y Extremadura?

El PP se valió de su vasto poder territorial para diseñar un calendario electoral autonómico que le reforzase ante un PSOE en horas bajas. Superados los cuatro comicios en menos de seis meses, la siguiente etapa es dentro de un año. El 23 de mayo de 2027 habrá elecciones municipales y autonómicas (en 10 comunidades), y dos meses después, salvo que Pedro Sánchez opte por un adelanto que hoy dice descartar, llegarán las generales. Aunque el voto es distinto en cada convocatoria, hemos aplicado la Ley d'Hondt para simular cómo quedarían las generales en los cuatro feudos que han votado en este ciclo si se repitieran los mismos resultados. Andalucía, Castilla y León, Aragón y Extremadura reparten un total de 114 de los 350 escaños del Congreso, un tercio del hemiciclo.
La extrapolación deja un claro damnificado: el PSOE, que perdería 10 escaños. Y un claro beneficiado: Vox, que ganaría 9 diputados. El PP sumaría solo 2 asientos y Sumar cedería 5 parlamentarios. Habría dos formaciones que entrarían en el Congreso por primera vez: Adelante Andalucía se haría con 3 representantes y Unión del Pueblo Leonés (UPL) arañaría 1 escaño. Otra marca de la izquierda alternativa, la Chunta Aragonesista (CHA), mantendría el diputado que actualmente tiene dentro del grupo parlamentario de Sumar.
Andalucía es la comunidad donde se produciría el terremoto más fuerte porque es donde están en juego más escaños (61). Con los resultados del pasado domingo, el PP ganaría 8 escaños, el PSOE perdería 6, Vox se quedaría igual, Sumar retrocedería 5 y Adelante se estrenaría con 3. La izquierda andalucista lograría representación en Sevilla, Málaga y Cádiz a costa de dejar a Sumar (integrada en la coalición Por Andalucía) con solo un diputado por Sevilla.
En Castilla y León, que reparte 31 escaños en el Congreso, el bipartidismo cedería 7 diputados (5 el PP y 2 el PSOE) que nutrirían, sobre todo, a Vox. Los ultras subirían de 1 a 7 parlamentarios en esta comunidad y los leonesistas de UPL se harían un hueco con 1 asiento. En Aragón, que cuenta con 13 escaños, el trasvase sería más sencillo: el PP perdería 2 escaños que irían a parar a Vox. Y en Extremadura, que asigna 9 diputados en la Cámara baja, sería el PSOE el que retrocedería 2 representantes, que este caso se repartirían los populares y Vox.
Con estas simulaciones, ¿quién lo tendría más fácil para ser presidente, Pedro Sánchez o Alberto Núñez Feijóo? Al no poder extrapolar los resultados del resto de autonomías, que votarán dentro de un año, resulta imposible sacar conclusiones definitivas. Pero, desde luego, los números de la investidura se le complicarían mucho a Sánchez, pues los socios del Gobierno (PSOE y Sumar) se dejarían un total de 15 escaños, y el colchón que tienen actualmente en el Congreso es de solo tres diputados. La suma de PP y Vox, en cambio, crecería en 11 diputados, aunque sería el partido de Santiago Abascal el que capitalizaría el auge.
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