Adrián Barbón, presidente del Principado de Asturias: “La reindustrialización ha avanzado más lentamente de lo que debería”

Adrián Barbón (Laviana, 1979) ejerce este martes como anfitrión del Foro del Noroeste de Prensa Ibérica. Defiende la necesidad de que Asturias, Galicia y Castilla y León, que comparten muchas demandas y características, busquen fórmulas de cooperación. La entrevista se celebra con el marco de que la conversación se ciña a cuestiones relativas a los retos comunes de las tres comunidades.
¿La voz del noroeste se escucha?
Oír se nos oye, porque alzamos la voz de forma conjunta. También creo que se nos empieza a escuchar. Ha habido cambios, por ejemplo, en la inversión destinada al Corredor Atlántico, aunque no es suficiente.
¿Las infraestructuras siguen siendo el talón de Aquiles del noroeste? Ha habido avances, como la variante de Pajares.
La variante de Pajares es fundamental. Yo marco el inicio de lo que denomino "la década del cambio" en su inauguración: el 29 de noviembre de 2023. Cambió el paradigma de nuestra conexión con el resto de España. Con todo, hay que seguir mejorando en infraestructuras, también en el interior de las comunidades. Nosotros tenemos una reivindicación constante, que es la entrada por Aboño al puerto gijonés de El Musel. Es fundamental para dar un acceso de calidad y proteger a los vecinos del oeste de Gijón. Y está sobre la mesa la discriminación por el peaje del Huerna.
En el Huerna, y en la AP-9 de Galicia, las tres comunidades mantienen una firme exigencia, pero la interlocución con el Ministerio de Óscar Puente no es buena.
Nuestra máxima es dialogar siempre que sea posible y actuar siempre que sea necesario. En el peaje del Huerna, que es una enorme injusticia con Asturias y también con León, la Comisión Europea ha cambiado el escenario al interpretar como ilegal la prórroga aprobada en época de Aznar y Cascos. Ese Gobierno fue responsable de la ampliación del peaje. Ahora bien, al Gobierno actual le toca actuar y tomar decisiones para corregir esa injusticia que, además, es ilegal. Hemos judicializado el asunto y esperamos que la Comisión Europea también intervenga. No pierdo la esperanza de un arreglo político, pero no bajaremos la guardia en defensa de los intereses de Asturias. Espero que, más pronto que tarde, ese peaje pase a ser historia.
El Foro del Noroeste es el primer espacio institucional formal que existe entre Galicia, Asturias y Castilla y León
El Ministerio de Transportes ni siquiera ha dado respuesta a la petición de reunión de Asturias, Galicia y Castilla y León, y ya hace siete meses de eso.
La comunicación con el Ministerio es constante en el envío de información y en el traslado de la reivindicación, pero es verdad que no hay una respuesta satisfactoria. No lo voy a ocultar.
Otro asunto común es el problema demográfico. Esa tendencia ha cambiado en los últimos años por la inmigración, pero no es un cambio endógeno. ¿Qué hay que hacer para sostenerlo en el tiempo?
A 1 de abril de este año hay más habitantes en Asturias que cuando tomé posesión. Hay un cambio claro, efectivamente por fenómenos migratorios, pero no solo por gente de fuera de España, sino también por personas que vivían en otras comunidades. Nuestro saldo con otros territorios es favorable para el Principado. Y está el retorno de muchísimos asturianos y asturianas que tuvieron que salir fuera por empleo. Conozco muchos casos de mi generación. ¿Cómo se consolida? Nosotros lo hacemos con la Ley de Impulso Demográfico, con una política bien definida y, sobre todo, permanente.
La transición energética no ha sido todo lo justa que debiera; hay territorios en los que se debe invertir más
Precisamente la distribución demográfica de Asturias ralentiza la marcha de la economía.
Sin duda. Cuando se habla de población activa, Asturias la tuvo históricamente baja por los procesos de reconversión y por el envejecimiento. Pero eso también se está invirtiendo. Hoy hay 32.000 asturianos más trabajando que cuando accedí a la Presidencia. A eso se suma una política fiscal que favorece la atracción, el retorno y formar familia. Somos la comunidad con las deducciones fiscales más altas por hijos a cargo. No hay comparativa con ninguna comunidad.
Eso no es lo que dice la oposición. Sostiene que Asturias tiene impuestos más altos que Galicia o Castilla y León.
Mantengo una actitud respetuosa con los presidentes limítrofes, pero ellos tienen una política fiscal diferente, la del PP. La nuestra favorece a las clases medias y trabajadoras, que son las que nos preocupan. Me preocupa la gente que, aun trabajando, no llega a fin de mes. Al PP le preocupa más bajarle los impuestos, por ejemplo, a quien gana más de 70.000 euros. Nosotros decimos que esas personas tienen recursos suficientes. Hemos ajustado muchos tramos por debajo de esa cifra, y nuestra reforma del IRPF y de las deducciones supone un ahorro de 130 millones.
En el conflicto por el peaje del Huerna nuestra máxima es dialogar siempre que sea posible y actuar cuando sea necesario
¿Es posible la cooperación entre comunidades de distinto signo en estos tiempos de polarización?
Hay un clima de respeto mutuo entre los tres presidentes. No puedo decir lo mismo de todos los presidentes autonómicos.
¿En qué ha mejorado la cooperación en los últimos años?
Por ejemplo, en materia turística. En Galicia y Asturias había una reivindicación para establecer una tasa turística. Nosotros estamos en proceso de implantarla y Galicia ya la aplica. El modelo es parecido: los ayuntamientos deciden si se incorporan o no. No nos interesa competir, sino complementar medidas. Ninguna de las tres comunidades quiere un turismo de masas, sino de calidad, sostenible y que no genere rechazo social.
El Foro del Noroeste es un espacio de diálogo. ¿Existen suficientes espacios compartidos entre las tres comunidades?
Diría que el Foro del Noroeste es el primer espacio institucionalizado que existe formalmente entre Galicia, Castilla y León y Asturias. Siempre hubo tradición de relaciones bilaterales o por gestiones compartidas. Sería bueno institucionalizar un foro que nos permita a los tres presidentes tener espacios para debatir estas cuestiones, más allá de la Conferencia de Presidentes, que, por cierto, estamos a la espera de que se reactive tras las elecciones andaluzas y de que se celebre en Asturias.
La financiación autonómica forjó una alianza estable entre las comunidades del noroeste y otras autonomías, la llamada "Declaración de Santiago".
Sí. Ahí está el G8, el grupo de ocho comunidades que mantenemos una posición común que nadie ha rectificado. Asturias sigue teniendo clara su postura: por las resoluciones del Congreso de la Federación Socialista Asturiana (FSA); por el acuerdo votado en la Junta General; y porque voy a ser fiel a la palabra que di en la firma de Santiago. Sigo defendiendo lo que firmamos. Cuando se abra la negociación real de la financiación, si no se cumplen los parámetros fijados, este presidente y este Gobierno votarán en defensa de Asturias.
¿Cree que se abordará la financiación tras la salida de María Jesús Montero?
Estoy convencido de que se retomará tras las elecciones andaluzas. Otra cosa es que llegue a buen término: sin un consenso amplio, no sé hasta qué punto será posible ni si habrá mayoría suficiente en el Congreso.
En la quita de la deuda las comunidades del PP mantuvieron una posición monolítica.
Creo que la mayor parte de las comunidades autónomas del PP aceptarán la quita de la deuda. Nosotros la reclamábamos en los acuerdos de Asturias y dijimos que estábamos satisfechos al 75%, no al 100%. Durante los años de Rajoy se privó de recursos a las comunidades y nos endeudamos más, aunque Asturias sigue teniendo de los mejores parámetros de deuda sobre PIB. La deuda no desaparece, pero ante la Unión Europea ya formaba parte de la deuda del Reino de España. La diferencia es si la pagamos nosotros o el Gobierno central. En este caso, el Gobierno español acepta su responsabilidad, y creo que al final las comunidades lo aceptarán.
¿Teme que el PP adopte en la financiación una postura que no distinga la situación de cada territorio?
El PP tiene ahora el problema que tuvimos nosotros entre 2019 y 2023: gobierna muchas comunidades y no todas tienen la misma posición. No es lo mismo Asturias que Valencia, Madrid que Galicia o Castilla y León que Murcia. La financiación no puede depender solo del número de habitantes. Debe incorporar factores correctores como el envejecimiento, la dispersión de la población o la orografía, porque todo eso encarece servicios como la sanidad. El PP fue incapaz de presentar un modelo alternativo y se limitó a una declaración genérica. No sé si sus comunidades actuarán por razones de partido o de territorio. Lo que sí tengo claro es que Asturias actuará en defensa de los intereses de Asturias.
¿Qué papel puede desempeñar para el noroeste la macrorregión atlántica que está en fase de construcción?
Puede jugar un papel importante si Galicia, Castilla y León y Asturias somos capaces de liderar un discurso común sobre su necesidad. Íñigo Urkullu trabajó mucho por esa idea y ahora Asturias colabora con la fundación eAtlantic, que él preside y que reivindica esa macrorregión europea. Antes también teníamos aliados como Miguel Ángel Revilla, que, aunque Cantabria no sea propiamente noroeste, coincidía en muchas reivindicaciones y tenía una gran capacidad para abrir foco mediático. Esa capacidad, que fue clave en asuntos como la negociación de los trenes, se está notando que falta.
El envejecimiento es síntoma y también reto de futuro, social y económico, para estas tres comunidades. ¿Se comparten buenas prácticas para abordarlo?
Todavía no lo hemos hecho. En turismo y cultura ya existen ejemplos de cooperación, como el Camino de Santiago, y también deberíamos colaborar más en incendios forestales, porque vemos macroincendios que nacen en León y acaban afectando a Asturias. Galicia, Castilla y León y Asturias tenemos que actuar conjuntamente. El envejecimiento es otro gran reto. Seguramente somos las tres comunidades más envejecidas de España, además con dispersión, pero que la gente viva más no es un fracaso: es el triunfo del Estado de Bienestar. La cuestión es conectar políticas para atender mejor esa realidad. Un ejemplo es la atención a la ELA. En Asturias, sumando la aportación estatal y las ayudas autonómicas, una familia puede recibir hasta 138.000 euros anuales. No es regalar dinero; es garantizar dignidad. Creo que en turismo, demografía, asistencia sanitaria, zonas limítrofes, envejecimiento y financiación tenemos que trabajar conjuntamente.
En la oportunidad que supone la industria de defensa, ¿las tres comunidades hacen sinergia o compiten?
Quiero confiar en que hagamos sinergia. Asturias va muy por delante, tiene una tradición más fuerte en este sector y está atrayendo inversiones. También hay colaboración, por ejemplo, en los astilleros. Asturias cuenta con Gondán y Armón, referentes en defensa y construcción civil, que además han salido al rescate de astilleros gallegos. Eso está creando sinergias importantes.
¿Teme que Asturias quede descolgada mientras Galicia consolida sus nodos logísticos y portuarios?
No creo que Asturias vaya a quedar rezagada. Estamos trabajando para que la ZALIA (Zona Logística Industrial de Asturias) deje de ser una utopía y se convierta en una realidad, como ocurrió con el gran polígono de Bobes, que hoy ya está funcionando. También es necesaria más cooperación entre puertos dentro de Asturias. Avilés y Gijón deben colaborar más, y en Galicia ocurre algo parecido entre sus puertos. Lo mejor sería una sinergia cooperativa. Además, la apertura de la variante de Pajares y la mejora ferroviaria entre Lena y Oviedo son pasos fundamentales, también para el transporte de mercancías.
Durante años, el noroeste tuvo buena parte del peso energético e industrial del país. ¿Cree que ha recibido un trato justo en la transición ecológica?
Mentiría si dijera que la transición ha sido todo lo justa que debiera. Pienso, más que en las cuencas mineras, donde nací y vivo y que también están afectadas, especialmente en el Occidente. Por ejemplo, en los mineros de Mina Miura, en Ibias. No existe una legislación eficaz para actuar cuando un empresario deja de pagar nóminas y hay que rescatar la concesión de una mina. Tenemos una ley de minas obsoleta, de 1973, y una ley de seguridad minera de 1997. Por eso hay territorios en los que hay que invertir mucho más. En el occidente asturiano estamos haciendo un esfuerzo especial. La conexión de Valdeprado, por ejemplo, es importantísima.
¿Le preocupa que la descarbonización haya avanzado más rápido que la reindustrialización?
Sí. La reindustrialización ha avanzado más lento de lo que debería, especialmente en algunas zonas. Sigo creyendo en el futuro de las cuencas mineras y reivindico su papel. Hay proyectos en marcha, como la posible entrada de industria de defensa en el taller de Barros, en Langreo, o los proyectos para una central hidráulica reversible en Soto de la Barca. Lo importante es que haya iniciativas reales, porque es lo que demanda la gente de esas zonas. Pero tengo que ser exigente: la transición no ha sido todo lo justa que debería.
¿Se infraestima al noroeste porque tiene menos conflictividad política y menos foco nacional que otros territorios?
El foco nacional depende del día. Somos territorios poco dados a hacer grandes aspavientos, quizá por nuestro carácter. A mí no me gusta la política espectáculo ni buscar el titular a cualquier precio. Solo contesto cuando se ataca a Asturias, como ha ocurrido con la presidenta de Madrid. Si se ataca a Asturias, me van a encontrar.
¿Qué papel van a desempeñar los asturianos de la diáspora en los próximos años? Usted planteó incluso una circunscripción exterior.
La defiendo. Creo que debe haber una circunscripción en la que el voto exterior elija diputados que residan fuera y representen a los asturianos y asturianas que mantienen vínculos con esta tierra. Me apoyan el Consejo General de la Ciudadanía Española en el Exterior y los colectivos, aunque aquí solo lo defiende la Federación Socialista Asturiana. Existen modelos en países como Italia o Francia y sería bueno que esa voz se escuchara. Hablo mucho con Alfonso Rueda y él siempre me dice que viaja mucho al exterior. Todos los presidentes viajamos; la cuestión es para qué. En México encabezamos una delegación económica e institucional con empresarios, FADE y cámaras de comercio para estrechar vínculos con el empresariado mexicano. Ya hay inversores mexicanos en Asturias, en sectores como el fútbol, el turismo o Duro Felguera, y queremos aumentar exportaciones e inversiones en ambas direcciones. Por eso lamento que se hable de los centros asturianos como "chiringuitos". Son espacios de asturianía, vínculos permanentes y nuestros mejores embajadores. También hay problemas de la diáspora, como la situación de los asturianos en Cuba, Venezuela o Argentina, que merecen voz y voto.
Castilla y León y Galicia ya han celebrado elecciones. En un año serán en Asturias. ¿Se ve con fuerzas?
Voy con todas las ganas del mundo a defender un proyecto de Asturias inclusivo, en el que cabemos todos, y que es respetuoso. Sigo creyendo, como dije en 2019, que había que recuperar la autoestima. Me gustaría que el PP de Asturias defendiera algunas cosas que defiende el PP de Galicia. Por ejemplo, la tasa turística, que es el mismo modelo que el asturiano y que aquí parece que ya no apoyan. No lo entiendo. También pienso en el valor que todos los partidos gallegos dan a la lengua propia, el gallego. ¿Por qué al cruzar el puente eso se olvida? ¿Por qué lo que vale en Galicia no vale en Asturias? Allí hay una defensa clara de la identidad propia y de la lengua por parte de todos los partidos. ¿Por qué no se pega un poco?
¿Qué retos quedan para el final de la legislatura?
Hay objetivos que se están cumpliendo. Hay 32.000 asturianos y asturianas más trabajando que cuando llegué a la Presidencia, y también hemos mejorado las comunicaciones, con la llegada del AVE y el crecimiento del aeropuerto de Asturias, que se está consolidando como uno de los principales del norte. En esta legislatura hemos apostado por la educación, con la red pública y gratuita de Escuelines (escuelas hasta tres años), y la gratuidad universitaria, que nos sitúan a la cabeza de España. Pero queda mucho por hacer: vivienda, expectativas para los jóvenes y mejora de la sanidad, especialmente las listas de espera. Pero la máquina no para. Otros llevan mucho tiempo en campaña electoral, quizás porque lo necesitan. Asturias tiene grandes retos, pero creo que se la ve como una tierra de oportunidades. Lo palpé en México: me sorprendió que el empresariado mexicano nos viera como una puerta de entrada al resto de España y de Europa.
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