ASESINATO EN VILLANUEVA DE LA CAÑADA

"Nunca antes había pasado algo así por aquí", decía el viernes por la mañana una vecina de Villanueva de la Cañada que pasaba por delante de la biblioteca municipal donde fue asesinado David G.P. el día anterior, mirada baja, rostro serio y paso apretado. "Qué miedo ahora", añadía. Un miedo que, junto a la rabia y el dolor, son las emociones dominantes en la localidad desde la tarde del jueves, cuando una policía fuera de servicio descubrió al niño, de 11 años, con el cuerpo cosido a puñaladas y la vida pendiendo de un hilo.
Minutos antes de su muerte violenta, David estaba dando clases de inglés en el centro cultural, como cada jueves. En un momento dado, salió del recinto para ir a los baños de la biblioteca, situada enfrente. Fue entonces cuando Julio, un joven de 23 años de la zona, le siguió hasta el servicio, donde le hirió con un arma blanca en el tórax, el cuello y la espalda. Cinco dotaciones de sanitarios y un traslado urgente helicóptero hicieron todo lo posible por impedirlo, pero el chico terminó muriendo pocas horas después en el Hospital 12 de Octubre de Madrid a causa de las graves lesiones.
También horas después fue detenido por la Guardia Civil el autor de los hechos, que había intentado escapar tras el ataque sin llegar muy lejos. No obstante, a última hora del viernes todavía no había aparecido el arma homicida, pese al intenso dispositivo de búsqueda desplegado por las inmediaciones con ayuda de perros y la orden dada de suspender el servicio de limpieza y recogida de basuras.
David (arriba a la derecha) junto al resto de sus compañeros de fútbol. / Facebook
Antes del miedo, la rabia y el dolor de este viernes, en Villanueva imperaba también una preocupación general que, a la postre, se ha demostrado cierta. Julio, que padecía problemas de salud mental, era conocido entre la mayoría de padres del pueblo por su conflictiva relación con el resto de chavales. Vecinos y familiares repetían ayer que, pese a que les daba pena el joven porque se quejaba de estar solo y no tener amigos, en los últimos tiempos los niños del colegio se habían empezado a quejar de que no les dejaba en paz. "El chico tenía problemas, siempre estaba en la plaza persiguiendo a los niños", aseguraba Andrea, madre de un amigo de David.
Familiares del niño este viernes tras el minuto de silencio frente al ayuntamiento de Villanueva de la Cañada. / EPE
Su hijo, conocido del fallecido desde la guardería, también lo había sufrido en persona. "Nos seguía, me agarraba, me acariciaba así por la cara", contaba este viernes este otro niño. No obstante, quien se llevaba la peor parte era David. De hecho, los vecinos apuntan como posible móvil del crimen al supuesto interés romántico del agresor sobre su víctima, pese a duplicarle la edad. Según narraban ayer, Julio iba siempre detrás de él y afirmaba públicamente que era su novio, hasta el punto de que alrededor de dos semanas antes del crimen, la madre del niño fue a hablar con el joven, exigiéndole que se alejara de una vez de su hijo.
Presuntos mensajes del asesino de David en Villanueva de la Cañada / EPE
Antes de esta última y mortal agresión, el chico ya había protagonizado otros episodios alarmantes, llegando a agarrar del cuello a David tras perseguirle desde el campo de fútbol o persiguiendo y amenazando a otros niños con una navaja. También les decía "cosas turbias" sobre cuestiones como la muerte, la depresión y el suicidio que "habían empezado a darnos miedo", contaba ayer este amigo de la víctima, que asegura que trató de "advertir al resto" de su grupo de amigos. Un relato confirmado por Mihaela, prima de la madre del niño asesinado. "Últimamente les contaba cosas muy oscuras y turbias a los niños, y le habíamos prohibido que siguiese haciéndolo", explicaba ayer por la mañana, al borde del llanto, tras acercarse al centro cultural a poner unas velas en homenaje a David.
Pensamientos e ideas que Julio no solo les contaba a los chicos, sino que también plasmaba en dibujos "como de demonios" y en notas que les enseñaba. "Mi creador exige una sola gracia por tu parte. Si no estás dispuesto a concederme el amor, voy a permitirme desatar la ira", se puede leer en uno de estos mensajes, entregados por el amigo de David a este periódico, que el presunto asesino escondía en un recoveco bajo un ladrillo de la plaza del Ayuntamiento.
"Increíble el muro de silencio (...) sí que me quedaré quieto (...) me estoy alejando de mis deseos (...) amor y odio, no puedo escapar (...) del silencio cada vez más fuerte (...) necesitas, eres lo que me mantiene (...) corazón latiendo, dime que (...)", reza otro de esos textos presuntamente escritos por Julio en un papel arrugado y parcialmente roto. "No sé como no estaba en un centro donde le pudiesen ayudar", se preguntaba ayer el amigo de David, visiblemente afectado tras haber pasado la noche entera "sin poder parar de llorar".
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