“Es una alegría escuchar el silencio”

Fernando Del Amo, 38 años, empleado de mantenimiento de carreteras y monologuista en su tiempo libre -realiza 'shows' por toda España- llega con paso ágil a la plaza de Benamira (Soria) en mangas de camiseta pese a que todavía hace tiempo de jersey. Su saludo rompe la cadencia del susurro del agua de la fuente, el único sonido que se escucha más allá del canto esporádico de algún mirlo o el ulular del viento en las hojas de los árboles. Hasta su llegada parece que el tiempo se hubiera parado en este bello pueblo de 58 casas, levantado en medio de un barranco que va a dar al río Jalón, afluente del Ebro, y que esta mañana luce en perfecto estado de revista: "Lo cuidamos todo entre todos".
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[-->Fernando es desde hace casi 17 años el único habitante que vive todo el año en el pueblo, el de sus abuelos, el de su padre. Vive solo, como hacen más de 1.800 personas en pueblos de toda España. "Cuando yo era pequeño el pueblo se quedaba cerrado. Las familias regresaban el puente de diciembre a Madrid o donde fuera, y luego para Semana Santa volvían. Yo en verano me tiraba tres meses aquí", recuerda Fernando, que con 32 años llegó a Benamira desde Guadalajara en lo que iba a ser algo temporal. Le había salido trabajo de la mancomunidad "para cuatro meses; no encontraban a nadie en toda la zona menor de 25 años".
]-->Vista aérea de Benamira en Soria, un pueblo de 58 casas donde sólo vive una persona durante todo el año: Fernando del Amo. / JOSÉ LUIS ROCA
"Tenía pareja por entonces, y dijimos, 'pues venga, nos venimos' y así nos ahorramos un alquiler. Y hasta ahora", cuenta Fernando mientras recorremos el municipio, en una de cuyas casas, camino a las lomas de Sierra Ministra, están haciendo obras. "La ha comprado una hija del pueblo, lo bueno que tenemos es que todas las casas excepto dos se abren en algún momento del año; la gente las cuida". La pena es que cada vez se viene menos porque los paisanos mayores, que emigraron en su día principalmente a Madrid, Barcelona o Zaragoza, son ya muy mayores. "Antes venían diez o doce para marzo, ahora cinco o seis, y cada vez más tarde porque desde la pandemia no viene el médico ningún día" [hay un consultorio recién reformado].
Según datos del INE, en España hay, además de Fernando, 1.864 personas más viviendo solas en núcleos poblacionales
Frente a la fuente está el lavadero del pueblo, perfectamente restaurado y que sirve de homenaje a todas las mujeres de la localidad que, en su día, hace mucho y como en otras zonas rurales de España, "tenían prohibido ir al bar". En la plaza hay un antiguo horno que ahora es zona de esparcimiento -con escenario y futbolín- y las antiguas escuelas, frente a un parque infantil, son ahora la sede de la asociación, el teleclub y el bar a la vez. "Somos más de 200 en la asociación; hijos del pueblo, todos tenemos la llave. Cada mes o mes y medio nos juntamos unos cuantos, 50 o 60". En Nochevieja, desde hace unos años, también se juntan unos cuantos de la cuadrilla. "Llevo 15 años sin ver las campanadas por televisión, tocamos nosotros las de la iglesia".
"Calidad de vida"
Dice Fernando que ve "muy difícil" que se marche de aquí, que tiene una "vida tranquila, calidad de vida", que es "una gozada escuchar el silencio" y que no echa de menos los atascos de las ciudades -"tardo 15 minutos en ir a trabajar, excepto cuando se me cruza el rebaño de ovejas"-, si acaso su vida cultural, aunque admite que tiene ocio para dar y tomar: durante años jugó en el equipo de fútbol de Sigüenza, tiene pandilla en Medinaceli y cada dos por tres está girando con sus monólogos.
]-->Vista del antiguo horno de Benamira, que ahora sirve como punto de encuentro. / JOSÉ LUIS ROCA
"Tengo vida de urbanita, pero en el pueblo; trabajo mis ocho horas y me vuelvo", razona Fernando, que tiene llave de muchas casas "por si pasa algo, que se vaya la luz o se rompa una tubería".
La compra la hace en Sigüenza o Medinaceli, a apenas 25 minutos, y confiesa que por las tardes apenas le da tiempo a aburrirse -"yo no sufro con la soledad y a veces es bueno aburrirse"- entre correr, salir a pasear con los perros por el monte o escribir sus monólogos. "Aquí hay muchos estímulos, y hay una cosa que es una gozada, escuchar el silencio". De vecinos, por las noches, tiene tres corzos, que duermen a la entrada del municipio. "Una vez uno uno se coló en casa, estaba preparando un pescado al horno de leña y casi me lo tira. Vaya susto".
La provincia que más personas tiene viviendo solas es Lugo (563), seguida de A Coruña (353) y Asturias (337)
Según los datos del padrón continuo del INE (2024), que recoge la población de cada unidad poblacional en España y en la que se incluyen no solo pueblos sino diseminados, aldeas, pedanías o barrios, hay, además de Fernando, 1.864 personas más viviendo solas en el país en lo que se llama técnicamente como núcleo poblacional.
La provincia que más personas tiene viviendo solas es Lugo (563), seguida de A Coruña (353) y Asturias (337). En Galicia, de hecho, están el 60% de los habitantes solitarios de España, con 1.129 personas. Después de Galicia y Asturias, la comunidad que más tiene es Castilla y León (237), con la mitad en León: entre ellos está el pastor de vacas Sergio Cela, el último habitante de Quintela, la aldea perdida entre montañas donde Rodrigo Sorogoyen grabó 'As Bestas'.
En Catalunya hay 24 personas con esta condición de 'único vecino del pueblo'
"Yo estoy bien aquí. Por la mañana cojo el coche y solo estoy en casa cuando duermo", contaba Sergio. Tras León, le siguen como lugares con más habitantes solitarios Cantabria (41), Aragón (36) y Catalunya (24), que cuenta entre ellos con Bonretorn (Lleida), Montlleó (Berguedà) o Aramunt Vell (Conca de Dalt). Canarias, Baleares, Murcia y Madrid son los que menos tienen, con un único vecino en un solo núcleo poblacional.
]-->Sergio Cela, único vecino de Quintela, un pueblo de montaña entre León y Galicia. / ALBA VIGARAY
Los datos vienen a reflejar cómo en Galicia y Asturias hay muchísimas aldeas muy pequeñas que fueron registradas en su día como entidades separadas, algo que en otros lugares de la geografía nacional ni siquiera se computaban.
Desde las zonas rurales piden mayor conectividad para facilitar el teletrabajo y mejores comunicaciones
"Están fundamentalmente en zonas de montaña y alta montaña. En Galicia sobre todo hay más entidades de población por las dificultades de comunicación que había en su día, dificultades geográficas entre núcleos", aprecia Carlos Gómez Bahillo, catedrático de Sociología de la Universidad de Zaragoza, que señala que muchos de estas entidades, si tienen vías de acceso muy difíciles y no tienen comunicaciones de banda ancha, están en "vías de extinción" y acabarán cayendo en el olvido "cuando el último habitante cierre la puerta".
El sociólogo Carlos Gómez Bahillo pronostica que con la IA y la tecnología una España rural resurgirá con un nuevo perfil de población
Según los últimos datos del censo del INE, de enero de 2026, en España hay un total de 153.936 unidades poblacionales, de las que 8.132 son municipios, 4.904 entidades colectivas, 62.151 entidades singulares -cualquier área habitable dentro de un municipio claramente diferenciada y reconocida por un nombre propio, y donde se incluyen aldeas, barrios o caseríos-, 37.510 núcleos y 41.239 diseminados. Llama la atención que el 65,6% de las entidades singulares tienen 50 habitantes o menos, pero solo vive en él el 1,2% de la población nacional.
]-->Fernando del Amo, durante una gira por Benamira en Soria. / JOSÉ LUIS ROCA
Una "oportunidad" para la zona rural
De acuerdo a Gómez Bahillo, muchas zonas rurales casi deshabitadas de España tienen una nueva oportunidad si, aparte de buenas comunicaciones, "tienen buenas características endógenas, sitios con belleza y no muy alejados de grandes núcleos de población", que pueden resultar atractivos para población "alternativa" que quiere vivir en el campo y que tienen un perfil totalmente distinto al habitual, "con un alto nivel de cualificación, ingenieros e informáticos, entre otros, y que pueden teletrabajar".
"Conozco asentamientos en núcleos rurales cerca de Jaca que empezaron dos o tres parejas, y ahora son muchísimos. En los próximos años, sobre todo con la llegada de la inteligencia artificial, va a haber una España rural que va a desaparecer pero otra va a resurgir con otro perfil de población diferente", pronostica el sociólogo, que insiste en que para eso "la banda ancha y la comunicación terrestre" son fundamentales.
]-->Fernando del Amo, en la plaza de Benamira, la ciudad de Soria, donde vive solo. / JOSÉ LUIS CUESTA
En esas están en Benamira, donde echan en falta transporte público para los mayores y "mejor conectividad para teletrabajar". "Ha habido gente que ha hecho pruebas, pero no tenemos ADSL ni fibra, y para algunas cosas no da", lamenta Fernando, que también incide en otros de los males de la España vaciada: la falta de vivienda disponible. "Desde que me han sacado en algún medio hemos recibido como 300 peticiones para venirse a vivir aquí, pero no hay nada", precisa Fernando, que con algunos más está ayudando con los papeleos a una familia georgiana que se acaba de instalar en el pueblo para que se quede.
El único vecino de Benamira lamenta el olvido de los políticos, sobre todo tras las manifestaciones en la comarca para frenar la instalación de una planta fotovoltaica. "El único que se interesó fue Soria ya", dice. De hecho, de aquellas salió una relación que le llevó a meterse en la lista del partido regionalista las pasadas elecciones. "Es que las administraciones pasan de nosotros. Lo que más pena me da a veces cuando vuelvo de trabajar y entro al pueblo es pensar que podemos perder lo que tanto les costó levantar a nuestros abuelos".
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