El publicista barcelonés que consigue vender libros usados en un pueblo de Castilla “Aquí se vive muy bien”

Recuerda Víctor López-Bachiller que tuvo mucha suerte porque decidió cambiar el escenario de su vida justo cuando comenzaba la gran crisis de 2008. Tenía un trabajo cómodo de publicista y vivía en el barrio de Vallcarca de Barcelona, pero quería darle un giro a lo que hacía. Su padre era de un pequeño pueblo de Castilla y León, Urueña, una villa medieval amurallada a 66 kilómetros de Valladolid.
"El que llevaba la librería quería traspasarla, estuvimos dos años compartiéndola, y la verdad es que bien, va bien", recuerda sobre sus inicios como parte del proyecto de la Villa del Libro, una iniciativa promovida por la Junta de Castilla y León para crear una localidad que fuera polo cultural y de turismo. En la actualidad hay diez librerías y cuatro museos, pese a que solo tiene 200 habitantes censados [en invierno viven apenas 100].
Una de las máquinas de escribir que Víctor López-Bachiller colecciona en su librería de Urueña. / José Luis Roca
50 máquinas de escribir antiguas

Su librería, Páramo –especializada en libro viejo y de segunda mano y situada en uno de los extremos del pueblo, junto a la muralla que promovió construir doña Sancha en el siglo XII– es una suerte de museo, con miles de ejemplares repartidos aquí y allá, cuadros y numerosas máquinas de escribir desplegadas cada poco. "Me gusta coleccionarlas. Son el mismo modelo o modelos parecidos a los que usaban grandes escritores", dice señalando una Yost, usada por Emilia Pardo Bazán, pero están las de Vázquez Montalbán, Frank Kafka... hasta un total de 50.
Los libros se ordenan por género y se puede encontrar de todo, desde novela y ensayos a libros de historia o filosofía, que son los que más le gustan a él. Entre los autores más requeridos, asegura, Miguel Delibes, el escritor de la tierra [su hijo Germán tuvo una casa en el pueblo y Delibes tiene el centro cultural E-Lea con su sobrenombre]. “Tengo muy buena formación”, admite el librero, que abre el restaurante de jueves a domingo y el resto de días. se dedica a visitar bibliotecas privadas de toda España para comprar productos o enviar pedidos en línea. "Vendo mucho en línea", dice.
Casi 100.000 turistas al año
Pese a que cada año llegan a este precioso pueblo castellano más turistas -el año pasado se rozaron los 100.000- y los habitantes tienen todos los servicios –colegio abierto, farmacia y médico dos días por semana y vendedores ambulantes de alimentación todos los días–, cree Víctor que el proyecto de la Villa del Libro es "fallido" en cierto modo porque hay un gran problema para encontrar vivienda. "Mucha gente que quiere venirse no se puede instalar porque no hay casas disponibles", lamenta.
Víctor, el publicista barcelonés que ahora vende con éxito libros usados en una ciudad de la España vacía. / José Luis Roca
Él mismo ha estado viviendo casi hasta ahora en una de las casas que alquila el Ayuntamiento a precio asequible porque no podía encontrar nada para comprar, algo que acaba de hacer. "En Urueña hay trabajo para 10 o 15 personas más, camareros, por ejemplo, casi no hay, pero es que no hay vivienda razonable. Hay potencial también para abrir una tienda de alimentación", concluye el librero, que parece que no cambiaría su elección de hace tres lustros por nada: "Se vive muy bien, pero claro, te tiene que gustar la vida de pueblo".
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