LEGO Smart Brick hace que el clásico bloque de construcción sea interactivo por primera vez

juguete inteligente
Dennis L.
(Imagen del símbolo AI). Un ladrillo transparente de 2x4 parece pasar desapercibido, pero en su interior hay pequeños componentes electrónicos. El LEGO Smart Brick representa un intento de vincular la luz y el sonido directamente con las actividades de construcción. Lo que importa es con qué precisión se detectan el movimiento y la proximidad sin una pantalla.
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- Los bloques de construcción reaccionan sonido y Luz en movimiento
- Sin contacto etiquetas efectos de control sin Pantalla
- A asico en la piedra hace Actualizaciones posible en el juego
Un nuevo bloque de construcción pretende hacer que la construcción sea más interactiva sin necesidad de una pantalla. En el centro hay una piedra electrónica compacta que pretende derivar movimientos y contexto del modelo. Para lograrlo, los sensores, la radio y la gestión de energía deben trabajar juntos en muy poco volumen. Que la tecnología expanda la construcción libre o la pase desapercibida depende de detalles como la latencia, la robustez y el escalado.
Los juegos de construcción se consideran un excelente ejemplo de juego analógico porque la forma, la fricción, las tolerancias y el manejo se notan inmediatamente y no requieren una pantalla. Al mismo tiempo, en los últimos años se ha desarrollado una disciplina separada que ve los objetos físicos como interfaces de usuario. Los objetos cotidianos están equipados con sensores, lógica informática y canales de retroalimentación como luz o sonido, convirtiendo un objeto pasivo en un sistema reactivo. Lo crucial es que la interacción no se produzca a través de menús, sino a través del movimiento, la disposición, la presión o la proximidad. Esto crea una retroalimentación para los niños que está vinculada a causa y efecto y puede integrarse en el juego libre. Sin embargo, esto es técnicamente exigente porque los componentes tienen que ser pequeños, robustos, seguros y de bajo mantenimiento y aun así detectar de forma fiable lo que sucede en la habitación.
En el caso de los bloques de terminales clásicos, la mecánica se ha diseñado para que sea compatible durante décadas. La electrónica no debe dominar el principio de construcción; debe estar subordinado y aun así emitir señales precisas. Un problema clave es determinar el contexto: una piedra debe distinguir si ha sido rotada, sacudida o trasladada a otro modelo, sin necesidad de cámara. Un segundo obstáculo es la identificación de componentes, para los cuales las tecnologías sin contacto como NFC son adecuadas porque funcionan en el rango de centímetros y permiten marcadores pasivos. A esto se suma el suministro de energía, ya que las pilas de botón reemplazables supondrían un riesgo para la seguridad en la habitación de los niños. Por eso son cada vez más importantes los conceptos inalámbricos que cargan las baterías por inducción y minimizan el acceso a tornillos o trampillas.
De la pieza del juego a la interfaz
Con el LEGO Smart Brick, ahora está pasando a primer plano un concepto que comprime estos desafíos en el formato estándar de un ladrillo de 2x4. El ladrillo forma parte del sistema Smart Play, que el fabricante posiciona como una extensión interactiva de la construcción habitual. El anuncio oficial del programa SMART Play habla de un LEGO Smart Brick con cargador, que se entrega en juegos especiales junto con minifiguras SMART y etiquetas SMART y puede activar luces y sonidos. La idea es deliberadamente permanecer libre de pantallas para que la información provenga del diseño mismo y no de una pantalla. Para empezar, se mencionan tres conjuntos de construcción temáticos, para los cuales se han publicado cantidades, información sobre precios y un inicio de ventas el 1 de marzo de 2026. Desde un punto de vista técnico, lo que es especialmente destacable es que la interactividad no debe realizarse a través de un dispositivo de control externo, sino a través de la propia piedra.
Tecnología en el Ladrillo: radio, energía y retroalimentación
Para que un solo bloque funcione como módulo autónomo, necesita al menos un núcleo informático, memoria, administración de energía y múltiples rutas de sensores. El fabricante describe el desarrollo del chip como un desarrollo interno y enfatiza un ASIC hecho a medida que debería ser más pequeño que un solo perno. Para interactuar con los accesorios se necesitan identificadores que puedan ubicarse en etiquetas o figuras SMART y que puedan ser leídos por el ladrillo que se encuentra en las inmediaciones. En sistemas similares, un enlace de radio en malla, como Bluetooth Mesh, se utiliza a menudo para la comunicación entre varios componentes activos porque una red de nodos ofrece rutas cortas y confiabilidad. También se puede encontrar una relevancia práctica en la vida cotidiana de las redes de radio que utilizan Bluetooth Mesh como base para la comunicación directa de dispositivos. Si el ladrillo implementa dicha topología y cómo exactamente determina en última instancia la latencia, la sincronicidad de la luz y el sonido y la escalabilidad en modelos más grandes.
- Una estructura LED como canal de retorno para que los estados se hagan visibles
- Un mini altavoz para sonidos y señales acústicas.
- Detección de movimiento mediante sensor de aceleración y cambios de posición
- Reconocimiento sin contacto de etiquetas SMART en distancias de radio cortas
- Transferencia de energía mediante carga inalámbrica para evitar compartimentos de batería abiertos
- Actualización de firmware para poder ampliar funciones posteriormente
Lo que también es emocionante es cómo se genera el sonido en un volumen tan pequeño sin que cada escena necesite sus propios archivos de audio. El fabricante describe un paisaje sonoro sintético en el que los sonidos básicos se varían paramétricamente para producir muchos resultados. Este enfoque reduce los requisitos de memoria y permite vincular el tono, la amplitud y el ritmo con movimientos, como la rotación o el frenado brusco. Una mirada entre bastidores en la descripción del desarrollo del sistema SMART Play proporciona detalles sobre la creación del sistema y deja claro que el hardware y el diseño de interacción se pensaron juntos. Esto es relevante para la práctica de la ingeniería, porque cuando se trata de juguetes, lo que cuenta no es sólo la función, sino también la tolerancia a fallos: un ladrillo debe reaccionar consistentemente en estructuras confusas y no debe provocar efectos inverosímiles en caso de impactos aleatorios.
Robustez y protección de datos en la vida cotidiana
Tan pronto como un juguete contiene interfaces de radio y microelectrónica, surgen preguntas sobre seguridad, privacidad y estabilidad a largo plazo. Incluso si el LEGO Smart Brick se describe como un núcleo que se puede utilizar fuera de línea, la superficie de ataque a través del acoplamiento inalámbrico sigue estando fundamentalmente presente, ya que cada protocolo intercambia estados y, por lo tanto, también podría procesar paquetes incorrectos. En la práctica, una clara limitación del alcance, una fuerte autenticación entre componentes y una ruta de actualización que sólo acepta ayuda de software firmada. Al mismo tiempo, el sistema debe sobrevivir mecánicamente: los golpes, la saliva, el polvo y los productos de limpieza afectan las juntas y los contactos durante años. Otro problema es la energía, ya que las baterías recargables envejecen y pierden capacidad, lo que requiere estrategias de carga y gestión de la temperatura. Esto se puede clasificar fácilmente basándose en los conceptos básicos de la carga inalámbrica, en la que el acoplamiento entre el transmisor y el receptor determina la eficiencia y la calefacción y, con ello, también los tiempos de carga en la vida cotidiana.
Perspectivas sobre el aprendizaje, la creatividad y los estándares
Para la construcción en sí, el paso hacia los ladrillos interactivos podría significar un cambio en la gramática creativa. Si un ladrillo puede almacenar estados y reaccionar a secuencias, surgen nuevas mecánicas, como juegos de rol basados en reglas, tareas de medición o proyectos de construcción colaborativos en los que varios jugadores controlan diferentes partes de un modelo. Al mismo tiempo, no está claro cuán amplia será la compatibilidad: un sistema que solo funciona en conjuntos especiales sigue siendo una herramienta de nicho, mientras que un ecosistema modular puede establecer rápidamente estándares para marcadores, radio y acoplamiento de energía. Desde la perspectiva de la investigación del aprendizaje, los juguetes interactivos son particularmente valiosos cuando la retroalimentación no sólo proporciona efectos, sino que también hace que las hipótesis sean comprobables, por ejemplo cuando un edificio reacciona a la estabilidad o a secuencias de movimiento definidas. Lo que será crucial para padres y educadores será si la tecnología permanece en un segundo plano y la construcción sigue siendo el centro de atención, o si los desencadenantes predefinidos limitan la experimentación abierta.
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