El bucle perverso de la economía del fuego

El bucle perverso de la economía del fuego


La UME combate el incendio forestal en Ribas de Sil, que también incluye a Quiroga. Es afectado Trigo Eliseo | Hiedra

Los expertos coinciden en que algunos de los fondos públicos invertidos en la extinción deben ser desviados para mejorar el manejo y manejo forestal, una forma mucho más efectiva de evitar que los incendios se propaguen cada verano.

11/09/2021 . Actualizado a las 12:55 PM.

En la comunidad Bloqueado, al norte de la provincia de Lugo, apenas hay incendios. Es quizás uno de los mejores ejemplos de gestión y ordenación forestal en la comunidad gallega. Las llamas reaparecieron violentamente este verano en Ribas de Sil y también en el resto de España, como Málaga, donde incluso un joven bombero almeriense, de apenas 44 años, fue asesinado de nuevo. Y el debate vuelve a estar sobre la mesa. ¿Es necesario disponer cada año de enormes recursos económicos, humanos y materiales para apagar el fuego? La respuesta es compleja porque el sentido común, la perspectiva de mediano y largo plazo, aconseja un cambio de rumbo: la realineación paulatina de estos fondos para mejorar la rentabilidad de un bosque abandonado. Y en Galicia eso afecta aproximadamente a nada más y nada menos que a un tercio de su superficie forestal. Sin embargo, los gobiernos que en general abrazan este objetivo están acosados ​​por el miedo: que una ola devastadora de incendios como la que azotó Galicia en 2006 o 2017 los golpee con recursos insuficientes. La teoría es una cosa y la práctica es otra muy distinta. Las disputas por la propiedad, la necesidad de obtener agricultura y ganadería a expensas del silvicultor y una estructura de propiedad de pequeños propietarios (que hace que la agricultura sea difícil de obtener beneficios) son problemas tan complejos y arraigados que las cosas cambian repentinamente. El diagnóstico se hace desde hace mucho tiempo en Galicia.

La verdad es que esto no es un problema gallego. El país en su conjunto gasta enormes sumas de dinero cada año en la lucha contra los incendios forestales, pero los expertos creen que debería reorientar esa inversión y destinar más recursos a una mejor gestión para prevenir y reducir los costos de extinción.WWF España, advierte en su último informe anual sobre incendios que España es el país que más dinero está invirtiendo en extinción en el mundo. Según datos del Ministerio de Ecología y Desafío Demográfico, la campaña de verano de este año solo asciende a 89 millones de euros, sin contar los costes para los funcionarios, dos tercios del dinero está en la extinción de incendios, mientras que hay una falta de inversión en forestal, es el administrador el Asociación Nacional de Empresas Forestales (Asemfo), Arancha López de Sancho, y su presidente, Miguel ngel Duralde. Esta gestión no solo aporta un valor añadido a la sociedad, sino que también ayuda a afrontar mejor el riesgo de accidentes, que es un fenómeno traumático tanto para los seres humanos como para la biodiversidad.

De hecho, el 60% del importe gastado en esta materia se convierte en la creación de mano de obra directa para el mantenimiento de un medio, el bosque, en el que cada hectárea aporta un valor de 649 euros anuales debido a los servicios ecosistémicos que presta la sociedad. Según los expertos, como toda infraestructura, los bosques, como cualquier infraestructura, requieren una inversión constante para mantenerlos, mantenerlos y mejorarlos, y reducirlos significa aumentar las amenazas, comenzando por los incendios, que finalmente cuestan más dinero. Unidad de Protección contra Incendios Forestales (UDIF) de Murcia, Manuel Pez, quien afirmó que la intervención de una brigada de tierra, un equipo de bomberos y una brigada de helicópteros con un helicóptero medio puede tener un coste inicial de 2.400 euros la hora.


Elena Resanes

Elena Resanes

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