«El tráfico daña el puente de Alcántara no solo por su peso»

«El tráfico daña el puente de Alcántara no solo por su peso»

Seguro que nadie en España conoce más el nuevo puente de Alcántara que Ramón Sánchez de León, el ingeniero civil, de canales y portuarios que firmó la propuesta ganadora entre los 27 de diferentes países que presentaron el concurso. De ideas anunciadas por la Junta de Extremadura . «Es una gran responsabilidad haber diseñado este viaducto», resume el técnico, consciente del episodio del jueves de la semana pasada en la noche, cuando un vehículo, presuntamente un camión que intentaba dar la vuelta, dañó el parapeto del monumento que había sido terminado. construida en el 106 d.C. Cuando se haga realidad la infraestructura que diseñó el ingeniero -lo cual no ocurrirá antes de la primavera de 2024, ya que el proyecto aún no ha sido adjudicado y su plazo de ejecución es de 27 meses-, este tipo de asalto a la propiedad formará parte del pasado. Y entonces el nuevo viaducto comenzará a escribir su historia, el que liberará al monumento romano del tráfico que lo castiga cada día.

“No es solo el peso”, dice el ingeniero de Studio AIA cuando se le pregunta qué significa que el puente tenga que soportar el paso de coches, motos, furgonetas y camiones. “El peso duele, pero no tanto comparado con la masa del puente, que es muy grande”, explica Sánchez de León, que cita otros problemas. «Se ve muy afectado por las vibraciones, que son mayores por la irregularidad del pavimento del monumento. Y también existe otro riesgo real tanto a largo como a corto plazo, que son los impactos contra sus elementos.

Una imagen impactante

Efectivamente, le sorprende ver pasar camiones por tan preciado monumento, así como a otros profesionales cuya labor está relacionada con el patrimonio, un ámbito en el que José María Álvarez, exdirector del Museo Nacional de Arte Romano de Mérida, es un experto. . . “El puente ha experimentado más tráfico del que debiera, especialmente de camiones grandes”, considera el arqueólogo y académico a tiempo completo de la RAEX (Real Academia de las Artes y las Letras de Extremadura). «Soy partidario de retirarme ahora, para evitar riesgos y disfrutar en mejores condiciones de una maravilla que debe ser declarada Patrimonio de la Humanidad sí o sí», propone el experto, que cree que «aunque no se caiga porque los camiones cruzan Necesita un descanso ahora.

Cita como ejemplo el puente romano de Mérida, construido en el siglo I a.C. y que fue transitado hasta 1991 (su reemplazo, el Lusitania, fue inaugurado en diciembre de ese año). “Es un lugar por el que mucha gente camina todos los días”, dice Álvarez, quien cree que “hoy sería impensable ver autos cerca de este monumento”.

Puente romano de Mérida, peatonal desde diciembre de 1991, cuando se inauguró la Lusitania. /

HOY DIA

También en Toledo, donde tiene su sede el Estudio AIA, hay espejos en los que Alcántara podría mirarse a sí mismo. «El puente San Martín, del siglo XIII y que era uno de los principales accesos a la ciudad, dejó de circular en 1976, y hoy es una joya», apunta Ramón Sánchez de León, cuya empresa también diseñó el puente real de Badajoz, un tipo de viaducto poco probable que se parezca al diseñado para Alcántara. “Diseñar un puente que se colocará junto al puente romano de Alcántara es una responsabilidad, porque la obra también estará en el centro de toda España”, anticipa el ingeniero.

«Uno de los puntos de partida en el diseño del nuevo viaducto fue que no le quitó el protagonismo a los romanos», explica el autor del proyecto, que también prefirió «evitar tipos muy innovadores, como los atirantados o suspendidos estructuras. “Se decantaron por el arco”, en homenaje a los romanos, y porque así es como ponemos en diálogo el nuevo viaducto con el monumental, aunque nuestro proyecto propone un arco en clave moderna, con una envergadura mucho mayor, precisamente 180 metros «.

“Además, de ancho, es una solución adecuada para los valles del Tajo y Almonte, que por sus características naturales son en realidad una muestra de puentes en arco”. “También fue un desafío elegir los materiales”, concluye Sánchez de León. Teníamos dos opciones: hormigón o acero. Creemos que el hormigón ya lo suministra la presa José María de Oriol y optamos por el acero, que es más ligero y va muy bien con las pizarras oxidadas que rodean el puente romano.


Elena Resanes

Elena Resanes

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