“Si hubiera más casas vendría más gente”

Presidiendo un alcor en medio de los campos de Castilla, imperial, despliega Urueña (Valladolid) sus murallas de piedra en todo su esplendor, pero su secreto, su autenticidad, radica intramuros, donde tiene lugar un hecho único. Pese a tener solo 200 habitantes, según el INE, tiene diez librerías, cuatro museos y cinco bares-restaurantes, tres abiertos hoy, un jueves lluvioso y frío, previo a día de nevada. "Dime tú qué pueblo pequeño puede presumir de tener tres sitios abiertos para comer un día de diario de invierno", inquiere Jesús Martínez, librero madrileño y amante de la ornitología que quedó prendado del pueblo hace 34 años un día que se perdió camino de observar aves en las Lagunas de Villafáfila.
Le gustó tanto que montó aquí la primera librería del pueblo. Miguel Delibes pasó un día por allí, recuerda, y le dijo que si "estaba loco". El tiempo, sin embargo, le dio la razón. Gracias a un proyecto de la Junta de Castilla y León, Urueña, en la que doña Sancha, hermana de Alfonso VII puso sus ojos en el siglo XII y promovió amurallarla, tiene diez librerías. Y a todas les va bien. "La prueba de ello es que no se cierra ninguna. Viene tanto turismo que hay negocio para todos", afirma Jesús sobre la llamada Villa del Libro. Su local, especializado precisamente en el paisano Delibes y en pájaros, se llama Alcaraván y en él se venden también productos gastronómicos de la zona.
Urueña, Valladolid, la ciudad con más librerías que bares. / José Luis Roca
"El pueblo es precioso la verdad, acabamos de estar en el museo de instrumentos musicales [el museo de música tradicional Luis Delgado, que atesora 500 instrumentos] y es precioso", dice Maribel, guía turística de un autobús lleno de malagueños que están pasando unos días en Castilla. Hoy era Urueña y a pesar de la lluvia se les puede ver sentados en las paredes por todas partes, vigilados de cerca por ellos. una bandada de gatos que camina por las calles de piedra de la ciudad.
Casi 100.000 turistas al año
El año pasado Urueña recibió casi 100.000 turistas, según una aplicación de Telefónica que proporciona datos al ayuntamiento. Es una cifra récord. Y a más turistas, más negocio, algo clave para fijar población. Mientras el resto de los pueblos de la mancomunidad de la comarca han perdido habitantes, Urueña los ha ganado: de 188 en 2016 ha pasado a tener 200 de 2025.
Víctor López-Bachiller, en Páramo, la librería que regenta en Urueña. / José Luis Roca
"Las librerías se han asentado en el pueblo. Hay un matrimonio que acaba de coger uno de los tres locales que teníamos vacíos. El turismo hace que haya vida, que haya gente en el pueblo", señala el alcalde, Francisco Rodríguez San José, sobre el crecimiento que tiene todavía el sector del libro en la localidad, capital casi cultural de la provincia. Normalmente en las casas consistoriales suele haber libros de registros y si acaso la Constitución. En el despacho del alcalde de Urueña, sin embargo, hay cientos de libros, entre ellos enciclopedias y también novelas, desplegadas por una estantería que cubre toda la pared. "Nos los van cediendo".
Un turista en una de las puertas de la Muralla de Urueña en Valladolid. / José Luis Roca
"Por ahora tenemos la escuela abierta, tiene tres niños, es el mínimo que exige la Junta, aunque no sabemos cuánto durará", presume el alcalde sobre un hito en esta rara avis de la España vacía que aguanta los azotes del olvido, pero que, paradójicamente tiene un problema para seguir creciendo. "Hay un grave problema de vivienda. El ayuntamiento tiene tres casas y las tiene alquiladas. Hay muchas casas vacías, pero no se alquilan", comenta sobre un mal que ocurre en lugares castellanos con potencial.
"Si hubiera casas libres seríamos muchos más. Hay mucha gente interesada en venirse a vivir aquí"
Los paisanos por estas latitudes son reacios a alquilar a desconocidos y en muchos casos los herederos quieren mantener las casas, por si sus hijos, en algún momento, recuperan la tradición de venir. Las pocas que han salido a la venta ha sido por precios "desorbitados", señalan los vecinos, que en invierno no son más de cien viviendo en el pueblo.
"Si hubiera casas libres seríamos muchos más. Hay mucha gente interesada en venirse a vivir aquí", dice Luis Antonio, que regenta un bar de la plaza reconocido con un Solete de la Guía Repsol y que esta mañana se ha hinchado a servir sustanciosos caldos de cocido a los malagueños por 1,60 euros. "Cada vez es más complicado conseguir trabajadores", asegura el dueño del negocio, en el que en temporada alta trabajan hasta seis personas y que tiene un menú de fin de semana de comida casera a 21 euros.
Tamara y Fidel regentan una librería en Urueña especializada en periodismo y fotografía. / José Luis Roca
Lourdes, licenciada en Bellas Artes, cogió el alquiler de una de las librerías hace cuatro años y medio. Vende sobre todo libros de segunda mano y duerme en el altillo de arriba. "Estoy muy contenta, y es verdad que lo peor es el tema de la vivienda, que no hay", señala la mujer, que dice que vende mucho libro antiguo de Física y Química, Medicina y Filosofía. Víctor, publicista de Barcelona, regenta la librería Páramo, un precioso establecimiento especializado también en libros de segunda mano que es también un museo vivo de máquinas de escribir antiguas.
"Es una pena el tema de la vivienda, porque el pueblo tiene mucho potencial; para abrir una tienda de productos de alimentación, por ejemplo", dice el comerciante, que cogió el negocio hace más de 15 años. "Mi padre era de aquí", explica para añadir que le va "muy bien" [muchas de las librerías venden mucho por Internet].
Vista panorámica de Urueña, la ciudad del libro de Castilla y León. / José Luis Roca
Lo cierto es que no les falta ningún servicio. El consultorio médico y la farmacia abren dos días por semana, y cada siete días viene la furgoneta ambulante del pescadero y del carnicero. El panadero también se desplaza en su vehículo hasta la villa todos los días y viene una mañana a la semana el cajeromóvil.
"Hasta hace un año no hemos tenido fibra y tenemos un problema de transporte público", lamenta la periodista Támara Crespo, que junto con su compañero, el fotoperiodista Fidel Paso, regenta otra preciosa librería especializada precisamente en sus profesiones: Primera plana. "Estamos desde 2010 y aquí seguimos. Somos la resistencia. Más constantes que el número PI".
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