Sánchez refuerza el control territorial y convierte el ciclo electoral de 2026 en un referéndum interno

El ciclo electoral de elecciones autonómicas que, tras Extremadura, continuará durante el primer semestre de 2026 en Aragón, Castilla y León y Andalucía será una prueba de fuego para la estrategia de Pedro Sánchez de apostar por ministros-candidatos e incrementar el control territorial de las federaciones. En el caso de Aragón, al promover a una candidata afín, Pilar Alegría, en un feudo que había sido crítico con sus gestión. En Andalucía, al impulsar como secretaria general y candidata a quien es vicepresidenta primera, pero también número dos de Ferraz, María Jesús Montero. El precedente de la dimisión de Miguel Ángel Gallardo en Extremadura por la debacle electoral eleva la presión si se mantiene la tendencia y hace que este ciclo electoral sea también un plebiscito interno sobre Sánchez al frente de la secretaría general y su núcleo duro.
Si Ferraz ha blindado con afines federaciones clave con perfiles de confianza, las urnas examinarán el denominado sanchismo dentre de un PSOE donde comienza a entreverse “fuego amigo” y a cuestionarse la gestión tras los casos de acoso sexual. En juego está tanto el poder institucional en varias comunidades y la resistencia del Gobierno central como la reordenación del poder interno del PSOE. No en vano, la alternativa impulsada por el exministro Jordi Sevilla con vistas a un hipotético “postsanchismo” se plantea como plazo el verano, después del ciclo electoral, para poner en marcha una corriente interna crítica. Entiende que las elecciones autonómicas van a ir "moviendo el terreno, van a ir cambiando las percepciones, las urgencias" dentro de la organización.
El intento de reducir fracturas y “homologar” el mando autonómico con la línea federal dependerá de los resultados de este ciclo autónomico, como una apuesta de todo o nada. En Castilla y León, además, se mide el éxito de haber forzado desde Ferraz la renuncia de Luis Tudanca, a quien ha sustituido el alcalde de Soria, Carlos Martínez.
El primer gran termómetro será Aragón con las elecciones anticipadas para el próximo 8 de febrero. Un adelanto que ha precipitado la salida de Alegría del Gobierno y reducido su margen para ir levantando una alternativa desde la oposición a Jorge Azcón. Secretaria general del PSOE en Aragón desde enero de 2025, Alegría será la primera ministra-candidata en medir el éxito o fracaso de esta estrategia.
En Andalucía, Montero ha diseñado una Ejecutiva amplia para intentar integrar y coser la organización. Su cita con las urnas en un feudo histórico del PSOE y que aporta casi el 17% del censo total de España es crucial de cara a las opciones en unas generales y su objetivo pasa por erosionar la mayoría absoluta de Juanma Moreno. En términos orgánicos, será clave para dar oxígeno al liderazgo de Sánchez.
Tras el desplome en Extremadura, el listón queda marcado ante un candidato sobre el que la misma noche electoral en Ferraz consideraban su dimisión como única salida. De cara a este ciclo electoral será además difícil que la dirección federal pueda encapsularse de los resultados, después de las maniobras para posicionar a los candidatos.
Autonomía o cohesión
Los socialistas no solo aíslan el resultado en Extremadura de la situación de debilidad por la que pasa el Ejecutivo central, ante los escándalos por presunta corrupción y los casos de acoso sexual en el PSOE, sino también del resto del ciclo electoral. Cada elección es diferente, apuntan, para concluir que “en todas salimos a ganar” y que en cada territorio operan elementos distintos. La única autocrítica pasa por la desmovilización, pese a que a agitar el miedo a la ultraderecha parece una estrategia agotada. Incluso este punto de autocrítica sobre la "mucha abstención", se rebaja con la explicación de que ha habido una “campaña de desinformación y ataques con una incidencia muy importante”.
En la sala de máquina de Ferraz apelan también a sus propias encuestas para señalar como hito que el Gobierno de España esté en una intención cercana al 30% de apoyos después de casi ocho años en La Moncloa, diferenciando los apoyos de Pedro Sánchez de su fuerza en territorios como Extremadura. Además, que señalan como un elemento de desmovilización que por primera vez se haya votado en unas extremeñas sin la urna de las municipales.
Si Ferraz ha implantado un sistema con menos baronías autónomas y más dirección cohesionada, se medirá la fortaleza electoral que conlleva el aumento del control interno. De lo contrario, y como ya sucedió tras las elecciones gallegas de febrero de 2024, las primeras tras las últimas generales, se abrirá el debate sobre las costuras de centralizar el partido.
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