Mañueco y Feijóo celebran una victoria en Castilla y León con más votos y representación que en 2022

El Partido Popular (PP) vuelve a ganar con claridad unas elecciones autonómicas y vuelve a depender de Vox, pero esta vez no puede afearle al PSOE un batacazo. Es, en síntesis, el resumen de la tercera noche electoral de los últimos cuatro meses para los de Alberto Núñez Feijóo, que como ya es habitual siguió el recuento recluido en la planta séptima del 13 de la calle Génova de Madrid en comunicación permanente vía mensajes con Alfonso Fernández Mañueco, con el que como también es tradición pudo compartir una videollamada de felicitación al término del recuento, si bien pasadas las nueve y media de la noche, con el escrutinio al 70%, ya compartieron una primera conversación telefónica.
Poco antes de las once de la noche, desde su Salamanca natal, un eufórico Mañueco compareció entre vítores y aplausos para proclamar que su comunidad tendrá "un gobierno liderado por el Partido Popular para todos, que quede bien claro". Sin apenas menciones a Vox, Mañueco anunció que desde el lunes se pondrá a trabajar para lograrlo, si bien quiso dejar claro su rechazo a cualquier acuerdo con el PSOE. "Con quien no vamos a pactar el gobierno es con el PSOE de Castilla y León. Que quede claro: con el sanchismo es imposible ningún acuerdo de gobernabilidad", sentenció. El presidente de la Junta desde hace siete años diagnosticó tras su segunda victoria electoral (en 2019 llegó al Gobierno con Ciudadanos pese a ganar el PSOE las elecciones) que los ciudadanos de su comunidad "han mostrado el máximo respaldo a nuestro balance de gestión y a nuestro proyecto de futuro".
En un movimiento perfectamente sincronizado, poco después de Mañueco fue el secretario general del PP, Miguel Tellado, quien compareció en Génova para dar una lectura más nacional del resultado. "El PP ha ganado al Partido Socialista una vez más", afirmó el número dos de Feijóo, quien con sorna habló de que eso se ha convertido en una "bonita tradición". Tellado arremetió contra el PSOE por ser, dijo, "una formación cada vez más pequeña, que solo va a las elecciones para ver de cerca cómo quedan el PP y Vox. Y a pesar de todo, los socialistas serán capaces de decir que están contentos son su resultado, contentos con conservar la segunda posición frente a Vox", algo que según dijo es "la mayor prueba de su fracaso". Casi a la vez que Tellado comparecía en Soria con gestos de gran euforia el candidato socialista, Carlos Martínez.
En contra de lo que se pudo llegar a temer en la sala de máquinas del primer partido de la oposición hace un mes, Mañueco revalida la victoria de 2022 y lo hace, incluso, mejorando tanto en porcentaje de votos (cuatro puntos porcentuales más) como en procuradores en las Cortes, donde pasa de 31 a 33 representantes, frente a los comicios de hace cuatro años, entonces adelantados abruptamente y celebrados, por primera vez en la historia de la autonomía, en solitario, sin coincidir con las municipales ni con otras autonómicas. Y en contra de lo que las encuestas internas advertían, según fuentes del PP, el resultado de Vox, siendo el mejor resultado de los de Santiago Abascal en toda su historia, con un escaño más y por encima del 18% de los sufragios, no alcanza las cotas que se llegaron a barajar en Génova.
Según esos datos internos, y siempre según fuentes populares, la extrema derecha llegó a estar más cerca del 25% del voto que del 18% que finalmente ha cosechado. Un descenso que los populares atribuyen en parte a las desavenencias internas en esa formación, centradas en el choque de Abascal con el ex secretario general del partido, Javier Ortega Smith, y en la defenestración del hasta hace poco líder de Vox en Murcia, José Ángel Antelo. Pero sobre todo al voto negativo el pasado 6 de marzo, ya en campaña en Castilla y León, a la investidura de María Guardiola en la Asamblea de Extremadura. Estos datos internos explican sin duda la campaña del PP, la más agresiva contra Vox que se recuerda. Baste como botón de muestra que Feijóo llegó a calificar a los de Abascal como "un partido a la deriva".
La lectura en Génova es positiva y optimista a más no poder. Primero, explican, porque después de cuarenta años gobernando la Junta (ningún partido ha permanecido tanto tiempo en el poder en la democracia, ni siquiera el PSOE en Andalucía) "tiene más desgaste la izquierda"; segundo por la citada bajada sobre las encuestas que advierten en Vox; tercero porque, presumen, "somos el partido que más crece en porcentaje", y cuarto porque "el Partido Popular sigue acumulando victorias electorales sin que el PSOE tenga opción de gobernar en ningún territorio".
En clave de la etapa de Feijóo al frente del partido, que ya cumple cuatro años, los populares de haber ganado todas las noches electorales salvo dos, las catalanas de 2024 que ganó el PSC de Salvador Illa y las vascas del mismo año que ganó el Partido Nacionalista Vasco (PNV). Un recuento que incluye la más amarga de todas esas victorias, la de las elecciones generales de julio de 2023, que no impidieron que Pedro Sánchez siguiera en la Moncloa
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