ELECCIONES EN CASTILLA Y LEÓN

Alfonso Fernández Mañueco necesitó un mes, un interlocutor y once medidas para materializar en el año 2022 el primer pacto de gobierno entre Partido Popular y Vox. Aquel documento recogía propuestas como favorecer el acceso a la vivienda y protegerlas de la ocupación ilegal, defender el futuro del campo frente a la hiperregulación e intereses extranjeros, promover una inmigración ordenada, impulsar políticas de natalidad o revisar los impuestos a la baja. Este viernes 27 de febrero arranca la campaña para las elecciones autonómicas de Castilla y León y sobre el debate nacional está el documento marco que Alberto Núñez Feijóo ha elaborado para posibles pactos entre ambas formaciones. Pero aquí no hay discusión. Todas esas propuestas, y alguna más, ya fueron firmadas por el aspirante a la reelección hace ahora cuatro años. Y eso allana mucho el terreno a unas derechas que, pese a todo, juegan a ser enemigas íntimas.
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[-->Dos millones de castellanos y leoneses están llamados a las urnas el próximo 15 de marzo dentro del ciclo electoral que arrancó en diciembre en Extremadura y continuó Aragón a primeros de este mes de febrero. Aunque, en esta región, la más grande de todo el país, hay dos diferencias respecto al resto de los territorios que resultan clave a la hora de analizar lo que está por suceder. La primera es que nadie ha acogotado a un Gobierno del Partido Popular que sí ha sido capaz de terminar su legislatura, marcada por ese primer entendimiento con Vox y la posterior espantada de la formación dirigida entonces por el ahora disidente Juan García-Gallardo. La segunda es que Vox, hace cuatro años, ya se movía en los niveles de voto alrededor del 17% que hoy dan las encuestas de manera generalizada a los de Carlos Pollán.
]-->El candidato socialista a la junta ejecutiva, Carlos Martínez, durante un acto ayer en Burgos. | MIRIAM CHACÓN Y PEIO GARCÍA <!--]->
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El tercer actor en liza es otro Carlos, de apellido Martínez. El Partido Socialista ha apostado por la figura del alcalde de Soria para tratar de recuperar el impulso que en 2019 les permitió ganar las elecciones de la mano de Luis Tudanca por primera vez desde tiempos de Demetrio Madrid, allá por 1983. El candidato, autodefinido como "sanchista converso" –apoyó a Susana Díaz en 2017–, ha hecho los deberes durante el último año para dejar de ser el desconocido que, en efecto, era en el resto de provincias que no eran la suya. Un esfuerzo que ha valido la pena, según los datos recabados por el CIS y publicados el pasado 20 de febrero, que daban un empate técnico entre PP y PSOE a tan solo una semana para el inicio de la campaña electoral.
Pueblo a pueblo, voto a voto

La ruralidad es la esencia de una comunidad autónoma que se divide en nueve provincias y 2.248 municipios, un cuarto de cuantos existen en todo el país. Y los partidos saben que van a tener que mancharse las botas de barro para conseguir hasta el último voto que pueda resultar decisivo para decantar una balanza que se resiste a vencer hacia ninguno de los dos lados. El Partido Socialista ha puesto a funcionar toda su maquinaría y arropará a Carlos Martínez con presidentes autonómicos, ministros, el expresidente Zapatero y el propio Pedro Sánchez, que ha decidido acompañar al candidato en el inicio de campaña en Burgos y le dará su bendición en el cierre del 13 de marzo en Valladolid.
El Partido Popular, por su parte, ha apostado por ejecutar una campaña centrada en el medio rural para contrarrestar el tirón que Vox tiene allá donde no existen semáforos. Alberto Núñez Feijóo ya ha comprometido su presencia con una caravana propia que entroncará en determinadas ocasiones con la de Alfonso Fernández Mañueco, como en el evento más importante programado también en Valladolid el último día hábil para pedir el voto.
Provincias clave
Castilla y León reparte en estas duodécimas elecciones autonómicas un procurador más que en las anteriores. El número de escaños asciende a 82, aunque el peso entre las nueve provincias resulta absolutamente desigual. Cada uno de los territorios cuenta con un mínimo de tres parlamentarios, con uno adicional por cada 45.000 habitantes o fracción superior a 22.500. Esto deja un mapa en el que Valladolid manda como circunscripción que más representantes envía a las Cortes, con un total de 15, seguida de León (13), Burgos (11), Salamanca (10), Palencia, Ávila, Zamora y Segovia (7 cada una) y Soria (5).
En este contexto, los esfuerzos de los partidos se concentran en aquellos territorios donde hay más asientos en liza, relegando a las provincias pequeñas a poco menos que áreas de segunda. El Partido Socialista ganó en el año 2022 en tres de las cuatro circunscripciones más pobladas, como son Valladolid, León y Burgos, a la que sumaron Palencia. El Partido Popular, por su parte, se hizo con la Salamanca natal de Alfonso Fernández Mañueco, así como Ávila, Segovia y Zamora. Soria ¡Ya! consiguió levantar tres escaños al bipartidismo para alzarse como primera fuerza en esta demarcación.
]-->El candidato de Vox a consejero delegado, Carlos Pollán, ayer en León. <!--]->
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Estos resultados dejaron un parlamento de ocho siglas encabezado por los 31 escaños del Partido Popular, los 28 del Partido Socialista, 11 de Vox, tres para UPL y otros tres para Soria ¡Ya!, y uno para Podemos-Izquierda Unida-Alianza Verde, Ciudadanos y Por Ávila.
La incógnita ahora es comprobar si el que ha sido alcalde de Soria durante los últimos cinco mandatos tiene tirón suficiente frente al localismo de Soria ¡Ya! para revertir esa situación y lograr imponerse en su circunscripción para acercar al Partido Socialista a la victoria. De acuerdo con las estimaciones realizadas por el CIS, esta situación sí que podría darse, teniendo en cuenta que las opciones de los periféricos se reducen a la obtención de un único escaño.
Una tiranía electoral que ya dura 39 años

El Partido Popular se defiende con puño de hierro en las urnas y ni tan siquiera la victoria de Luis Tudanca hace siete años impidió a Alfonso Fernández Mañueco hacerse con el Gobierno de la Junta de Castilla y León. Si los sondeos sociológicos aciertan, la formación de centroderecha logrará llegar a las cuatro décadas ininterrumpidas en la Presidencia de la comunidad, aunque desde el Partido Socialista advierten que sus encuestas particulares harían tambalear las aspiraciones de sus rivales e invitarían a la esperanza de un cambio de ciclo.
La campaña arranca con el bipartidismo crecido, la ultraderecha contenida, los localismos en retirada y la izquierda a la izquierda del PSOE condenada a la irrelevancia. El tablero de juego de Castilla y León es incomparable al de Extremadura o Aragón, pero un resultado positivo para las derechas supondrá, sin ninguna duda, el punto de inflexión que Partido Popular y Vox necesitan para avanzar en sus acuerdos de gobierno. Y solo un inédito Carlos Martínez podría evitarlo.
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