Ayuso acerca su discurso al de Vox: nacionalizaciones, guerra cultural, religión

En su permanente pulso con el Gobierno, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha apuntado esta semana a los procesos de regularización y de nacionalización de extranjeros y sus efectos sobre el censo electoral. No era la primera vez. Ya a finales de enero, cuando se anunció el proceso por el que se regularizará a extranjeros llegados a España antes del pasado 31 de diciembre que pudieran acreditar cinco meses de residencia en el país, aseguró que era "una trampa" que puede alterar el censo. Pero esta semana ha vuelto sobre ello con especial énfasis.
El miércoles, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno regional, celebrado en Tres Cantos en lugar de en la Real Casa de Correos, empezaba su comparecencia con el asunto. En ella se refirió no solo a las regularizaciones, que frente al medio millón de personas a las que estima el Gobierno que alcanzaría, Ayuso eleva hasta 850.000, basándose en un informe de Funcas, el centro de estudios de las cajas de ahorro, sino también a las nacionalizaciones de descendientes de exiliados de la Guerra Civil contempladas en la Ley de Memoria Democrática. "Calculamos que más de medio millón de personas de manera directa vendrían a los censos de la Comunidad de Madrid. Esto inflaría los censos en la Comunidad de Madrid directamente en un 10%, hablaríamos de la alteración del reparto de hasta diez escaños en las elecciones autonómicas", lanzaba.
Al mismo tiempo, insistía, estos procesos van a "reventar" los servicios públicos. Dos días antes había dicho lo mismo con mayor dureza incluso en su intervención durante una reunión de la Junta Directiva del PP de Madrid, excepcionalmente emitida en abierto. "Un efecto llamada para reventarlo todo", declaró entonces. "Vamos a decir nombre a nombre, número a número, cuántas personas están ahora mismo en los servicios públicos de la Comunidad de Madrid, porque el Gobierno lo que está pretendiendo es reventarlos".
Las palabras de la presidenta madrileña, reforzadas por declaraciones en el mismo sentido del portavoz popular en la Asamblea de Madrid, Carlos Díaz-Pache, se acercan al marco ideológico de Vox en materia migratoria. La formación de ultraderecha lleva meses señalando a la "inmigración masiva" como responsable de "colapsar" la sanidad, los servicios, el transporte público y, con especial énfasis en las últimas semanas, la vivienda. Y acusa a la presidenta madrileña de "arrastrarse tras las encuestas".
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, en el último pleno de la Asamblea de Madrid el pasado jueves. / Jesús Hellín - Europa Press
No es el único asunto en el que Ayuso viene afilando su perfil más a la derecha. El mismo miércoles en que denunciaba que se infla el censo se publicaba una entrevista con ella en OK Diario en la que enfatizaba su defensa de la conquista de América. "Abusos, especialmente los que se cometían contra la propia población autóctona por parte de todas las poblaciones aztecas y mayas, que entendían, entre otras cosas, los sacrificios como parte de los rituales", señalaba. "Y llegamos los de la Cruz y pusimos un nuevo orden y sobre todo una forma de entender que la vida es sagrada y que evidentemente había que civilizar y trasladarle al Nuevo Mundo una forma diferente de vivir. Y es de lo que yo creo que estoy muy orgullosa y he reivindicado siempre. España a lo largo de los siglos ha sido la nación que ha entendido el mestizaje como parte de su gran obra".
No era un giro en su discurso, es una postura que ha venido manteniendo. Pero venía apenas horas después de que el Rey admitiera "abusos" y "controversias éticas" en aquel proceso histórico, en una conversación con el embajador de México en España durante una visita a una exposición en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid en la que también aludía a las Leyes de Indias y a conocer la situación "en su justo contexto, no con excesivo presentismo moral". Ayuso, en cualquier caso, evitaba polemizar con Felipe VI, tanto en la propia entrevista como en declaraciones posteriores en las que pedía "dejar en paz al Rey" y "dejar de retorcer el pasado con las gafas populistas del presente".
En la misma entrevista, la presidenta madrileña se declaraba católica sin ambages. Son las alusiones a la tradición católica cada vez más frecuentes en sus intervenciones, en su agenda y en sus redes sociales. Y se suma a ello su marcada oposición a elaborar un registro de médicos objetores al aborto en uno de los choques más enconados que le enfrentan al Gobierno central.
Son cuestiones que conectan con el electorado más conservador en un momento en que Vox se afana en crecer en Madrid en el cinturón sur y eleva el tono populista. Aunque la presidenta madrileña se acerca particularmente en materia migratoria al discurso de los de Abascal, se esfuerza en hacerlo pasar como propio y evidenciar distancia entre ambas siglas, un empeño, por otra parte, que es mutuo. Desde hace tiempo Ayuso denuncia que la formación "trabaja sin descanso" para Pedro Sánchez y la identifica con la "ultraizquierda". Este mismo jueves, en el cara a cara que semanalmente mantiene con la portavoz de Vox en la Asamblea de Madrid, Isabel Pérez Moñino, durante la sesión de control, volvía sobre ello: "Vox cada vez está más alejada del liberalismo y de la libertad y compartiendo más que nunca el autoritarismo de la izquierda. Promueven más Estado, más proteccionismo, más intervencionismo, y no funciona".
La portavoz de Vox en el Parlamento de Madrid, Isabel Pérez Moñino. / Javier Lizón - EFE
En el trasfondo está la pugna electoral entre ambas formaciones. Hasta ahora, el perfil 'antiSánchez' de Ayuso ha contenido el crecimiento que Vox ha experimentado en otros territorios. Pero ha llegado el momento de activar el modo electoral de cara a 2027. La presidenta madrileña lo hizo el pasado lunes ante la Junta Directiva del PP de Madrid cuando llamaba a sus compañeros a "cuidar" la mayoría absoluta. "Tenemos que darnos cuenta de que no todo el mundo la tiene", apuntaba.
La última encuesta publicada, dada a conocer esta semana por Telemadrid, daba a Ayuso una horquilla de entre 73 y 74 escaños del total de 143 hasta los que crecerá la Asamblea como consecuencia del aumento de población, una cuestión que se contempla en el Estatuto de Autonomía. Supondría no necesitar a Vox, que subiría hasta los 16 o 17 diputados, aunque seguiría como cuarta fuerza. Pero lo dijo Ayuso el lunes: "La mayoría absoluta se defiende cada día y se puede perder. No tenemos derecho a despistarnos con cualquier frivolidad, a pensar que un resultado como el que tenemos se hereda así porque sí".
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