IU aspira a ganar el voto de un Podemos colapsado

La fractura en la izquierda amenaza la continuidad de la izquierda alternativa en Castilla y León. La coalición de Podemos e IU obtuvo en 2022 un parlamentario por Valladolid que ahora está en duda. El divorcio para las elecciones del 15 de marzo abre la pugna entre ambas fuerzas, que mantienen su disputa por preservar ese escaño en liza. La existencia de dos papeletas a la izquierda del PSOE y la dispersión del voto en nueve provincias complica aún más la opción de lograr representación.
El escenario guarda ciertas similitudes con las elecciones de Aragón, donde Podemos e IU tampoco lograron un acuerdo para una lista unitaria. En aquella ocasión, como en esta, el problema estuvo en quién lideraba la candidatura. El precedente aragonés dejó a Podemos fuera del arco parlamentario con el 0,9% del voto, pese al despliegue de la dirección estatal y la amplia presencia de exministras y Pablo Iglesias, que irrumpió en un mitin, pero nada bastó para levantar el pobre resultado. Izquierda Unida, en coalición con Movimiento Sumar, logró mantener su único escaño.
Las últimas encuestas sobre Castilla y León también arrojan unas pobres expectativas electorales para los morados, a quien los sondeos no dan ningún voto. A la coalición de IU-Movimiento Sumar otorgan entre cero y uno, con el diputado por Valladolid en liza. En esta coalición son conscientes de la debilidad de Podemos, y aspiran a capitalizar el "voto útil" a la izquierda del PSOE. Una de sus principales bazas de la campaña es precisamente esa: que la debacle de los morados les dibuje como la única papeleta más allá del PSOE capaz de lograr representación. Un tesis, admiten, abonada por el precedente aragonés, donde los morados se derrumbaron mientras IU se mantuvo.
También confían por verse impulsados por el lanzamiento de la nueva alianza de izquierdas, que consideran un revulsivo en el electorado progresista. Así, contarán durante la campaña con dirigentes nacionales y ministros. Se espera que Yolanda Díaz acuda a algún acto, aunque aún sin fecha prevista, y el mitin central tendrá lugar el 7 de marzo, y contará con el líder de IU, Antonio Maíllo, la de Movimiento Sumar, Lara Hernández y la ministra de Juventud confirmada, Sira Rego.
No obstante, tratarán de poner el foco en Castilla y León. El candidato, Juan Gascón, es profesor en un centro público de la región, y tratará de centrarse en los problemas territoriales. Así, abogarán por "hablarle a quien ha decidido vivir y trabajar aquí", frente a Podemos, cuyo candidato, Miguel Ángel Llamas, trabaja en Madrid. Un "problema" que, consideran, ya vivieron en la anterior legislatura con el procurador morado, Pablo Fernández, que desarrollaba parte de su actividad en la capital.
IU exhibirá músculo territorial frente a un Podemos sin apenas tiene raigambre en el territorio. IU cuenta con seis diputados provinciales y más de 120 concejales en la región, de los que cuarentena son de la provincia de Valladolid, la que reparte más escaños. Tienen la alcaldía de Zamora y gobiernan en municipios destacados como Aranda o Miranda, en coalición con los morados. En el ayuntamiento de Valladolid, IU-Sumar tienen dos concejales de la plataforma Toma la Palabra, además de estar en gobiernos municipales como La Zarza, Castronuño y Pisuerga.
Podemos, cuesta arriba

Podemos tratará de defender su diputado, aunque son plenamente conscientes de las dificultades que entraña la misión. La dirección nacional del partido arropará al candidato, y ya la semana pasada acudieron a una movilización. Durante campaña, sin embargo, la presencia será algo más moderada que en Aragón debido a causas logísticas. La vuelta de la actividad en el Congreso y en el Europarlamento, donde tienen asientos Ione Belarra e Irene Montero, complican las agendas.
El candidato, Miguel Ángel Llamas, es el coordinador autonómico del partido en la región pero un gran desconocido en Castilla y León. Es colaborador de Diario Red, la plataforma de contenidos de Iglesias, y en los últimos días trata de abrirse paso a través de multitud de entrevistas. Una de las figuras que más presencia tendrá en campaña será Pablo Fernández, el único procurador de Podemos en la última legislatura y que lleva en la cámara desde 2015. Ahora compagina sus labores con la secretaría de Organización del partido morado y dará el salto al europarlamento cuando Irene Montero deje su escaño para ser candidata a las generales.
En Aragón los morados fiaron sus resultados al tirón de la marca estatal, aunque en aquella ocasión la estrategia no tuvo éxito. Esta vez, los morados tratarán de sacar pecho de alguno de sus logros legislativos en la última legislatura en la región, cuando Fernández logró que las Cortes aprobaran una ley autonómica de transparencia en la publicidad institucional, la única norma propuesta por la oposición que la cámara regional ha aprobado desde que Gobierna el PP hace 38 años, gracias al apoyo de todos los partidos de la oposición, incluido Vox, y pese al rechazo del PP.
La privatización de la sanidad y el problema con las residencias de mayores, la mayoría en manos privadas o concertadas, será alguno de los asuntos donde Podemos ponga la mirada en un territorio con una población envejecida y problemas de dispersión territorial. El operativo de extinción de incendios, que este verano fue el centro de la polémica por el fuego que arrasó la región, será otro tema recurrente. Además, lanzarán propuestas concretas para tratar de retener a los jóvenes en Castilla y León, como la gratuidad de la universidad pública en el territorio para evitar la emigración juvenil a otras comunidades y fijar población en el territorio.
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