Salieron de Londres tras hacer el Camino de Santiago y ahora viven en una cabaña en León

En el municipio de Arganza, ubicado en la provincia de León, vive una pareja que se cansó de la vida exigente de la ciudad. Por ello, decidieron mudarse cerca de un pueblo abandonado de Castilla y León para poder respirar aire fresco y dejar atrás todas las preocupaciones económicas.
Paola es brasileña, Ricky es italiano y hace 6 años que los dos viven en España. Se mudaron después de realizar juntos el Camino de Santiago y decidir que querían una vida alejada de la ciudad. En ese momento los dos vivían en Londres y compartían piso con otras 5 personas, según cuentan ellos mismos en el canal de Youtube Monxileros.
Un hogar diferente
Cuentan que, desde que vieron El Bierzo, se enamoraron y se instalaron "en una yurta". Las yurtas son viviendas nómadas compuestas por una estructura circular de madera desmontable, cubierta con fieltro y trenzada con cuerdas. Puede montarse y desmontarse fácilmente en poco tiempo, ya que se fabrica con materias primas naturales y renovables, según la Unesco.
Según su propia experiencia, vivir en este tipo de hogar es muy beneficioso. Respecto a la temperatura en invierno, pueden calentarse con madera en cinco minutos. El lado malo es que las paredes son de tela y, cuando llueve, hace mucho ruido. Aun así, consideran que es un hogar muy cómodo y tienen todo lo que necesitan.
Rutinas para sobrevivir
Sus días se basan en trabajar en su autosuficiencia e ir construyendo nuevas mejoras para tener mejor calidad de vida. Su método para conseguir electricidad son los paneles solares. Con ellos, cargan sus móviles, encienden las luces y cargan las baterías que necesitan en su día a día. Su alimentación la gestionan ellos mismo con su huerto y ocasionalmente yendo a algún pueblo cercano a comprar lo que necesitan.
Tienen diversos bidones de agua almacenada de la lluvia que usan para hidratarse, ducharse y regar su huerto diariamente. Para sus necesidades más intimas, tienen un inodoro seco que cubren con serrín, paja y restos vegetales después de cada uso para mejorar su descomposición. También comentan que siempre que visitan a sus amigos aprovechan para cortarse el pelo con máquina y cargar mejor sus teléfonos.
Para ellos ha sido una salvación mudarse lejos de la ciudad, ya que se sentían atrapados. Como dice Paola, en la ciudad se pierde más tiempo en trabajar y moverte que en disfrutar. Dar el paso a depender de ellos mismos ha sido más sencillo de lo que parece, según la pareja. Ellos quieren que más gente les visite para mostrar al mundo que es posible vivir en estas circunstancias tan poco comunes hoy en día.
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