«El 14% de la población activa es pobre»

«El 14% de la población activa es pobre»


F. RICO VALENCIA.

Su mirada está abierta. La palabra le resulta fácil y le da la sensación de estar en paz. Es mayor de lo que parece y está cumpliendo 60 años.

-Cáritas cumple 60 años. ¿Cómo los resumirías?

– El Papa Francisco define a Caritas como la caricia de la Iglesia hacia los más débiles. Caritas es el servicio ordenado y organizado de la caridad, una virtud inherente a la Iglesia. Definiría estos 60 años como una caricia, con lo que significa: acogida, acompañamiento, creatividad, esperanza … En estos 60 años hemos pasado por momentos muy complejos, como la crisis de 2008 y la actual. Y como Iglesia que siempre se ha posicionado o hemos tratado de acompañar a quienes más han sufrido y en situaciones de mayor vulnerabilidad.

-Sin prestar atención al color de piel ni a la religión.

-Sin duda. Para Caritas, una persona que vive la exclusión y la pobreza no es solo un hecho sociológico, sino un lugar donde también encontramos a Dios. Y acompañamos a esta persona, sea quien sea, venga de donde venga y tenga el estado que tiene en todas las dimensiones, porque somos instrumentos del amor de Dios, un amor incondicional, gratuito que no conoce fronteras. No hacemos distinciones.

-En menos de 15 años hemos tenido dos grandes crisis económicas. Cual es peor?

-Este tuvo un matiz diferente al de 2008: fue una crisis que pasó de un día para otro. Ya hemos advertido que la recuperación de la crisis de 2008 en la Comunidad Valenciana ha sido muy lenta. Ha creado una sociedad insegura que llega a fin de mes pero comienza de cero al siguiente. No tienen capacidad para generar ahorros porque viven en trabajos precarios, en empleos informales (la economía sumergida). Caritas advirtió sobre esto en 2019 y puso a seis millones de personas en España viviendo en el ámbito de la sociedad insegura. Y se dijo que si hubiera una crisis similar a la de 2008, estos seis millones de personas entrarían en la esfera de la exclusión.

-Y eso pasó.

-Sí señor. Personas que llegaron a fin de mes pero perdieron su trabajo, que tardaron en cobrar sus beneficios, que trabajaron en empleos informales y que no tenían cobertura de seguro. Y se dieron cuenta de que llegó el final de marzo de 2020 y no tenían absolutamente nada. Además, no había perspectiva.

-¿Cuánta gente pobre vive en Valencia?

-Suponemos que, según la tasa AROPE, alrededor del 30% de la población valenciana vive en la zona de exclusión. Con fuerte exclusión, el 9,5%, último dato de 2019, que sin duda ha aumentado.

-Este 30% es casi un millón y medio de personas.

-Si si si. Es cierto que hay niveles de exclusión: pobreza extrema, realidades invisibles e invisibles, solo en la ciudad de Valencia unas 800 personas duermen en la calle todos los días; Migrantes y refugiados; Mujeres en relación con la prostitución y la trata de personas con fines violentos y con fines de explotación sexual; Personas en una sociedad insegura, así como aquellas que no se han recuperado de la crisis de 2008 …

– La familia estaba ahí como un salvavidas.

-Porque había una estructura familiar muy fuerte. Hoy podemos ver claramente que esta estructura familiar está debilitada. Subrayamos la importancia vital que tiene la familia para una sociedad. Por tanto, las administraciones públicas no solo deben respetarlas, sino también tomar medidas de protección porque son fundamentales.

-Ayudas a los más desfavorecidos con sus ingresos por alquiler, luz o agua. ¿Hubo una avalancha de solicitudes de asistencia?

-Sin duda. Y creo que cuando llegue el frío tendremos más personas en busca de ayuda. Los dos grandes factores de exclusión son el empleo y la vivienda. Las personas necesitan acceso a un trabajo y un trabajo decente. Hace cinco años ocurrió lo que llamamos el trabajador pobre. Lo que solía ser un espacio para la consolidación de derechos ahora es un espacio de vulnerabilidad. El 14% de las personas que trabajan en la Comunidad Valenciana son pobres a pesar de tener un empleo. Vemos la ayuda material no como un propósito, sino como un medio para acompañar a las personas. Lo que distingue a Caritas es siempre la acogida, el acompañamiento, la cercanía. Los 6.000 voluntarios miran a la gente a los ojos y no hay posición de superioridad.

-¿Cuál es el perfil de las personas que visitan Caritas?

– Primero, parejas jóvenes con menores y segundo, mujeres solteras que conviven con sus hijos. Más del 30% de las personas atendidas en la caritas parroquial son menores de edad. Y nos encontramos con la irrupción de un nuevo perfil: los ancianos que viven en una soledad no deseada. La pandemia nos ha mostrado cómo la sociedad trata a nuestros mayores. Además de la ayuda material, necesitan cercanía, apoyo y el sentimiento de ser amados y valorados. Habéis hecho mucho por nuestra sociedad y nuestros menores y nuestros mayores son dos realidades a las que debemos prestar atención.

– ¿Cuál de los servicios que ofreces es más necesario?

– Primero, la recepción, encontrarás una sala donde la gente no se sienta juzgada. En segundo lugar, el costo de mantenimiento de la casa. Y luego pasamos a un segundo nivel, el del empleo. Y una tercera asesoría legal, laboral y legal. Lo que se requiere de Cáritas Parroquiales es ayudar con los trámites administrativos, la brecha digital que ha salido a la luz en la pandemia. Encontramos hechos que llaman la atención y la preocupación como que para comunicarse con la administración hay que hacerlo por medios telemáticos y por tanto, como solicitante de vivienda social o subsidio de alquiler, necesita una firma digital, su dispositivo y sus conocimientos. Hay perfiles de personas más vulnerables a este tipo de ayudas pero que no pueden acceder a ellas debido a la importante brecha digital.

-¿Qué les preguntas a los políticos?

-Que trabajen por el bien común, que dirijan su atención a los más débiles. Pedimos a los gerentes que se coordinen con las instituciones del tercer sector. Durante este tiempo, la armonía y el diálogo son claves. La única salida a esta crisis es sacrificar los intereses personales y partidistas y establecer objetivos comunes, que por el momento son trabajar por el bien común.

-¿Cómo te va con el gobierno valenciano?

-Valor Caritas. Es una relación de trabajo cálida y amistosa. Todo en esta vida es susceptible de mejora. Creemos que el diálogo debe fortalecerse aún más. Insisto en lo anterior: es necesario centrar la atención en las personas que más sufren. La relación entre Caritas y la administración siempre ha sido cordial, pero hay margen de mejora.

-¿Y en cuanto al apoyo económico?

-75% -80% de los ingresos de Caritas son donaciones privadas y solo el 20% subvenciones públicas. Una de las funciones de Cáritas es animar a las personas a tomar conciencia de lo que tienen para compartir de una forma u otra. Estamos muy orgullosos de estos números, porque eso presupone la movilización de un país generoso. Ojalá llegara un día en el que tuviéramos el 100% porque eso significaría que la sociedad está indignada por la realidad del sufrimiento. El viernes realizamos un acto de reconocimiento al tejido empresarial valenciano con la presencia de unas 200 empresas que, en tiempos muy difíciles, pudieron mirar para otro lado pero trabajaron con Cáritas. Valencia es un país generoso y eso hay que valorarlo.


Elena Resanes

Elena Resanes

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