Triste despedida para el peluquero más ardiente: Duelo por Jacinto Rodríguez

Triste despedida para el peluquero más ardiente: Duelo por Jacinto Rodríguez

Los vecinos dicen que la noticia de la muerte del barbero fue un golpe tan grande como la sorpresa. Y lo recuerdan con cariño. “Siempre te amaremos”, reza uno de los carteles que dejaron detrás de la reja en el escaparate del local. Tenía bromas para todos, bromas, comentarios humorísticos y una actitud siempre dispuesta a ayudar. “Cuando llegó una señora cargada de víveres y no se cortó el pelo, fue fácil verla salir a buscar sus maletas”.recuerda a un camarero en la barra, donde “siempre se detenía a tomar un café”.

Jacinto, que había sido miembro de la Legión en su juventud, había decorado su local de la calle Félix Aramburu siguiendo la línea de sus aficiones. El azul del Real Oviedo que siempre lució en su ropa también estaba impreso en las paredes de la casa. Hay otras aficiones en las estanterías. El escudo de armas del Atlético de Madrid, su “segundo equipo”, fotografías de Mick Jagger y Keith Richards, un cuadro de Tino Casal, con quien fue amigo de la infancia e imágenes de la Santina y la Catedral de Oviedo. La banda sonora del barbero fue emitida por las mismas personas que llenaron los huecos de las paredes. El himno del Real Oviedo “Eloise” y las canciones de los “Stones” se escuchaban regularmente desde la acera. Sus clientes lo reconocieron como un “especialista experimentado”, como un trabajador “como la copa de un pino”; pero también como un hombre divertido con el que es fácil hablar. Algo sobre lo que bromeaba el barbero. Desde la calle se puede leer un chiste decorando el escaparate en el que un cliente “en silencio” pregunta por el corte de pelo.

La muerte del barbero tomó por sorpresa a todo el vecindario. La misma mañana de su muerte, estaba hablando con un mesero de un bar cercano, recuerda haberlo visto siempre bueno, conversador, amigable. Dice que esa tarde vio un cartel que lo sorprendió: “Cerramos por motivos personales, perdóname”. Y al día siguiente recibió la noticia con tristeza y confusión. Como tantos otros vecinos y trabajadores de la zona.

Todos lo conocían y lo amaban sin excepción. “No sé cuál era su apellido ni si tenía familia”, dice un asiduo del barrio, “pero era Jacinto, un tío bueno de toda la vida, siempre sonriente, siempre bromeando”. No hubo más necrológica que la improvisada por un vecino. Algunos de los dueños del barrio se enteraron de la muerte cuando ella recorrió las instalaciones y preguntó si podía mostrar el obituario en el escaparate de su tienda.

Adiós a Jacinto

Esteban GRECIA

Lo conocí hace años cuando estaban a punto de jubilarse. Cortésmente me preguntó si podía hablarme de ti. Estuve muy feliz de otorgarlo. Jacinto era un joven peluquero profesional en ese momento y casi un recién llegado a la Legión. El Tercio, lo que dijimos entonces. No se sabe quién escribe esto por qué Jacinto dejó un servicio militar voluntario por el que, sin embargo, conservó un verdadero aprecio. Podría ser un problema de salud. Tenía buen carácter, sonrisa rápida, interés por la actualidad, lecturas bastante extravagantes y esotéricas. También receptivo a ciertas objeciones. Tenía al menos media novia, otro problema familiar. Usó un auto viejo después de dejar algo atrás. Y no le resultaría difícil mantener un secreto de su vida anterior que “no importa” a los auténticos legionarios. Reconozco que sentí una compasión personal por él y que mis cortes de pelo en el local de la calle Félix Aramburu en Oviedo siempre han sido un comentario constante sobre la actualidad, un intercambio de impresiones, historias de aventuras e incluso una sincera discusión de nuestras muy lejanas diferencias de criterio. . Anécdotas y hechos personales que siempre le interesaron. Hasta el momento, desconozco las causas y hechos que llevaron a la apresurada muerte de Jacinto. Exactamente en su propio lugar de trabajo. La curiosidad es lo mínimo en un caso loco y espantoso como el de la muerte inesperada e inmediata del bueno de Jacinto. Es cierto que no contaba con muy buena salud, régimen y medicamentos, que en ocasiones violaba con un breve exceso. Jacinto esperaba con ilusión las gestas del centenario de la legión en el sur de España golpeado este año por la pandemia que nos está afectando. Sus clientes habituales, nosotros, sus amigos y toda la gente de Oviedo queremos acompañarnos. Este jueves a las siete y media asistiremos a una misa por Jacinto en la Parroquia Oviedo de San Francisco de Asís.

Felipe Tordero

Felipe Tordero

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