¿Qué altura tiene la torre de la Catedral de Oviedo? Esto es lo que dicen los últimos estudios

¿Qué altura tiene la torre de la Catedral de Oviedo?  Esto es lo que dicen los últimos estudios

La figura proviene de una de las personas que más horas ha dedicado al templo en los últimos años, Jorge Hevia, coordinador de la última restauración y arquitecto responsable de la planta maestra del templo. Las mediciones más precisas son posibles con la fotogrametría realizada hace veinte años, la ortofotografía y planimetría desarrollada por Media Digital, que permitió determinar la escala exacta con referencias topográficas en algunos pisos y medirlos en papel.

Las medidas populares han establecido un rosario de señales, desde 62 metros hasta un máximo de 80 metros.


decoración

Pero la primera pregunta es “hasta dónde medimos”. Hay dos esferas en la flecha ardiente de la Catedral de Oviedo, siendo la segunda una esfera la mitad del volumen de la primera. Hay una cruz sobre ellos. Y un pararrayos en la cruz.

Con esta referencia y fotogrametría, es posible saber que el punto más alto de la Catedral de Oviedo es actualmente de 69,80 metros, apenas 20 centímetros menos que los supuestos 70 metros. Pero el pararrayos, aunque sea indispensable y las descargas eléctricas fueran una de las grandes dolencias de la torre, no puede considerarse parte de la factoría gótica. Por eso hay que reducir la altura a 68,70 metros, lo que registra el final de la réplica metálica de la cruz del ángel que corona la torre. Sin la adición de la cruz y las bolas de cobre, la aguja terminaría tres metros antes a 65,80 metros. Y es curioso que, si bien los elementos del remate se integraron con la primera torre, que se completó en 1551, la altura actual corresponde a la réplica de Rodrigo Gil de Hontañón, que remató el actual cuerpo renacentista en el último mirador de 1587, decorado con los elementos originales que llegaron para completar el primer diseño. Y Gil de Hontañón no solo propone una configuración más moderna, más estilizada, acorde con los gustos de la época, sino que también aumenta la altura original.

Reproducción de un detalle de la cruz Ch.NEIRA


El propio Hevia, Vidal de la Madrid, Cosme Cuenca, Jesús Puras y Luis Valdeón explican en “La restauración de la torre y claustro de la Catedral de Oviedo” (Nobel, 2004), como Juan de Cerecedo “El Viejo” la obra del torre según el Proyecto de Juan de Badajoz “El viejo”, arquitecto de la Catedral de León. Cuando se completó la aguja en 1551, se colocó una superficie metálica en 1552 con dos globos de cobre y una cruz, que había sido encargada por un maestro flamenco y que el ayuntamiento tuvo que recoger de Flandes en el puerto de Laredo.

Con ello finalizó “el primer episodio constructivo de la peligrosa vida del Campanario de Oviedo”, explica el estudio antes mencionado. Lo que sucedió a continuación fue que una descarga eléctrica en la terrible tormenta del 13 de diciembre de 1575 reportada por el canónigo Tirso de Avilés destruyó la torre.

Para llevar a cabo la restauración se contrata a Rodrigo Gil de Hontañón, cuyo proyecto “implica un afortunado cambio en el aspecto original de la torre, ya que prevé un cuerpo de cierre entre el piso superior y la flecha. Esto aumentó la altura total de la torre, lo cual era deseable en esos momentos de lucha por la representatividad y presencia emblemática del monumento, mientras que al mismo tiempo se coronó con un hermoso loft de líneas mixtas, que actuó como una transición ideal. entre la forma cuadrada del cuerpo de la torre y la forma octogonal de la flecha ”.

La torre primitiva de 1551 era unos metros más pequeña


decoración

En 1587, a pesar de la destrucción y reconstrucción que no cambió el aspecto de Hontañón, la torre se mantuvo en su altura actual de 68,70 metros. El montañero y fotógrafo Eduardo Velasco subió varias veces cuando aún estaba en construcción. Ahora, dice, al ayuntamiento se le ocurrió la idea de revivir la tradición de la bandera roja que fue prohibida después de la guerra civil. Velasco recuerda que en aquellos años, los 80, antes de la restauración, lo anterior era “muy malo”. “El hierro estaba tan comido que había que trepar con mucho cuidado por la piedra”. Después de recorrer el Himalaya y medio mundo, los 68,70 metros no fueron mucho para Velasco, pero montar y desmontar las banderas del aniversario le compensó el día que coincidió con el relojero en estas alturas. También recuerda haber recogido el trabajo directamente del alcalde. Masip, dice, le preguntó cuánto le debía por las dos subidas, sacó el dinero del cajón y le pagó allí mismo. Otras veces la misma altura.

Felipe Tordero

Felipe Tordero

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