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Según el servicio de salud, el hospital, que ya ha sufrido algunas reformas en los últimos años, completaría la reforma con las obras previstas para el próximo año. Los planes de la Consejería de Sanidad que atienden a las personas mayores seguirán siendo el eje central del hospital, pero que nuevos servicios estarán disponibles para todo el sector sanitario de Oviedo o incluso para toda Asturias, p. Ej. Se introducirán pruebas de diagnóstico para programas de cribado de cáncer de mama o de colon, por ejemplo para una división de Oviedo. La idea es devolver el hospital a la vanguardia de la salud para promover el sector de la salud ecológica en Oviedo. La idea es una profunda reforma de las instalaciones con una renovación integral de los sistemas técnicos de climatización y electricidad. pero también en las áreas de hospitalización, quirófanos y consultas. El edificio tiene habitaciones que actualmente no están en uso. En los últimos años se han realizado pequeñas obras de mejora en Monte Naranco, pero las actuales autoridades sanitarias decidieron al inicio de la legislatura que era el momento de emprender acciones más globales. Básicamente, los planes que gestionan tienen una dificultad adicional: se pretende desarrollar la obra en varias fases y con el hospital en funcionamiento, sin interrumpir la actividad.

Monte Naranco está dirigido por el mismo equipo que dirige el Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), del que actúa como complemento. Registra una actividad geriátrica generalizada para los pacientes que no ingresan directamente, pero en su mayoría proceden del hospital La Cadellada.

La historia del Hospital Monte Naranco comienza el 21 de octubre de 1947, cuando se inauguró como Sanatorio Antituberculoso de Oviedo tras la destrucción del anterior en la Guerra Civil. El edificio fue erigido en las faldas del monte Naranco en una zona de frondosos árboles y amplias terrazas orientadas al sur para permitir que los pacientes se beneficien de los efectos terapéuticos del sol. La construcción estuvo a cargo de la Dirección General de las Regiones Destruidas, que se encarga de la reconstrucción de las ciudades particularmente afectadas por la guerra. El entonces ministro del Interior Blas Pérez González y la esposa de Francisco Franco, Carmen Polo, asistieron a la inauguración de un centro de salud, cuyo coste, según las fuentes, fue de entre seis y trece millones de pesetas para construir. El personal inicial estaba formado por cien trabajadores, incluidos cuatro médicos y quince enfermeras. El día de la inauguración ya se habían ingresado 86 pacientes.

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