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Fueron creados con los datos personales de las víctimas y con los productos contratados para dar credibilidad al fraude.

MADRID, 27 de abril (EUROPE PRESS) –

La Policía Nacional ha detenido a 15 personas de una organización criminal presuntamente destinada a defraudar a sus víctimas mediante una técnica de fraude telefónico que ha generado unos beneficios de al menos un millón y medio de euros.

Los detenidos -ocho en Barcelona, ​​cuatro en Madrid y tres en Sant Adriá del Besos- fingieron ser operadores telefónicos para ganarse la confianza de las víctimas hasta que compartieron sus datos y previamente les ofrecieron una rebaja de precio por el teléfono de su oficina a números. .

Esta estrategia, conocida como vishing, consiste en utilizar métodos de ingeniería social para ganarse la confianza de las víctimas hasta que se recupere información personal como las credenciales de su cuenta bancaria en línea.

La investigación comenzó en el verano de 2020 cuando surgieron numerosas denuncias de fraude en todo el estado donde coincidió la misma práctica.

Para agregar credibilidad al engaño, los delincuentes obtuvieron toda la información personal de las víctimas, así como información sobre los productos que habían contratado con su compañía telefónica, sugiriendo que la organización criminal pudo haber obtenido la información de los trabajadores de los operadores telefónicos que habían acceso a datos confidenciales del cliente.

Un alto porcentaje de las víctimas tiene más de 65 años

Tras ganarse la confianza de la víctima, el delincuente intentó obtener sus credenciales bancarias online para poder utilizarlas de forma fraudulenta. Para hacer esto, desvincularon los elementos de verificación que los usuarios normalmente tienen en su banca en línea para recuperar sus contraseñas y vincularon las suyas propias para que cuando se cambiara la contraseña, la organización criminal obtuviera la nueva contraseña y así pudiera acceder a ella.

Luego de acceder a la cuenta de la víctima, extrajeron todo el saldo a través de transferencias bancarias, retiros de efectivo en cajeros automáticos o transferencias a través de aplicaciones móviles. Para maximizar su beneficio, también registraron tarjetas de crédito con las que realizaban compras en tiendas online.

La Policía Nacional ha destacado que un alto porcentaje de las víctimas eran mayores de 65 años. “Las personas que no estaban acostumbradas a usar nueva tecnología tenían más probabilidades de ser engañadas”, dijeron.

La organización diseñó una red de “mulas” para proteger el dinero del fraude. En cuanto a las entregas de los productos adquiridos, se constató que siempre se distribuían en una zona concreta del área metropolitana de Barcelona.

Luego de meses de investigación, y a pesar de las numerosas medidas de seguridad que los delincuentes pusieron en marcha para evitar ser detectados, fue posible identificar a los líderes y descubrir la estructura que los había agrupado y dividido en varios niveles.

Entre las medidas de seguridad que tomaron, cambiaron de piso con regularidad, andaron en patinetes eléctricos y cruzaron calles peatonales para evitar ser seguidos, cambiaron frecuentemente de celular y usaron mulas para mover dinero y recibir paquetes de envíos de compras realizadas.

Parte de la organización que se maneja desde Perú

Los altos funcionarios de España estaban en contacto con los de Perú y eran responsables de acceder a la banca en línea de las víctimas, así como de realizar transferencias y compras en línea. Para perfeccionar sus operaciones, utilizaron la extensa red de personal y mulas que tenían en toda España para mover el dinero y enmascarar su trazabilidad.

Para evitar que continuara la estafa y que los responsables fueran detenidos, el ingreso y registro se llevó a cabo en seis viviendas de Barcelona y Sant Adriá del Besòs, donde vivían los principales miembros de la organización. Los detenidos están acusados ​​de fraude y pertenencia a una organización criminal.

Durante las búsquedas, la policía manipuló numerosos artículos comprados con las tarjetas bancarias de las víctimas, como: B. Teléfonos celulares y televisores de alta gama, relojes de lujo, ropa de autor e incluso un vehículo.

También se decomisaron 60.000 euros en efectivo. Los agentes quedaron impresionados con el alto nivel de vida que llevaban los internos, teniendo en cuenta el hecho de que no tenían un trabajo remunerado legalmente.

EL FRAUDE TOTAL PODRÍA AUMENTAR “SIGNIFICATIVAMENTE”.

Hasta el momento, la Policía ha descubierto más de 150 víctimas y se estima que el fraude cometido por la organización delictiva asciende a más de un millón y medio de euros en total. Sin embargo, aún se están haciendo esfuerzos para identificar a más víctimas, lo que aumentaría significativamente el fraude general.

Para completar toda la investigación, la Policía estableció un fluido y estrecho canal de cooperación con el sector privado para lograr celeridad y eficiencia en los procesos. Al hacerlo, destacaron la colaboración con entidades financieras, en particular con Banco Santander, que es fundamental para el desarrollo posterior de las investigaciones.

“El equipo conjunto de investigación público-privada permitió no solo avanzar en la investigación contra la parte española de la organización criminal, sino también endurecer el cerco alrededor de los delincuentes que viven en Perú y que se espera sean detenidos próximamente”. ellos indicaron.


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