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La voz de Galicia





Nona Ins Vilario


24/04/2021 5:09 pm

La serenidad con la que vivo este momento, sin más ataduras que la lealtad a mis principios y raíces, me hace olvidar – que no es lo mismo que olvidar – cuánto me costó superar la pérdida de lo que yo era definir la política como inocencia. . Viví el proceso constituyente como sustituto. La experiencia me dio motivos suficientes para sentirme políticamente feliz. La unidad, el respeto a las instituciones, la búsqueda de un consenso para consolidar derechos, libertades y variedad política sin el riesgo de enfrentamientos que arruinaron nuestra convivencia durante muchos años, fueron signos de una transición admirable y admirada.

El Estatuto de Galicia fue uno de sus frutos. Y su creación, un proceso con cierta similitud. En mi caso, emocionalmente dividido en dos apartados. El primer final, intenso y políticamente arriesgado terminó cuando el proyecto de estatuto presentado a la Asamblea de Parlamentarios en junio de 1979 fue aprobado por unanimidad tras un proceso que, por voluntad de los partidos parlamentarios, logró integrar fuerzas extraparlamentarias de diputados gallegos. personajes históricos y personalidades respetadas. ¿Qué presupone una apuesta por la unidad, por un estatuto de todos y para todos? La sesión de clausura se desarrolló con alegre solemnidad y emoción, alimentada con referencias a nuestros poetas, pero también a hechos históricos, manifiestos, voces libres …

Personalmente, viví uno de los momentos políticos más emotivos de mi vida. Los discursos de los oradores y del presidente Rosn merecen ser incluidos en la colección de referencia esencial de discursos históricos. Y el último período de sesiones de la Asamblea es una fuente aún vigente para aprender el deber de ser una acción política digna de todo respeto. Tuve el privilegio de ser miembro de la delegación de parlamentarios gallegos que defenderán el texto aprobado en Galicia mientras se trabaja en Madrid. Y vive todo el proceso desde dentro.

Pronto apareció la turbulencia. La convivencia entre los dirigentes de la UCD era imposible. Y en Galicia tenía dos almas. Uno de ellos, un gallego de origen y convicción. El otro, que compartía la necesidad del proceso autónomo, dudó en hacer algunas propuestas que, por miedo, debilitarían al Estado.

La Odisea Gallega se convirtió en una carrera de obstáculos insuperables desde la fidelidad a lo pactado por consenso. Solo da un ejemplo. Aparece una propuesta (como nos han dicho, aceptada por el PSOE) que nos sorprende: el Estatuto de Galicia, que nos servirá de modelo al resto de nosotros, para adecuarlo al de Andalucía. Recurso grosero para evitar que la disposición transitoria segunda de la Constitución ya nos vincule con Cataluña y el País Vasco. Personalmente, fui testigo de un enfrentamiento con un ministro que se nombró portavoz de los parlamentarios de la UCD de Galicia y ofreció soluciones que no fueron consensuadas. Sentí con dolor las presiones del poder y la frustración de que un ministro de gobierno no escuchara a quienes lo apoyamos. Aquí y así perdí mi inocencia y comencé mi camino hacia el pragmatismo. El paisaje original se nubló y la desconfianza superó todas las actuaciones. Y lleguéAldraxesque marcó indiscriminadamente a los parlamentarios gallegos de UCD, con el fuego alimentado por las emociones populares y alimentado con medias verdades. Pero seguimos luchando incansablemente por salvar el proyecto sin traicionarnos ni a nosotros mismos ni a Galicia.. Hubo un silencio sospechoso por parte de los políticos gallegos. Y también apuestas atrevidas por la fidelidad a Galicia antes de la fiesta.

Y llega la parada. Pero la fe y el trabajo han logrado el milagro de un nuevo consenso. Y finalmente el referéndum. No habría más paraíso perdido, provocando frustraciones y emociones moviéndose en la dirección que te interesa …

Cuarenta años después tendríamos que salvar del olvido lo que este proceso nos ha enseñado y cómo la discordia intolerante nunca es el camino …

Hacia
Nona Ins Vilario Diputado congresista por la UCD en la legislatura constituyente de 1977 a 1979 y de 1979 a 1982.

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