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En una entrevista televisiva, la presidenta madrileña aseguró que la gestión sanitaria de su territorio no se podía juzgar con la de la Comunidad Valenciana, ya que Madrid solo podía compararse con las capitales europeas y mundiales, si tal vez con Barcelona, ​​pero no con Valencia. al mismo tiempo la redujo a una mera “capital de provincia”. A continuación, defendió su estrategia contra el virus “sin cerrar todo por decreto” pero evitó valorar si las grandes restricciones hoteleras y de movilidad aplicadas por el Consell tenían algo que ver con que el territorio valenciano tuviera una incidencia acumulada de nueve casos registrados menor que en Madrid. . “No me gusta hablar de otras comunidades”, dijo, limitándose a decir.

Las reacciones del presidente y vicepresidente de la Generalitat no se hicieron esperar. “Las comparaciones son espantosas, pero cada uno de nosotros tiene que asumir la responsabilidad y consolidar lo que ya sabemos que funciona”, respondió el titular del consell. “Gracias a los esfuerzos es posible frenar la pandemia, pero si hay otras opiniones que dicen que el aumento de contagios no es tan importante, tienen que asumir la responsabilidad”, subrayó Puig, que pidió que traspasara fronteras y territorios buscando Salas de habitaciones porque “lo que le pase a él en una comunidad, le pasará a todo el mundo”. El presidente también acusa al gobierno de Madrid de falta de transparencia e infidelidad por negociar la compra de vacunas Sputnik sin el visto bueno de la Agencia Europea de Medicamentos.

Controversia fuera del foro regional

Más allá del impacto de la gestión de la pandemia, el politólogo Joaquín Martín Cubas ve detrás de la escalada de tensiones una disputa ideológica y la configuración territorial del Estado autónomo que expulsó temporalmente a Cataluña como enemigo natural de Madrid y se encuentra inmerso en una fuerte crisis interna. , lo que ha reducido su proyección a nivel estatal.

El catedrático de ciencia política está configurando actualmente el enfrentamiento en la arena política y no en el enfrentamiento entre comunidades, pero advierte que las cuestiones de fondo entre territorios deben resolverse en los foros de diálogo mutuamente acordados para evitar que se agranden y sentarse a hacer check in. la gobernabilidad o los equilibrios de la junta autonómica. Para Martín Cubas, el lucio se explica en gran parte porque Ayuso y Puig se han convertido en los barones autónomos más representativos de las dos grandes sensibilidades políticas que existen en España.

Las primeras espadas de Compromís y Unidas Podem también participaron ayer en el Rejoneo, acusando el centralismo de Ayuso, robando la dirección del Botànic y defendiendo el estado de Valencia como capital europea.


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