Esos textos que leemos sin leer: libros ilustrados y facsímiles en la Editora Regional de Extremadura

Esos textos que leemos sin leer: libros ilustrados y facsímiles en la Editora Regional de Extremadura

En el álbum de fotos de cualquier lector hay una imagen que se repite: está hojeando un volumen de buen tamaño, o uno pequeño pero bien cuidado, o se vuelve para iluminar un dibujo, un grabado que adorna el interior de ese libro. Es posible que se haya inclinado para hojear una montaña de folletos en la Feira da Ladra de Lisboa, arrastrado por la popularidad de las viejas bouquinistes parisinas, o aún recuerde que las antiguas librerías en Praga, como en otras partes de Europa, siguen siendo cuevas de tesoros. ¿Conoce esos títulos, los nombres de los autores? Es muy probable que no, que se haya acercado por el brillo de la portada o el inusual tamaño del volumen, o porque al remover el aire con las páginas encontraste una tipografía, color, marca llamativa. El privilegio de los lectores, dondequiera que vayan, siempre apreciarán los libros, incluso si no entienden una palabra de sus páginas.

Ese placer del libro que se lee con las manos, que se lee con los ojos sin que la vista siga las líneas, y que tiene tanta sana codicia ligada a la materialidad del libro – y hoy en Extremadura celebramos al Bibliófilo Día -, se puede disfrutar desde el catálogo de la Editora Regional de Extremadura. Es posible que, pensando en estos libros que parecen una obra de arte, hayamos notado, en primer lugar, los facsímiles, y los que casi resultan ser emblemas de la Editorial, los que corresponden a la Biblioteca Barcarrota. Así lo han entendido muchos lectores, hasta el punto de que algunos títulos están descatalogados incluso en sus dos versiones, en la llamada arqueológica, perfecta reproducción del original, y en el facsímil. Pero hay otros títulos que explotan esta posibilidad, desde los «Manuscritos árabes Hornachos», una miniatura que, como todos los facsímiles del Editor, se publica acompañada de un volumen de estudio y transcripción, hasta la «Pequeña Antología de Poetas Portugueses» de Enrique Díez Canedo, de enorme belleza en su tipografía de principios del siglo XX. También como reproducción del original, el catálogo incluye ‘El discurso de Mérida y su entorno’ de Zamora Vicente y ‘Extremeños en las Cortes de Cádiz’ de Román Gómez Villafranca. Y, como novedad que llega a las librerías este mes y cierra el centenario, el ‘Diario de mi hospitalización’ de Manuel Pacheco, editado por Luis Alfonso Píriz, propone una versión y reproduce íntegramente los cuatro cuadernos que recogen las dos versiones conservadas de esa intensa historia, en la que el amor a una monja acompaña su propio sufrimiento y el de los demás, en Badajoz en los años cuarenta.

Otros volúmenes hacen uso de la tradición del libro de artista y del antiguo sepulcro ilustrado, y dos títulos de Javier Alcaíns ofrecen horas y horas de contemplación: su versión ilustrada y manuscrita de ‘Sepulcro en Tarquinia’; el poema de Antonio Colinas, y la muy reciente “Enhorabuena japonesa. Surimono: poesía y pintura ‘que, con la traducción de Heiko Tomita, acerca al lector de hoy la costumbre de la postal ilustrada con dibujos y poemas de museos y coleccionistas.

La poesía también ha sido refugio para esos títulos que tantas formas de leer y mirarse ofrecen. Como un nombre singular en Editora, el volumen ‘A apenas sin palabras’ de Antonio Gómez -nuestro artista y poeta visual de reconocimiento internacional- recoge su poesía visual y sus intervenciones en formato digital, una provocación continua, y también un catálogo de posibilidades. Así como un libro breve pero fascinante, ‘Ashes to ash’, fruto de la colaboración del ilustrador Jesús Placencia y la poeta Ada Salas. O, de nuevo, un juego tipográfico permanente, como el que siente Joaquìn Gómez en ‘Entre, no arregles el título’.

Y una última pregunta esencial: ¿puedes educar el gusto por estos libros, por estos libros únicos? Naturalmente, y dos colecciones de la Editora invitan a los primeros lectores y jóvenes a empezar con los libros ilustrados: El Pirata, antologías de poemas del autor extremeño, y Tigres de Papel, la colección de literatura infantil y juvenil.


Elena Resanes

Elena Resanes

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