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La artista Lucía Zalbidea en su estudio en La Habana. | LEVANTE EMC


En todas estas condiciones, hace unos días se llevó a cabo el VIII Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC), en el que, además de la aprobación de ciertas reformas de apertura (que siempre mantienen el socialismo como “irrevocable”) para la UE, un cambio en la dirección del PCC fue decisivo. Raúl Castro, máximo representante del sistema comunista implantado tras el triunfo de la revolución de 1959, anunció oficialmente su renuncia a la vida pública a los 89 años y dejará la dirección del partido al actual presidente del país, Miguel Díaz-Canel. Una renovación que marca un hito histórico al ser la primera vez que un civil es responsable de la organización política.

Yudelis Mojena y Majela Zayas son dos cubanas de la Asociación de Cubanos de València Caguairan. Rocío Raya y David Rodríguez pertenecen a la Asociación Valenciana de Amistad con Cuba, José Martí. Las dos unidades hacen campaña por la visibilidad y la solidaridad con la isla y están en una campaña para que Estados Unidos levante el bloqueo económico contra Cuba. Para ellos, este capítulo es la puerta a una nueva era y muestra que se ha superado “una prueba de madurez” y que la sociedad “sigue ejerciendo su soberanía con una mayoría de consenso en el sistema comunista”, dijo Rocío Raya. Las tecnologías están surgiendo y las necesidades actuales “no son las mismas que hace 60 años”.

Los cuatro defienden el modelo de igualdad de oportunidades y admiten errores “como en cualquier otro país”. Los cubanos Yudelis y Majela subrayan la solidaridad de Cuba con el mundo a pesar de vivir en jaque con Estados Unidos, “que quiere desestabilizar el país”, dicen. “Cuba no es perfecta, hay que transformarla, pero con soberanía”.

En esta nueva etapa, el mayor desafío es “adaptarse al tiempo sin perder la esencia”, explica Lucía Zalbidea, artista valenciana afincada en La Habana. Zalbidea cree que una renovación en el partido puede llevar a una mayor “apertura” para “transformar” gradualmente el modelo. Pero para “salir de esta profunda crisis”, que “tiene muchos orígenes”, “puede ser necesario considerar una economía más descentralizada”, señala.

Las críticas al modelo han surgido en los últimos años. El movimiento cultural San Isidro ha salido a las calles para exigir más libertad de expresión. Un reclamo que está muy extendido en las redes sociales.

Para Pablo García (nombre ficticio), cubano en Valencia, no todo es blanco o negro. Señala que hay aspectos positivos en el funcionamiento del país, pero cree que “el partido único ya no tiene sentido, no todos pensamos igual”, aunque cree que a los disidentes les cuesta unirse porque se unen. Está muy desorganizado ‘, pero en la revolución Fidel logró brindar un apoyo unánime y las cosas cambiaron.

Sin embargo, cree que “las intenciones son buenas” y que la salud y la educación son “un pilar”, pero necesitan recursos económicos, “la escasez la sufre la población”. Lucía coincide: “El sistema de salud es increíble, pero faltan recursos”. Aún así, está poniendo sus esperanzas en las vacunas cubanas. Por su parte, Yudelis dice: “Si no hubiera embargo y el país se abriera al mundo, ¿de qué seríamos capaces?”.


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