Cuando Dios creó la luz, los usuarios podían usarla gratis


Esteban González Pons

Cuando las cortinas se abrieron, significaba que el aire estaba entrando y quitando el calor. En verano vivíamos con los balcones abiertos de par en par. Así que por la noche nos vimos en la cena. Disfrútalo, Victoria. Yo digo lo mismo, Jacinta, cómo han crecido tus nietos este año. Ni que decir tiene, Victoria, comes como limones … Entonces pensó el chico, a quien creí que podía decir incluso en la cama, si los pasos que resonaban en la acera desierta eran de novios (tacones y susurros) o de policías. y cacos (pateando y riendo). Casi nos dormimos en la calle. Y en invierno lo mismo, pero al revés; cuando teníamos frío nos poníamos un jersey o bata diferente. Pasar las cuatro temporadas en casa con la misma camiseta de manga corta y pantalones cortos es una novedad porque hay aire acondicionado y calentadores de gas para ser precisos.

Hemos recorrido un largo camino a través del uso masivo de electricidad y gas. Para seguir mejorando la calidad de vida, ahora esperamos que la energía no se ensucie y permanezca a nuestro alcance. Genial, me apuntaré … Aunque no parece fácil. El camino será tortuoso. Les presento una certeza que pica a los políticos ingenuos: la electricidad barata contamina y la energía muy barata mucho. Si queremos electricidad limpia, tenemos que ser conscientes de que tenemos que apretarnos el cinturón. Es imposible desarrollar una economía verde y mantener nuestro nivel actual de consumo. Ser verde significa consumir menos y más caro. ¿Alguien ha visto alguna vez un producto económico con etiqueta ecológica? ¿Por qué nadie dice la verdad sobre esto? La gran falacia contemporánea es que la revolución ecológica creará puestos de trabajo en lugar de destruirlos y que nos involucrará a todos.

El declive de los europeos no se debe a la inmigración ni al renacimiento de la extrema derecha y la izquierda, ya que estos desafíos son enormes. El problema que puede destruir nuestra convivencia es la transición hacia una economía verde y digital. Si no se hace bien, muchos se quedarán atrás. A nuestro entender, algunos tendrán autos eléctricos, pero los precios y los impuestos harán que la mayoría de ellos sean nuevos peatones. No importa si las compras por internet se hacen en casa o los teléfonos ofrecen videos de gatos a los tristes (ventajas ridículas del mundo virtual) cuando la clase media no puede comprar una casa digna o pagar las facturas de la luz, valores europeos. basado en la libertad individual y la igualdad de oportunidades, irá al infierno. Apaguemos las bombillas, pero enciendamos la luz del sentido común.


Elena Resanes

Elena Resanes

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