Antonio Masip: “El origen de Oviedo es un invento, pero un invento glorioso”

Antonio Masip: “El origen de Oviedo es un invento, pero un invento glorioso”

Minutos antes, Adrián Barbón acababa de calificar a Antonio Masip como “un Oviedo universal” y elogiaba su capacidad de diálogo porque sabe atraer a su círculo de amigos a personas con opiniones diferentes. Esta observación se confirmó al mirar a su alrededor y constatar que entre los que lo saludaron se encontraban el exdiputado y senador conservador Isidro Fernández-Rozada y el expresidente socialista de Asturias. Juan Luis Rodríguez-Vigil, que también firma el epílogo de “Final de túnel”. Al acto también acudió la actual delegada del Gobierno en Asturias, Delia Losa; otro socialista destacado, Nacho Quintana; el presidente de la Fundación Ópera de Oviedo, Juan Carlos Rodríguez-Ovejero; el historiador José Girón; y por supuesto la directora arqueológica, María Antonia Pedregal, que actuó como anfitriona y dirigió unas palabras a los reunidos en el monasterio.

La familia estaba formada por la esposa de Antonio Masip, Eloína Fernández y su hija Aída, su hermana Enma Masip y su sobrino Moisés Molín, tenor que tocaba el “Himno de Europa”. Mencionó varias veces a su madre Carmen Hidalgo en su discurso. No estuvo allí porque querían evitarle el ajetreo y el bullicio del evento a pesar de gozar de buena salud. En sus discursos, Barbón y Masip hablaron de muchos y diferentes temas además del libro. El mandatario abogó por un sistema nacional de salud “en lugar de los diecisiete a los que se enfrentan”. También tuvo palabras de agradecimiento a los trabajadores sanitarios por su labor en la pandemia y de agradecimiento a Rodríguez-Vigil, que lo escuchó en público, por emprender la construcción del sistema sanitario asturiano durante su etapa como ministro de Sanidad.

Barbón afirmó la capital Oviedo cuando habló de su lugar central en el pensamiento y la escritura de Antonio Masip y expresó personalmente su “cariño” por su compañero de partido y su admiración por su resistencia ante la adversidad. “Siempre supo seguir adelante”, dijo, y agregó que Antonio Masip “nunca perdió la alegría de vivir y aprender, a pesar de sus problemas de salud”.

El discurso de Antonio Masip estuvo salpicado de alusiones históricas, citas y anécdotas desde una perspectiva en primera persona. Recordó al padre Feijoo, que vivía en el monasterio de San Vicente, y su amistad con el doctor Gaspar Casal; recordó el día en que conoció a Gregorio Marañón, que viajaba a Oviedo para asistir a una función de ópera, y a medida que avanzaba en sus relatos presentó sus reflexiones.

Antonio Masip defendió la temporada lírica de Campoamor: “Tenemos que defenderlo, es mejor que en Estrasburgo y Bruselas”; criticó el uso del topónimo Uvieu en lugar de Oviedo, “en el que nadie pensaría hasta finales del siglo pasado”, y reivindicó el protagonismo de la ciudad en el Camino de Santiago. “El de Oviedo es el único camino posible”, dijo.

Felipe Tordero

Felipe Tordero

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